Alarma, n.º 6, Mayo 1960 (págs. 15-16). PDF del número completo

El mes pasado, en la inauguración del nuevo presidio de Las Ventas, el ministro de justicia, Iturmendi, repetía una mentira ya vieja en boca de su amo: que ya no existe en España ningún detenido político de la guerra civil. Su mente de esbirro le impide ver lo monstruoso de su declaración. Ventiún años despues de terminada la guerra, ya no hay detenidos a causa de ella. Pero ni siquiera eso es completamente cierto. Los últimos de los detenidos por hechos de guerra considerados políticos por el gobierno, acaban de salir apenas, y la libertad de que disfrutan es la condicional, bajo la continua amenaza policíaca; y además en todos los penales de España quedan centenares de hombres que son también presos políticos, y presos políticos de guerra: los condenados por su participación en las guerrillas, secuela de la guerra civil, calificados de bandidos por un gobierno espúreo. Bastaría disponer en España de la mas mínima libertad de palabra para dar al esbirro Iturmendi un mentís irrefutable. El peor de esos "bandidos" tiene una hombría y una dignidad de existencia de las cuales carece por completo el señor ministro.