Alarma, n.º 15, octubre 1970 (págs. 13-14). PDF del número completo
Se nos pide opinión, no sólo respecto de la ETA, ya dada, sino también la "guerrilla urbana": raptos de personas, ejecutadas a menudo, explosiones de bombas, ataques armados de "comandos", desviación de aviones, sobre cuanto hacen hoy en todos los continentes tantos libertadores de paqotilla, desde los Arafat-Habache, hasta los Frentes de Liberación en Quebec o en Filipinas y todos los Tupamaros de cualquier país.
Y bien, no siendo la guerrilla urbana sino designación camelística para designar los antiguos métodos del terrorismo individual, pero desprovistos de la candidez que éstos tuvieron, nos parede lo más adecuado reproducir párrafos de una declaración oficial de Fomento Obrero Revolucionario, hecha hace años y atañedera a otros libertadores afectos a la bomba:
"La clase de terrorismo individual que hierde deliberadamente a los grandes culpables, tenía, dentro de su desatino, una bravura y una dignidad que fuerzan el respecto. Quienes actuaren así tendrán nuestra mano tentida sin dejar de recibir nuestra crítica. Por el contrario, las miserables operaciones "militares" consistentes en bombas colocadas en cualquier parte (como de personas raptadas, ejecúteselas o no) inspiran sólo condenación y desprecio. Se trata de una actuación de aventureros ávidos de encumbramiento y honores, no de revolucionarios, ni siquiera de terroristas viejo estilo o simplemente de antifascistas errados en sus procedimientos.
El cariz militar que adoptan muy deliberadamente sus promotores, basta y sobra para revelar su carencia de ideas y para despertar la desconfianza. De militares está España y el mundo hasta la ronilla. El principal problema práctico del proletariado consiste en desembarazarse de ellos. Substituirlos por otros militares aureolados en batallas pseudo-libertadoras a la manera de Tito, Mao Tse-tung o Fidel Castro equivaldría a renegar de los principios esenciales de la revolución y de la libertad. Lo que los trabajadores de todos los países necesitan... es trastrocar de arriba abajo la trama social. Para ello hay que poner en movimiento a la población que sufre las consecuencias del sistema existente, mediante ideas que al realizarse aniquilen para siempre el capitalismo.
Entre dinamita y revolución no existe una relación de causa a efecto (idea reaccionaria), sino de medios a finalidad. Es la finalidad la que se precisa cultivar en la consciencia de los trabajadores, y éstos los que han de emplear como clase, llegado el momento, armas y dinamita para alcanzar su objetivo de alcance universal. Quienes echan mano a unas y otra como los pretensos libertadores, mañana se servirán de ellas, si tienen ocasión, de igual manera que Franco o los reaccionarios de cualquier país".