Alarma, n.º 13, mayo 1970 (págs. 10-11). PDF del número completo
Como títere político, el príncipe Norodom Sihanuk no se distingue de los de cualquier otro país más que una mosca de otra. Pero lo singulariza en estos momentos la posición geográfica de Cambodia, en el cruce de tres imperialismos que destazan la península indochina y matan a sus habitantes.
Héroe de la "liberación" nacional con permiso y patente de Francia, el principillo era un anti-imperialista y un socialista tan acérrimo, que hasta tenía partido propio: el partido socialista real de Cambodia. Su reciente destitución por colegas principescos y militares mientras él se encontraba en Francia sometido a un tratamiento para adelgazar (y a otro para engordar sus finanzas-- ha sido un buen sainete de la truhanería política contemporánea.
En efecto, mientras durante años Sihanuk afirmaba que su territorio nacional no era utilizado por Vietnam del Norte para introducir en el Sur material de guerra y tropas, ni por el Vietcong como refugio y base logística, todo ello se hacía en gran escala e incluso sin su autorización. Vejado por trato tan afrentoso de sus "anti-imperialistas" vecinos, hizo guiños de ojo a Washington. La misma semana de su destitución declaraba en Francia que si los americanos retiraban todas sus tropas de la Península, Pekín [ilegible] que Moscú echaría mano a la mayría [ilegible]. A él le interesaba pues la respetada presencia del imperialismo yankee y también la partición de Vietnam entre Hanoi y Saigón. Apenas tuvo conocimiento de su deposición se presentó en Moscú y luego en Pekín, desde donde ofrece suministrar armas y dirección a los propios destacamente militares pro-chinos que luchaban en su contra. Sihanuk anti-americano y pro-chino, Sihanuk anti-chino y pro-americano, Sihanuk pro-chino y anti-americano otra vez. En realidad, como cualquiera de los venales títeres "libertadores" del pueblo que vocean aquí y allí, estará siempre cogido por el cogote por uno u otro imperialismo, pues en el mundo actual no hay lugar para la libre disposición de los pueblos, ni tan siquiera de los propios opresores de esos pueblos. Agitar esa consigna es hacerse traficante de la muerte o cómplice de los traficantes. Por algo la ha hecho suya la ONU.
Los continuadores --que no sucesores-- del principillo, acogidos al calor de Washington, reconocen que todas las provincias de Cambodia fronterizas con Vietnam del Sur se encontraban ocupadas desde hacía años por Vietnam del Norte y Vietcongs. Es evidente que una guerra sub-imperialista semejante se habría saldado hace tiempo por la victoria de Washington sin fronteras y costas que permitieran al Vietcong rehuir el aniquilamiento y avituallarse sin límite.
La invasión de Cambodia por el ejército estadunidense no ha hecho más que substituirse a la invasión anterior por los ejércitos nordvietnamita y vietcong. Del sentimiento real de la población de Cambodia hacia esos primeros invasores, da idea la oleada de asesinatos de vietnamitas, pro-norte o pro-sur indistintamente, subsecuente a la destitución de Sihanuk... y la guerra entre los tres imperialismo por el dominio en esa parte de Asia continua sin más variante que una ventaja estratégica del imperialismo yankee y perspectiva de obtener mayor porción para el imperialismo chino.
Lo mas vergonzoso y culpable desde un punto de vista revolucionario es que la izquierda mundial haya sido incapaz de denunciar como forajidos y criminales a los dos bandos contendiente y a los tres interesados principales. Era y sigue siendo indispensable suscitar contra ellos la acción revolucionaria, apatriótica y conjunta de los oprimidos y de todos los ejércitos, de sus soldados se sobrentiende. Ninguna manifestación de protesta contra el imperialismo yankee es revolucionaria, si no denuncia tambien al imperialismo ruso, al chino, y a sus protegidos del Norte y del Vietcong. Las denuncias unilaterales contribuyen a preparar la tercera guerra mundial.
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