Alarma, n.º 9, marzo 1962 (págs. 12-13). PDF del número completo

Alarma se ha referido ya desde sus columnas a los experimentos espaciales de rusos y americanos, y a la admiración boba que en ciertos sectores del público suscitan estas nuevas manifestaciones de la técnica capitalista deliberadamente aplicada al embrutecimiento progresivo del hombre. Queremos hoy insistir en ello, pues todo lo que se diga no será nunca bastante para denunciar como se debe la gigantesca estafa, la miserable engañifa que representan todos los vuelos interplanetarios, logrados o fracasados, con los que se pretende hacer creer al hombre de hoy que el mundo capitalista —oriental u occidental— en que vive, "progresa"...

Hay que hacer hincapié sobre todo en esta noción ambigua de "progreso". Es hoy el plato que se sirve a todas las salsas, la consigna sacrosanta con la que se quiere cerrar todas las bocas, paralizar todos los movimientos. El régimen stalinista, y su sucesor, Khrutchef, concebido y nacido en la misma repugnante orgía de la burocracia contrarrevolucionaria, han asesinado a los mejores revolucionarios de nuestra época, han sojuzgado y amordazado a veinte pueblos, han roto brutal y deliberadamente las mas caras esperanzas revolucionarias del hombre moderno, han hecho abortar la revolución socialista de Octubre en Rusia, destruido el movimiento proletario español en 1936, ahogado en sangre y aplastado bajo los tanques a los obreros insurrectos de Budapest. Este régimen, que en el país de la revolución socialista ha restaurado el capitalismo en su forma más insidiosa y más brutal (capitalismo de Estado); es el principal responsable de que en pleno siglo XX el hombre siga asfixiándose en el aire enrarecido del capitalismo. ¿pero qué importa todo eso? ¿Qué importancia puede tener en el mundo utilitarista de la tecnocracia la liberación del hombre? Mitos del viejo Marx. ¿No veis cómo en el breve espacio de 40 años Rusia se ha convertido en uno de los países materialmente más poderosos y más "avanzados" de la tierra? ¿No veis cómo su industria prospera, cómo el rublo compite con el dólar, cómo las máquinas son cada vez mas grandes y aplastan cada vez mejor al hombre, cómo las bombas son cada vez mas destructivas y los cohetes y las naves interplanetarias son cada vez mas perfecccionados y cómo se tragan, con voracidad creciente, la energía, el pan y la inteligencia de los hombres? ¿No veis cómo el país del "socialismo" "progresa"...?

Sí, sin lugar a dudas la técnica rusa progresa, como progresa paralelamente la técnica americana. Igual que un cáncer en un organismo predispuesto. Es en este sentido en que nos hemos propuesto aclarar y denunciar aquí la ambigüedad y la mendacidad de este progreso.

El progreso no puede concebirse, en efecto, sino como promoción del hombre integral en el seno de una sociedad en que la producción y los medios técnicos que favorecen su crecimiento se encuentren incondicionalmente al servicio del hombre, fomentando su liberación y su perfeccionamiento como ser individual y como ser social. Queremos decir, en una palabra, que toda forma de progreso es falsa y torcida si no va encaminada, ante todo, a hacer servir todas las fuerzas de producción al mejoramiento material y espiritual de los propios productores. Por eso, en la época de crisis y de decadencia total por la que atraviesa ya el sistema capitalista, el occidental lo mismo que el ruso, no cabe otra posibilidad de progreso verdadero sino la realización de la revolución social que hará pasar la gestión de la propiedad de los medios de producción a las manos de los propios trabajadores. Sólo a partir de esa etapa el progreso de la técnica podrá ser considerado como algo indesligable del progreso humano. Tal no es ciertamente el caso de los vuelos espaciales en que concurren con claros objetivos de dominación imperialista los dos grandes Estados capitalistas modernos. La realización y el perfeccionamiento de satélites artificiales, de naves espaciales, representa sin lugar a duda un avance enorme de la ciencia y de la técnica. Y también sin lugar a dudas la construcción de poderosas bombas de hidrógeno, y de misiles que pueden en un momento llevar a los puntos mas extremos del globo la destrucción y la muerte, es, desde un punto de vista estríctamente técnico, y por consiguiente estrictamente inhumano, un progreso evidente. Solamente, semejantes PROGRESOS, lejos de ampliar los horizontes y las perspectivas del hombre, los limitan y los acortan. No se trata del progreso de la ciencia, sino del progreso de las tecnocracias nacionales al servicio de los grandes Estados modernos que desconocen y reniegan el ideal humanista del socialismo. La verdadera ciencia, por ser libre y desinteresada, desconoce y desprecia las fronteras y las competencias nacionalistas. La tecnocracia, en cambio, es una esclava al servicio de intereses capitalistas fundamentalmente nacionalistas y patrióticos. Pues de eso se trata: de patriotismo, y de obscuros intereses creados —intereses de las clases o castas dominantes en el mundo occidental o en Rusia— que constituyen la trama y el fundamento de los ideales nacionalistas modernos. La competencia actual en el plano espacial entre Rusia y Estados Unidos persigue así un doble objetivo: hacerse mas fuerte que el adversario en el aspecto militar (cuando se habla de "luna" hay que pensar "cohetes" y misiles cuyas misiones no tendrán, llegado el momento, nada de extra-terrestre), por una parte, y, por otra, embotar y embrutecer a los pueblos con una nuevo "deporte", por si el futbol y el automovilismo resultaran insuficientes... Y esta competencia nacionalista, bajo cualquier aspecto que se considere, es de mala ley y no constituye un progreso sino un obstáculo al progreso, pues el progreso no tiende hoy a acentuar las diferencias nacionales sino a suprimirlas, y a hacer del mundo entero la verdadera patria del proletariado libre y consciente. Repetimos que no se trata en todo esto de hacer progresar a la ciencia: los Estados Unidos miran con ojos amarillos de envidia todo nuevo paso del enemigo ruso en la conquista del espacio, y, por su parte, el gobierno "socialista" chino decide que el pueblo de su país no se enterará de que los americanos han mandado un hombre al espacio. ¡La ciencia de los enemigos de la patria no es ciencia!!... Así, el periódico Konsomolskaya Pravda tiene el descaro de declarar que "el hombre que piensa mas en comer y en vestirse que en la honra de su país no es un patriota" (esto en respuesta a una pretendida carta de un obrero ruso que se queja de que se gaste tanto dinero en sputniks en vez de abaratar las telas para vestirse o las planchas). Nosotros creemos, dicho sea de paso, que esa carta ha sido fabricada por la direción del periódico para salir al encuentro de una tendencia general en el pueblo contra las experiencias espaciales, que no es en buena cuenta sino la reacción de todo pueblo sometido a un régimen imperialista, y que consume poco produciendo mucho. Sea como fuere es ya bastante sintomático que el argumento invocado para justificar que se esquilme al pueblo en aras de la astronautica sea la noción burguesa y reaccionaria de patria.

Como la ciencia, el socialismo es antipatriótico e internacionalista. ¡Viva la revolución socialista y la ciencia! ¡Abajo la patria y el Estado capitalista! ¡Abajo la tecnocracia!

A. Treves