Alarma, n.º 9, marzo 1962 (págs. 22-23). PDF del número completo

Finalmente, el movimiento de "los barbudos", mas la burocracia de Batista, el grueso de la cual ha seguido siempre en funciones, se ha fundido con el stalinismo cubano en un partido único. La celestina ha sido Moscú. A partir de ahí, el elemento fundamental de gobierno será la policía, y todas las demás organizaciones, las revolucionarias en primer término, serán sistemáticamente perseguidas y acusadas de espionaje. El régimen de Castro queda así orgánicamente huncido al imperialismo ruso, a la contrarrevolución stalinista. Desde el principio —en realidad desde la época de Sierra Maestra— nosotros hemos criticado el individuo y su movimiento, seguros de que se trataba de demagogos y arrivistas pequeñoburgueses, no de revolucionarios, salvo los engañados. También hemos sostenido que es imposible hoy escapar a la órbita de un imperialismo sin caer en la del otro, a menos de que poder, armas y economía pasen al proletariado y que este busque el apoyo, no de gobierno alguno, sino de la revolución socialista internacional. La evolución de los barbudos confirma nuestras previsiones. Eso no impedirá que el stalinismo considere necesario, andando el tiempo, organizarle a Castro un "glorioso" sepelio, a la manera de Benés.