Alarma, n.º 26-27, 3er-4º trimestre 1973 (pág. 3). PDF del número completo

El siguiente texto, que copiamos de un cartel fijado en una esquina, se refiere a uno de los grupos revolucionarios aludidos arriba. Lleva por título, "¿Gangsters o revolucionarios?":

A finales de septiembre, el Estado español ha detenido una decena de revolucionarios haciéndolos pasar por gangsters. Tres de ellos arriesgan la muerte. Serán juzgados por un tribunal militar, y podrían ser ejecutados 48 horas después.

Si algunos de ellos, es verdad, han atacado bancos, ha sido para costear la tirada de textos que circulan en el movimiento obrero radical de Barcelona. Si un policía resultó muerto, fué durante una emboscada tendida por la policía política.

Hay que comprender lo que algunos proletarios se ven constreñidos a hacer históricamente. La violencia es siempre el medio de satisfacer una reivindicación: en España, donde el Estado hace disparar sobre los huelguistas desarmados, la violencia surge de manera inmediata de las relaciones sociales. La simple redacción o la importación de folletos acarrea años de presidio. Entonces, quienes se proponen resistir a la explotación recurren a la violencia, allí con mayor frecuencia que en otros países.

La democracia ahoga las luchas obreras mediante la política y el reformismo. El fascismo toma menos precauciones, y las aplasta por la fuerza. Reconocer al Estado el monopolio de la violencia es negar a los proletarios el derecho a abolir su condición: el salariato.

Los que han conseguido huir están siendo buscados por la Interpol, como criminales. Los Estados democráticos y los Estados fascistas se ayudan entre sí: las órdenes internacionales de detención permiten entregarlos a la policía española. Peligrarían pena de muerte.

Para salvarlos es preciso esclarecer la verdad sobre la naturaleza real —revolucionaria— de sus actividades.

No denunciar la mentira es hacerse cómplice, no sólo del Estado español...

LA VERDAD ES REVOLUCIONARIA

(Léase y difúndase el folleto: "¿Gangsters o revolucionarios?", publicado por el comité "La verdad sobre los revolucionarios españoles", que puede encontrarse en las librerías).


La lectura de algunos de los folletos editados y distribuidos en nombre de MAYO 37, nos convence sin la menor reticencia de que se trata de revolucionarios que merecen la plena solidaridad, moral y práctica, de todos los demás revolucionarios y de los trabajadores en cualquier parte. Esos camaradas han comprendido que la revolución fué aplastada en España por la contrarrevolución stalinista, que ella hizo posible la victoria de Franco, y que el proletariado necesita imperativamente vencerlo para acabar con el capitalismo. Por otra parte, han mostrado no pertenecer a la plaga de diletantes autosatisfechos de sus teorizaciones —paja a menudo. Sus propias meteduras de pata muestran que no han temido el riesgo máximo para llevar las ideas a la acción, demostración máxima del ser revolucionario. Así pues, solidaridad y más solidaridad ilimitada hacia ellos. Sólo así se tiene autoridad moral para criticar sus errores. El peor, es evidente, consiste en haber practicado el anticuado método de "la expropiación anticipada" que siempre se ha revelado ser contraproducente. Ojalá lo comprendan para lo sucesivo. Salud, camaradas.