Alarma, n.º 5, marzo 1960 (número especial) (pág. 4). PDF del número completo

Franco y su camarilla se frotan las manos de contento por la caza a muerte de Sabater. El acontecimiento ha sido celebrado por toda la caterva franquista enviando al lugar donde cayó Sabater una verdadera legión de periodistas y fotógrafos de toda la prensa de España.

El régimen franquista no se contenta con el asesinato de los hombres que luchan por la libertad. Franco y los suyos necesitan ser sádicos para satisfacerse. Es por eso que el gobierno ha dado un caracter sensacionalista a la muerte de Sabater, lo que el pueblo español recibe como una ofensa, una mas de que el régimen tendrá que dar cuenta en su día.

Francisco Sabater era un hombre para el que no había terminado la guerra, y seguía luchando porque no ignoraba que para terminar con el franquismo los "pactos" y "reconciliaciones" carecen de eficacia alguna, como no sea la de fortalecer a nuestro enemigo. Sabater poseía demasiado desprendimiento humano para aceptar compromisos que le hiciesen deponer las armas, las mismas armas que empuñó el pueblo español en nombre de sus derechos y para reivindicar la igualdad absoluta entre los hombres.

La rebeldía constante era el estado normal de Sabater, rebeldía rayana en la temeridad. Su odio a la guardia vicil y a la policiá era irreconciliable. La sola presencia de estos elementos de represión del régimen convertían a Sabater en un ciclón incontenible. No en vano, "la benemérita" temblaba de pánico al saberse cerca de Sabater.

Podríamos decir que Sabater vendió cara su vida, pero eso sería falso, porque la calidad humana de Sabater es de una especie cada vez mas rara y apreciada para que pueda hacerse ninguna comparación. Valía mas un sólo gesto de Sabater que toda la legión de sicarios del franquismo.

Aún teniendo en cuenta y admirando el arrojo y las cualidades de Sabater, si el jóven militante revolucionario ha de valerse de la experiencia a través de la enseñanza suministrada por aquel, tendrá que rectificar y adaptar otra táctica en la lucha revolucionaria, pues la lucha armada solamente nunca llega a plantear la verdadera lucha revolucionaria, y por contra causa bajas inútiles al movimiento proletario.

Hoy, la única lucha eficaz es la agrupación en torno a una organización revolucionaria que sea capaz de combinar, en los momentos precisos, el trabajo de agitación y propaganda para abonar el terreno, y la acción, aspecto en el que tendremos que imitar a Sabater.

Varios jóvenes revolucionarios