Alarma, n.º 9, marzo 1962 (pág. 18). PDF del número completo
Hay un sólo trabajo en España que no escasee estando bién pagado: el que desempeña la policía. Las noticias de detenciones ocurridas en Cataluña, el país Vasco, Madrid, se suceden casi sin interrupción, a pesar de que trascienden únicamente las que llegan a conocimiento de los corresponsales extranjeros. La mayoría quedan ignoradas, sobretodo en la mitad sur del país, donde la guardia civil sigue disponiendo a capricho de la libertad y de la vida misma de los hombres. La oposición al régimen, es evidente, tiende a transformarse de pasiva en activa, de inconsciente en consciente. Cárceles y penales se pueblan de presos políticos condenados por tribunales y leyes marciales. Eso no impide a la prensa poner frecuentemente por las nubes "el orden admirable" que reina en España gracias al "buén pastor" de El Pardo, providencial, se dice él mismo. Desde luego, Franco trata los españoles a latigazos, pero los borregos son esa caterva de periodistas que incensan a un hombre y un régimen que saben despreciables. Ventitrés años después de su victoria, la dictadura clerigo-militar sigue gobernando mediante la policía y la justicia militar; continúa en guerra contra los trabajadores y el pueblo en general. Hay que devolverle el golpe y considerar como traidores a quienes hablan de reconciliación nacional.