Alarma, n.º 24, 1er trimestre 1973 (pág. 11). PDF del número completo

"Equipos cosmopolitas de vendedores de armas recorren ciertos países procurando colocar los excedentes americanos de la guerra de Vietnam. En ellos, americanos, y también europeos, ejercen sus habilidades en el Cercano Oriente, en Asia, en Africa o en América del Sur, cerca de los dirigentes de los grupos revolucionarios, que buscan material militar perfeccionado. Entre las armas de mayor demanda, las que sirven a combates nocturnos y el material de transmisiones. Se estima en más de diez mil el número de agentes y de comerciantes que gozan de la complicidad más o menos encubierta de los representantes diplomáticos en el extranjero. El mercado de armas de segunda mano renace tras cada conflicto de larga duración, siendo difícil de evaluar su prosperidad. Lo seguro es que ese mercado de ocasión entra en competencia ruda con el comercio regular, o sea, con el comercio directamente controlado y animado por los gobiernos, hasta el punto de que, últimamente, el ejército americano ha tenido que comprometerse, cerca de los más importantes indusriales, a limitar en lo posible la reventa de sus excedentes, a fin de no baratear los precios.

En Europa, en Londres tanto como en París, se teme esa "agresividad" comercial, en fin de cuentas destinada a mantener el potencial industrial de Estados Unidos al nivel alcanzado durante la guerra de Vietnam. El temor viene de que, sin duda, los americanos no respetarán ninguna de las zonas de influencia que franceses y británicos se han abierto, entre otros, mientras los industriales de allende el Atlántico estaban ocupados en otra parte. La competencia promete ser muy abierta, y en un dominio en que raramente se respeta la regla del juego. Tal es el caso para la construcción de helicópteros, en cuyo domio los franceses tropiezan ya en un contra-ataque eficaz de los americanos, trátese de simples excedentes o de material recien salido de las cadenas de producción. Además, en ese dominio preciso, el ejército americano entra en competencia con sus propios suministradores, en disputa por el mercado interior y exterior.

La guerra de los excedentes va en beneficio de un clientela muy cortejada, que obtiene condiciones de precio, de plazos de entrega y de crédito ventajosos. Las condiciones son tales, que los industriales del armamento, que tienen tela que cortar, más sus gobiernos en Europa y Estados Unidos, desean frenar el comercio de ocasión más o menos clandestino y concertarse lo mejor posible para eliminar franco-tiradores y evitar perjudicarse unos a otros".

La noticia anterior, firmada J.I. en Le Monde 13-2-73 no necesita otro comentario que el dado por nosotros en el título.