Alarma, n.º 30, finales de 1975 (págs. 7-9). PDF del número completo

Desde hace año y medio que el ejército salazarista ocupó el poder en son de Movimiento de las Fuerzas Armadas, la prostitución del lenguaje se extiende cada dia más. Un ejército reaccionario y semifascista, la mayoria de cuyos jefes y oficiales son responsables de toda suerte de atrocidades en las colonias, y en Portugal mismo han respaldado la represión de la PIDE, se proclama subitamente investido, como por derecho divino, de una misión revolucionaria. Y todos los partidos, los burgueses, los stalinistas, los mal llamados socialistas, los izquierdistas, caen a sus pies hipnotizados, sin voluntad ni objetivos propios. El Movimiento de las Fuerzas Armadas se erige en propietario del poder y en árbitro absoluto, incontestable e incontestado, de todos los conflictos. Habla de revolución, de democracia pluralista, de socialismo, se adosa gubernamentalmente los partidos de Cunhal y de Soares, recluye a la clase obrera en la central sindical única, recibe el homenaje de partidillos y grupos trotzkizantes, acratizantes, y hasta ultraizquierdizantes. La cabeza de la serpiente ha mordido el rabo, formando un cerco politico sin intersticios dentro del cual está apresada la muchedumbre de la clase trabajadora.

Ahora bien, los conflictos sin excepción, desde el que provocó la huida de Spinola hasta la falsa insubordinación de la tropa ("soldados unidos venceran") corren de la cabeza al rabo o del rabo a la cabeza de la bicha. Conciernen intereses actuales y proyectos de sus diversos componentes, y precisamente por ello no rompen la solidaridad de los mismos frente a la muchedumbre de la clase trabajadora; muy al contrario, tienen por objeto decidir como y por quienes principalmente esa muchedumbre ha de quedar nervio roto y boca cerrada, sujeta al orden, en una palabra. De esa pugna, única verdadera en el seno de la coalicion gobernante, el mas constante y claro exponente es el regateo entre los partidos de Soares y de Cunhal, que da tambien su configuracion a los regateos entre militares. Por su parte los izquierdistas se suman sin lacha a uno u otro bando, cualesquier reservas hagan.

Pero ni unos ni otros dejan de hablar de democracia, alianza del ejército con el pueblo, revolución, socialismo portugues, etc. Es que el capitalismo ha alcanzado un punto de crecimiento mundial y de degeneracion tan extremados, que para alejar el momento de su destruccion, le es indispensable engañar al proletariado, haciendole creer que el socialismo es la expropiación de la burguesia y de los monopolios. De esa falsificación fundamental tocante a la realidad material del socialismo, se desprende la necesidad permanente de falsificar cada idea, cada nocion, cada hecho, y el imperioso designio de mantener a todos los explotados en la ignorancia completa de lo que es revolucion y socialismo. De revolucion no existe en Portugal siquiera un conato, de socialismo ni brizna ni tan siquiera proyecto. Jamás existirá ejercito o Movimiento de Fuerzas Armadas susceptible de realizar el grandioso trastrueque de sistema social que representa la revolucion. Esta solo puede ser obra del proletariado y de las masas explotadas en general, y uno de sus primero actos consiste necesariamente en el desarme y desbande del ejército y de la policía. Haciendose aclamar por las masas clavel en mano, el ejército aprovechaba el odio de las masas al regimen politico de Salazar para sacar el sistema social de Salazar del atolladero en que se habia metido.

Cuando el Movimiento de las Fuerzas Armadas, cualquiera de sus sectores o de los partidos que los secundan, hablan de acelerar la revolucion, proponen o decretan la nacionalizacion de tales o cuales industrias. Pero lejos de suprimir asi el capitalismo, o siquiera de mermar su fuerza, lo concentran y lo vigorizan. La nacionalización de una industria o de un monopolio, no es otra cosa que la transferencia del capital al Estado, monopolio de monopolios, que por tal modo se encuentra en mucho mejores condiciones de dictar a los trabajadores su ley economica y su ley politica. Eso permite tambien a la demagogia juego facil, durante cierto tiempo almenos: "¡Obreros, trabajad más y mejor, las industrias ya no son de los burgueses sino del pueblo!" En efecto, ya no son de los burgueses, pero siguen siendo, más estrechamente que antes del capital. Y mientras los obreros se van dando cuenta, por su experiencia cotidiana, de que siguen sometidos a la esclavitud del salario y de que el producto de la explotacion (plusvalia) que se les pide aumentar se lo embolsan, gastan o reinvierten a su albedrio los gobernantes, estos van tejiendo la maraña policiaca, sindical y politica destinada impedir la rebelion del proletariado; los gobernantes no son otros que el M.F.A, el P.S y el P.C o stalinismo. El camelo de la autogestion les servira en tal designio para retardar, sino para evitar, el momento en que los trabajadores se den cuenta de que lo que se les esta imponiendo so pretexto de revolución y socialismo no es otra cosa que el sistema de explotacion del hombre por el hombre, esta vez centralizado y dirigido. La coalición gobernante aparece pues, netamente, como el representante supremo de la reaccion capitalista en Portugal, heredera y continuadora de la vieja, sobrepasada reacción originada en la propiedad individual del capital. La falsificación de ideas y hechos en Portugal llega hasta designar como soviets o asambleas obreras organismos intencionalmente montados a espaldas de la lucha proletaria, a fin de promover las trapacerias de tal o cual sector de la coalicion gobernante, contra tal otro. Es lo que Carvalho, jefe del COPCON, nueva policia, y con él los stalinistas de Cunhal o prochinos, los falderos trotzkistas y demás pseudo-revolucionarios llaman poder popular. Si la autogestion es una manera de implicar a los trabajadores - o parte de ellos - en la explotación de toda la clase, el poder popular preconizado por esos mercachifles politicos es una manera de alejar del poder al proletariado, quitandole hasta la idea de tomarlo por si mismo y para si mismo.

La toma del poder politico por el proletariado exige el desarme y la disolución de ejercito y policia, el ejercicio de ese poder por organos obreros libremente designados y destituibles, el desmantelamiento de todas las instituciones estatales, tribunales comprendidos, y la abrogación terminante de toda la legislación. En lo economico, requiere la gestion completa del dispositivo de producción por los trabajadores, segun conviene al consumo material y al desenvolvimiento cultural del proletariado y de las clases pobres en general. Excluye por consecuencia toda producción y todo trabajo que no responda a ese primer imperativo de la supresion del capitalismo. Nada de eso existe en Portugal.

Basta saber lo dicho para comprender que en el tinglado de los partidos gubernamentales, y del M.F.A no existe una izquierda y una derecha siquiera en el sentido democratico-burgues de esos terminos. Ambas facciones hablan de poner en marcha y mejorar la economia nacional. En eso, son sinceras. Pero se trata justamente de la economia capitalista portuguesa. El desacuerdo reside en que cada una propone un procedimiento, su hegemonia politica y determinados comanditarios y aliados internacionales. Es la sombra de los dos bloques imperialistas la que transparece en la querella PS-PC y de sus respectivos protectores militares. Hay que denunciar sus perfidas maniobras y sobretodo hay que hacerles frente como un solo enemigo. Aun suponiendo que uno de los bandos conservase, caso de victoria estable suya, determinados derechos democratico-burgueses, el papel del proletariado no consiste en ayudarlo, sino en derribarlo para establecer la primera y decisiva libertad del hombre; la libertad de no ser explotado, ni por los burgueses, ni por los monopolios, ni por el Estado. La revolución no puede tener otro aliado que el proletariado internacional en lucha por la destrucción de sus respectivos capitalismos. Que en Portugal todas las querellas politicas existentes obedecen a la rivalidad Washington-Moscú, lo demuestra sin el menor equivoco, lo que sucede en Angola. Dos de los movimientos nacionalistas estan secundados por el bloque estadunidense, y por China, el tercero, establecido en la capital por Moscú. Exactamente lo que sucede en Portugal con los dos bandos principales. Mil veces lo hemos dicho: la lucha nacional es capitalista, es reaccionaria y se hace hoy bajo el ala de un imperialismo. Asi se está perdiendo una oportunidad excepcional de hacer una revolucion proletaria conjunta en una colonia y en su metropoli, borrando de un solo golpe internacionalista todas las manifestaciones del reaccionario espiritu nacional.

De hecho, Cunhal, Soares, sus respectivos partidos y cuantas fracciones haya o pueda haber en el ejercito, estan en su papel de dirigentes capitalistas engañabobos. Nuestra critica debe ir dirigida a aquellos revolucionarios que sabiendolo, se muestran incapaces de hacerles frente, y a aquellos otros que hacen vergonzosamente el juego de los primeros, ya como criticos de izquierda, ya como aliados.

El proletariado portugues estará a merced de toda suerte de embaucadores, mercaderes de carne humana de explotacion, mientras no aparezcan en su seno quienes lo llamen a organizarse por si mismo contra aquellos, en pro de la revolucion comunista.

¡TRABAJADORES PORTUGUESES, APLASTADLE LA CABEZA A LA BICHA!

F.O.R.