Alarma, n.º 4, octubre 1959 (págs. 7-8). PDF del número completo
No se puede decir de la santurrona y bestial dictadura española, como de otras muchas, que multiplique la represion policiaca en su ultimo periodo. Desde los primeros dias de 1936, el "Glorioso Movimiento Nacional" —mote con que se auto-designo el conglomerado iglesia-ejército-fascismo-capital— desencadeno un sistematico exterminio de hombres, y sobre los supervivientes una terror sin cuartel. En ningun pais, salvando la Rusia de la contrarrevolucion stalinista, ha pasado por la carcel una cantidad tan enorme de la poblacion. El numero de personas asesinadas en "sacas" o fusilamientos oficiales es de muchos centenares de miles, quizas un millon. La suma de las condenas infligidas desde 1936 asciende a varios millones de años. El trato infame en carceles y comisarias causo la muerte, por hambre y por palizas, de varios miles mas, y los ultimos prisioneros de guerra no han vuelto a la calle sino en 1957; ¡ventiun años despues de comenzada la guerra civil!
Desde 1944 empezaron a llegar a los presidios, condenados a 10, 20, 30 años, a muerte incluso, hombres que al final de la guerra civil eran todavia niños. Alli siguen miles de ellos, experimentando en su carne y su psique la valia moral de un régimen que ha declarado repetidamente no guardar ya prisioneros politicos. Y en comisarias y cuartelillos de la guardia civil, las palizas o la tortura suave y prolongada siguen siendo procedimientos triviales para los brutos encargados del orden. El terror no ha conocido pues un solo momento de amaine; es mas, no lo conocera, hasta la caida, no solo de Franco, sino de todas las instituciones capitalistas. Lo que estaba en la entraña social en 1936 debe realizarse, y nadie podra impedirlo sino por el terror, sea Franco hoy o mañana los partidos stalinista y "socialista".
Mas ahora, con el resurgir de la actividad politica, la represion ha entrado en una nueva fase, esta vez, si, la ultima, al menos la ultima en vida y gobierno de Franco. Apenas hace un año que Franco afirmaba sin recato, ante sus mercenarios de las cortes, que ya no existian en España prisioneros politicos, cuando les presenta a su incondicional aprobacion una nueva ley cuyo unico objeto es sistematizar aun mas la represion politica, y poner por entero la justicia en manos de los tribunales de guerra, a la menor emergencia. Franco legisla, no ya contra los revolucionarios, sino contra toda la poblacion, una buena mitad de la cual, en la hora de hoy, no participo, por simple causa de fecha de nacimiento, en la lucha armada contra la reaccion. Veinte años de conculcacion cristiana de las conciencias y de vapuleo de los cuerpos, no han puesto, como se esperaba, en renuncia a las unas, de rodillas a los otros. Ahora la represion alcanza a los hombres de la mas recien llegada generacion, a pesar de que muchos de los que la padecen ni siquiera tienen nada que ver con las viejas organizaciones. En los ultimos meses, las detenciones han subido a centenares en Barcelona, Valencia, Madrid y Sevilla. Y no se tiene noticia sino de aquello de que pueden dar cuenta los corresponsales extranjeros, es decir, lo que las autoridades estan en la imposibilidad de ocultar. En Madrid, Barcelona y Bilbao, grupos de jovenes han sido condenados a penas de seis meses a seis años de prision.
Como siempre, los servicios de informacion de Franco, que parecen estar a sueldo del Kremlin, presenta como "comunistas" a los detenidos y condenados. Mas nosotros, familiarizados con la tonica de la nueva generacion, podemos decir sin temor a equivocarnos que eso es mentira. Mentira de manera doble, porque la mayoria de los arrestados no tienen nada que ver con el partido de Moscú, y porque de la minoria que pueda estar en relacion con él, algunos se habran enterado al decirselo la policia (por lo general el partido de Moscú se oculta bajo toda clase de designaciones falaces), y los que sean realmente comunistas pertenecen, sépanlo o no, a la categoria auténtica de comunistas a quienes en Rusia y sus dominios solo se les consiente vivir encarcelados. A ellos, como a toda la nueva generacion, tenemos la obligacion de decirles: "No os dejeis sorprender por las palabras ni por la propaganda de Franco. El partido todavia llamado comunista es el mas anti-comunista de los partidos. No se puede ser realmente comunista sino colocandose enfrente de ese partido, cuyo haber reaccionario, en el mundo y en España mismo, es gigantesco. Y solamente colocandose contra él puede lucharse con la maxima efectividad contra Franco".
La nueva y ultima fase de la represion ira agudizandose hasta el derrumbe, pero no podra alcanzar nunca el aspecto exterminador del pasado. Cansado de golpear y golpear siempre inutilmente, el brazo mismo de los verdugos se siente exhausto, irremediablemente vencido. Tanto mas los revolucionarios debemos suscitar contra él la aversion expresa y activa de toda la poblacion que la ha sufrido y a la cual amenaza. Hay que suscitar la simpatia por perseguidos, pero al mismo tiempo hay que pedir a éstos, no una conducta de falsos comunistas y falsos democratas, sino una conducta revolucionaria. Quienquiera no trabaje por reconstituir la revolucion iniciada en 1936 contribuye a otra futura catastrofe.