Alarma, n.º 17, Abril 1971 (pág. 16). PDF del número completo
Gierek no ha tardado en mostrar su verdadera catadura de polizonte. A finales de marzo, ante la conferencia de su partido-dictador en Silesia, pronunció un discurso digno de Franco:
"Los momentos actuales son de disciplina y de ponderación". "Hay todavía casos en que el ritmo de trabajo es perturbado (léase huelgas y protestas). Son actos irreflexivos de gente irresponsable". Y más adelante: "Las autoridades no cederán y serán implacables ante los extremistas. Seremos severos respecto de los aventureros, los demagogos y los holgazanes".
Al mismo tiempo, un general miembro del Buró Político que le acompañaba, Jaroszewics, anunció que el gobierno había decidido aumentar el precio de compra de la carne y de la leche, dos de las medidas que el gobierno hubo de retirar en el momento de la rebelión general de los trabajadores.
Al mismo tiempo se anuncia un proyecto de ley contra los "asociales" y de campos de "trabajo educativo" para los recalcitrantes. La verdad es que tales campos han empezado a funcionar poco tiempo después de vencida la insurrección obrera del año último. Todo ello bajo el lema: "El ejército garantiza la continuidad del sistema del país".