Alarma, tercera serie, número especial, marzo-abril de 1979 (págs. 1-3). PDF del número completo

Fomento Obrero Revolucionario (F.O.R.) nació en 1959 con bases aproximadas a las de la escisión de los miembros de la sección española exiliados en Méjico, respecto a la IV Internacional, en el Congreso de 1948.

Esta escisión se basó en el tema del internacionalismo proletario frente a la guerra imperialista; una reconsideración de la naturaleza del estado ruso, de la situación internacional (consecuentemente de la actuación de los revolucionarios) y del “programa de transición”.

Estas posiciones fueron desarrolladas en el seno de la IV Internacional por un grupo de revolucionarios entre los que se encontraban dos de los iniciadores de F.O.R.: Benjamín Péret (poeta surrealista francés) y G. Munis, antiguo miembro del grupo bolchevique-leninista español (pro-IV Internacional) que participó al igual que “Los Amigos de Durruti” en las jornadas de Mayo del 37 en Barcelona, oponiéndose a los republicanos y estalinistas.

Tras una efímera tentativa de construcción de la organización y haberse abatido la represión franquista sobre los compañeros que lo iniciaron, FOR se constituyó como organización. Actualmente existe un grupo FOR en España, otro en Francia y un núcleo FOR en los EEUU.

He aquí sucintamente nuestra historia. Con esta exposición, que quede claro, sólo pretendemos orientar sobre el origen de nuestro grupo; nada más lejos de nuestra intención el querer reivindicar una “herencia histórica” o un derecho de antiguedad/fiabilidad.

Lo realmente importante son las posiciones que nuestro grupo defiende y el afirmar (y poner en práctica) que estamos dispuestos a revisarlas si se demuestran inadaptadas respecto a la evolución del sistema capitalista y las fuerzas que lo sostienen.

Presentamos a continuación un breve resumen de nuestras posiciones señalando previamente que este resumen es, como tal, incompleto y que sólo podrá ser profundizado por medio de la lectura de nuestras publicaciones.

1 - El sistema capitalista está en decadencia. Con esta afirmación expresamos la disociación y oposición existentes entre progreso social y sistema capitalista. En este sentido la decadencia del sistema no se mide sólo por tablas económicas; está también expresada en la larga lista de crímenes que el sistema comete contra la humanidad y en los peligros cada vez mayores que la amenazan. Los genocidios y las destrucciones sucedidos tras la guerra mundial, el poder cada día mayor del estado y sus apéndices, la destrucción de las relaciones humanas tanto en los países de capitalismo occidental como en los de capitalismo de estado, los peligros de la polución y la utilización anti-humana de la técnica, la desfertilización de grandes áreas de la superficie de la tierra... todas estas evidencias que a veces son señaladas aisladamente por movimientos o por personas que o se equivocan en sus análisis o se sirven de ellos para demostrar la posible “evolución” del sistema que las engendra negando así la “revolución” que las elimine, todas estas evidencias demuestran la nocividad cada vez mayor del sistema para toda la sociedad.

El capitalismo decadente tal como ha demostrado la acción de la clase obrera, ha perdido su papel progresista y ahora más que antes es un freno a la evolución de la sociedad.

2.- La extensión del capitalismo de estado al mismo tiempo que marca una tendencia del capitalismo en su evolución mundial es otra muestra de la decadencia del sistema. El capitalismo de estado presenta formas de explotación sin precedentes en la historia; subyuga a la clase obrera bajo el señuelo de “socialista” y se sirve de ella para sus afanes imperialistas. El proletariado en estos países, como en todos, deberá realizar la revolución social destrozando al mismo tiempo las relaciones existentes en el terreno económico, social y político.

3.- La constatación de la decadencia del capitalismo implica que “ya no se puede hablar de desarrollar el sistema en ninguna parte sino de destrozarlo en todas” (Pro-Segundo Manifiesto).

4.- Por esto y por la división del mundo en dos bloques imperialistas, la acción del proletariado sólo puede realizarse a escala mundial y de la misma forma en todos los países; es decir sobre el terreno de la revolución comunista y no en el de la propia nación. Las “luchas de liberación nacional”, “la industrialización de los países subdesarrollados por el medio de la revolución nacional” etc. no son más que mixtificaciones con las que se intenta desviar al proletariado de su terreno de clase y servirse de él como instrumento de un imperialismo contra otro. “Sin la revolución social se puede tan sólo pasar de la órbita de Washington a la de Moscú o viceversa”. (Pro-Segundo Manifiesto).

5.- Nuestra postura de rechazo ante la mixtificadora idea de que hoy existe alguna posibilidad de progreso social en el sistema capitalista nos conduce a considerar la acción parlamentaria y la acción sindical como opuestas totalmente a la revolución social. La utilización del sindicalismo y/o del parlamentarismo (prácticas en absoluto revolucionarias) permitió, antes de que el capitalismo entrase en su fase decadente, lograr reformas progresistas que se transformaron para la clase obrera en mejores condiciones económicas, sociales y políticas, pero sólo porque el capitalismo en su propia dinámica era capaz de concederlas.

Hoy, por el contrario, no sólo el capitalismo ha recuperado la mayor parte de aquellas concesiones sino que las condiciones de vida social del proletariado y de la humanidad se degradan día a día. Por su función específica el sindicalismo se ha integrado en el aparato estatal capitalista. Actualmente los sindicatos tienen una única función: encuadrar a la clase obrera, aislar sus luchas, domesticarla y [ilegible] dicato “consigue” lo mínimo posible pero suficiente para calmar cualquier conato de rebeldía, así como reprimir a la clase si se subleva y atacar a sus elementos más combativos. Los sindicatos son tentáculos del capital situados en medio de la clase obrera asumiendo frente a ella el papel de guardianes y policías; por lo tanto la revolución no podrá realizarse más que fuera de ellos y contra ellos. De lo dicho se deduce que el terreno de lucha del proletariado no es ni el parlamentarismo ni el sindicalismo sino el organizarse independientemente para hacer la subversión social en cualquier momento y lugar en que existan posibilidades.

6.- La revolución social será realizada por el proletariado y por su abolición como clase al igual que cualquier otra, dominante o dominada, instaurando la comunidad humana mundial, sin fronteras ni clases. El proletariado, desde el inicio de la revolución, después de destruir el estado capitalista e instaurar sus propios órganos (los que se habrá dado a lo largo de la lucha: consejos obreros, comités, milicias obreras etc.) deberá -lo más rápidamente posible y de acuerdo con la situación del país en que se realice la revolución- imponer el principio de “a cada uno según sus necesidades” es decir, destruir la base económica sobre la que descansa la existencia de clases, al tiempo que actúa para que el proletariado de los otros países siga su ejemplo ya que la victoria de la revolución no podrá completarse más que a escala mundial. La abolición del trabajo asalariado y de la ley del valor servirán de acicate para que el proletariado mundial siga el ejemplo. Cuando la dictadura del proletariado se establezca a nivel mundial desaparecerá al ritmo y en la medida en que se forme la comunidad humana, perdiendo su carácter coercitivo. La instauración del comunismo se realizará cuando la mentalidad clasista haya desaparecido del espíritu humano, sustituída por la mentalidad comunista, propia de una humanidad unida. El trabajo dejará de ser una carga para todos los hombres y el principio de “a cada uno según sus necesidades” se conjugará con el de “de cada uno según sus capacidades”. Analizando el nivel alcanzado por las fuerzas productivas y la influencia que este desarrollo tiene en la transformación de las mentalidades el proceso evolutivo de la revolución que desembocará en el comunismo puede afirmarse que es factible rápidamente.

7.- FOR se plantea participar en la acción del proletariado -del que forma parte-; impulsar las luchas a un grado cada vez superior; socializar la experiencia de las luchas obreras e impulsar la generalización de la conciencia de clase combatiendo en todo lugar y momento, tanto en período de reflujo de la lucha como en el seno de la dictadura del proletariado, a las fuerzas que se oponen al triunfo de la revolución social.

8.- El partido comunista es decir el conjunto (al cual FOR pertenece) de grupos o individuos comunistas logrará su unidad en la práctica es decir en el movimiento revolucionario de la clase obrera de la cual dicho partido comunista no es más que “la fracción más avanzada”. (K. Marx. Manifiesto del Partido Comunista).