Alarma, n.º 1, tercera serie, abril 1977 (pág. 5). PDF del número completo

Al producirse el golpe de Estado dicho luego "revolucion del clavel", fueron muy grandes las ilusiones que la clase obrera se hizo. En realidad no habia otra cosa que una intervencion desesperada del ejercito nacional para sacar su capitalismo del atolladero en que se encontraba metido. A su servicio habia actuado bajo Salazar y Caetano como ejercito y como policia tanto en las colonias como en la metropoli para servirlo derroco a Caetano. En tal casos el sacrificio a bombo y platillo "democratico" de un regimen se convierte en necesidad para evitar el derrumbe de su base social: el sistema economico. Lo particular en este caso aunque nada sorprendente vista la experiencia en tantos paises es que los partidos antes clandestinos y perseguidos se sumaron a la operacion del ejercito y se supeditaron hasta reconocer sin lacha el derecho de los militares a supervisar cualquier decision.

Mas no cabe decir que el proletariado portugues haya sido derrotado sencillamente porque todavia no ha presentado batalla. Se encuentran en una fase de desillusion y de actividad reducida que le permitira acumular experiancia y radicalizarse. La propia reorganizacion del capitalismo portugues que esta en marcha le permitira ver mas claro y entrar en lucha con mayor independencia en pro objetivos propios. No obstante sin organizacion politica revolucionaria sera rechazado y devuelto al trabajo explotador. De crearla se trata monsergas espontanéistas al diablo. Igual que en biologia en la lucha de clases tampoco existe la generacion espontanea. En este momento en que el proletariado de la penisula iberica se encuentran en periodo de activacion y tienen el mismo objetivo immediato es indispensable unificar sus luchas y construir una organizacion commun. Conseguirlo sera vencer desde Lisboa hasta Barcelona desde Santander a Cadiz y luego desbordar allende.

PAISES SOCIALISTAS. Acepción truhanesca. Aquellos en que el capital, estatizado, explota el proletariado a mansalva, sin que éste conserve siquiera la libertad de rechazar el precio que le ofrece aquel por su capacidad de trabajo, ni otra libertad cualquiera, sea de huelga, de palabra, de asociación o de simple desplazamiento.