Alarma, tercera serie, n.º 20, mayo de 1985 (págs. 11-16). PDF del número completo

En Nicaragua, las elecciones propuestas desde los primeros días de la toma del poder por la junta de reconstrucción (capitalista) han dado la mayoría al candidato de la lista oficial del FSLN. Sin sorpresa alguna el "comandante" Daniel Ortega ha sido elegido Presidente de la república y el partido sandinista ha obtenido fácilmente la mayoría en la nueva asamblea constituyente.

Si bien la oposición burguesa, reunida principalmente en torno a la coordinación Democrática Nicaraguense (CDN) ha rechazado participar en el proceso "democrático-burgués", el proletariado, como siempre, se ha visto obligado a elegir entre diferentes fracciones capitalistas, FSLN, PSN, PCN, PPSC.....

En medio de una auténtica borrachera electoral, los sandinistas han realizado una campaña electoral basadas en consignas patrioteras: "La abstención favorece la intervención exterior" "Votar por el pueblo contra el imperialismo" etc. etc.

Todo con el fin de obligar a la población a acudir a las urnas, obteniendo así un doble objetivo: combatir la abstención de la CDN y convencer a la opinión pública internacional de que el proceso electoral se desarrollaba de forma masiva y democrática.

¿La clase obrera qué ventajas obtiene de todo este circo electoral? ¿Quizás conseguir superar al propio movimiento sandinista?. No, ya que desde 1979 los trabajadores son las víctimas de una explotación más dura por parte de agentes directos del capital en Nicaragua, es decir del FSLN.

En los momentos en que la lucha de clases se encuentra en un momento bajo y en un momento en que domina aún la contrarrevolución, las capas pequeño-burguesas en algunas partes del mundo tienden a sublevarse y a afirmarse por medio de actos de terrorismo individual o por revueltas masivas. Estas manifestaciones son el resultado del rechazo del capitalismo a ofrecerles un lugar en su sistema. La pequeña burguesía individualista en oposición a los métodos de lucha de clase obrera y de sus fines históricamente comunistas, desconfía de ella y la considera , a veces, privilegiada dentro del sistema opresor y asesino del capital. Por eso cada vez que una nueva camarilla capitalista sube al poder apoyándose en la pequeña burguesía, la clase obrera es físicamente destruída en tanto que clase y sus organizaciones combatidas hasta su atomización, dando paso al supremo ideal reaccionario de la Patria y del Estado.

La toma del poder por los sandinistas no escapa a esta "ley histórica". Fue una insurrección de la pequeña burguesía contra el clan Somoza y al mismo tiempo un instrumento para frenar cualquier perspectiva revolucionaria de la clase obrera. El único objetivo del FSLN era y sigue siendo la construcción de un estado capitalista fuerte y nicaraguense.

Sin embargo para el mundillo "izquierdoso" latinoamericano e incluso europeo los "comandantes" de la "revolución" sandinista son revolucionarios. Esta posición nace de imbéciles o de deshonestos que aspiran (frustaciones reaccionarias obligan) a transformarse en comandantes vestidos de verde como Castro y sus "guerrilleros" y que siempre han estado contra las perspectivas históricas de la clase obrera. Nunca se han planteado la necesidad de destruir este podrido sistema a fin de permitir a la clase obrera realizarse como clase abriendo el camino al comunismo.

Son estos cretinos y falsarios quienes para apoyar el FSLN han colocado en boca de los dirigentes sandinistas un discurso de fraseología "revolucionaria" asegurándoles así un apoyo "crítico" que es en realidad un auténtico soporte estratégico a las aspiraciones antiobreras y contrarevolucionarias de los sandinistas.

Desde que la industrialización aparece en los años 50 y el proceso de cambios del mercado común centroamericano toma cierta envergadura en los 60, los propietarios terratenientes se transforman en burguesía industrial y chocan los intereses de unos y otros. Es así como los primeros enfrentamientos entre los intereses de la familia Somoza y la gran burguesía que había heredado grandes dominios agrícolas a partir de la época colonial, se plantearon al orden del día. Somoza, un advenedizo cuyo poder emana de sucios negocios, mal aceptados por la burguesía, se transforma en un obstáculo para el proceso de acumulación de las dos potencias económicas tradicionales en Nicaragua.

Cuando Pedro Joaquín Chamorro ( asesinado por Somoza en 1978) encabezó en 1974 una revuelta contra Somoza lo hizo en nombre de toda la burguesía y preservar sus intereses de clase estableciendo normas seguras de reparto del "pastel" y delimitar así los límites entre unos y otros. Somoza por su parte actuando como un sátrapa da la orden de asesinar a Chamorro, líder de la oposición y de sus intereses, escogido por los Estados Unidos como el mejor interlocutor de cara a las siguientes elecciones.

Ante la falta de su líder la oposición pasa a la ofensiva decretando la primera huelga patronal en 1978 y apoyando al FSLN máxime teniendo en cuenta que su programa de gobierno era idéntico. Así el FSLN se transformó en el brazo armado de la burguesía para la caída del dictador.

Es interesante recalcar que en los años 30 Sandino se puso al frente de una insurrección que representaba el brazo armado de una fracción capitalista contra otra fracción capitalista. En efecto, Sandino luchó hasta su muerte por los ideales de una patria nacional nicaraguense, es decir burguesa. Desde los primeros combates señalaba que para abandonar las armas los invasores americanos debían abandonar su país a fin de establecer elecciones libres y democráticas. Para Sandino esta libertad del sistema capitalista era suficiente para garantizar una cierta honorabilidad nacional. Nunca luchó para destruir el orden existente y cambiar la sociedad, a pesar de conocer la revolución rusa. Para Sandino el objetivo era sólo acabar con el invasor; para los sandinistas era la caída de Somoza. Puede verse pues una línea coherente entre los dos movimientos para preservar a cualquier coste el siste- ma capitalista luchando por intereses propios y nacionales.

Desde su aparición el FSLN ha remarcado que su fin no era la revolución social sino la caída de Somoza. El FSLN aparece en los años 60 como un reagrupamiento de pequeños propietarios de la tierra, cristianos e incluso algunos admiradores de la "revolución" nacional castrista. La toma del poder por los castristas animó a Carlos Fonseca Amador y Tomás Borges fundadores del movimiento sandinista a hacer lo mismo en Nicaragüa. Sin embargo conviene señalar que esta admiración se reduce a la imagen de la "lucha de liberación nacional" contra Batista (Cuba) y no directamente influenciada por su alineación en el bloque "socialista" del capitalismo de estado ruso.

La toma de poder por los sandinistas fue el resultado de la colaboración entre la burguesía liberal y "socialdemócrata" regional e internacional y como consecuencia de la contrarrevolución en Rusia tanto en el interior como en el exterior de sus fronteras. Así el partido estalinista (PSN) ha apoyado durante cuatro décadas, de padres a hijos, una de las más atroces dictaduras de la época, la dinastía pretoriana de los Somoza.

La guerra de las "guerrillas" pudo llegar a la toma del poder no sólo gracias a la fuerza idealizada de la lucha y el rechazo a Somoza sino sobretodo gracias a la colaboración de los países de la región centroamericana que como Costa Rica, Panamá, Venezuela acogieron a los sandinistas como héroes de una justa causa de "liberación nacional" contra el torturador Somoza.

En aquella época tanto el "socialdemócrata" Andrés Pérez presidente de Venezuela como la internacional "socialista" apoyaron públicamente a los sandinistas. Estos participaron en reuniones montadas por esta internacional capitalista llegando a ser invitados al Congreso Mundial. Evidentemente la solidaridad no se hizo esperar y la IS ayudó económica y políticamente a la causa sandinista. De ahí el siguiente paso del FSLN que será intentar asegurar a la oposición burguesa un programa con fines parecidos: la instauración de un gobierno provisional con participación de todas las tendencias de la oposición, la disolución de la Guardia Nacional y la convocatoria en breve plazo de elecciones libres y democráticas. Se envió incluso una delegación a los EEUU a fin de hacer comprender a la administración Carter que el FSLN no representaba peligro alguno. En aquella época Alfonso Robelo, líder del MDN, miembro del gobierno provisional y hoy en la oposición "guerrillera" contra los sandinistas, viajó también a los EEUU a fin de garantizar que no existiría ningún vacío de poder en el Estado. Sin embargo los EEUU no dieron su apoyo al FSLN y al gobierno provisional hasta el último momento Cuando finalmente Somoza abandonó Nicaragüa la Junta de reconstrucción nacional tomó el poder. No existían diferencias fundamentales entre la oposición burguesa y el FSLN a cerca de la reconstrucción del estado capitalista.

Los problemas se limitaron a una cuestión de método sobre el papel del estado y la forma en que debía intervenir en el "juego" de las clases sociales. Nadie, sin embargo, puso en cuestión la naturaleza del estado y mucho menos la razón de su existencia. Durante todo este período la oposición burguesa exigió una partición real del poder y de manera más explícita pedía estar al corriente de las reglas económicas y de las limitaciones de las transformaciones que pretendía el estado árbitro. Por su parte el FSLN pretendía cumplir su propia misión y colocarse por encima de las clases sociales como defensor del capital.

En lo que respecta a la religión la óptica del FSLN es la misma. Hace una amalgama entre la acción revolucionaria y la fé que según ellos no son contradictorias. Más aún se propone como garantía de la "pureza" de las ceremonias religiosas; es así como el FSLN se trasforma en animador y cómplice la iglesia para bloquear y desviar el pensamiento crítico de los trabajadores realizando una tarea contraria a la de cualquier revolucionario que es la destruir la alienación del hombre por la religión, opio del pueblo según Marx. A los ojos de los explotados la iglesia se divide entre iglesia de los pobres ( la que apoya el FSLN) y la iglesia de los ricos que pretende contrarrestar la influencia del movimiento transformándose en el compañero ideal del pueblo nicaragüense. En definitiva, sin embargo, los tres se unen para defender la fé, expresión reaccionaria y antidialéctica.

En Nicaragüa la iglesia popular que muestra un Cristo " obrero y menesteroso" rinde un doble servicio a los sandinistas. Por una parte cierra ideológicamente y políticamente el camino a la oposición burguesa y la iglesia conservadora. Además legitima el poder sandinista al favorecer una amalgama entre fé cristiana, ideología sandinista y revolución, término este último antitético a los otros. Por eso los sandinistas colaboran en el desarrollo de esta iglesia popular que arroja un velo sobre los verdaderos explotadores encubriéndolos. Los sandinistas y la iglesia son los auténticos pilares de la "fé revolucionaria".

Desde su llegada al poder los sandinistas han enrrolado al movimiento obrero en una lucha contra sus propios intereses, sometiéndole a presiones y a contradicciones que le hacen ser un elemento pasivo logrando así limitar cualquier tentativa revolucionaria.

Los sandinistas se plantean como objetivo la reconstrucción del estado y el arbitraje de las clases sociales. Exigen por un lado a la burguesía que reinvierta sus beneficios y por otra obligan a la clase obrera a trabajar cada vez más. Intentan conciliar a estas dos clases a fin de consolidar la idea de un estado nicaragüense nacional.

La clase obrera mundial debe estar sobre aviso: para ella no existe ni estado capitalista ni fronteras que defender. Debe luchar por romper sus cadenas, las relaciones capitalistas de producción, su explotación, a fin de dejar de ser una clase despreciada, más aún : simplemente una clase.

Si la Guardia Nacional ha impedido que la clase obrera se libere de su explotación y del sistema capitalista, los sandinistas han agudizado esta explotación por medio de estructuras como los "comités de defensa de la revolución", organismos llenos de burócratas y arribistas. Teóricamente son los encargados de reagrupar la población a fin de defender la revolución y ayudar al pueblo en sus "problemas cotidianos". Realmente son los ojos y los oídos de los comandantes sandinistas, salvaguarda y siervos del orden capi- talista.

Igualmente el verdadero papel de la Coordinación sindical, agrupamiento de los sindicatos pro-gubernamentales y mayoritariamente sandinista, es evitar cualquier explosión de huelgas y asegurar que la explotación de las empresas del estado y de los patrones sea eficaz. En Nicaragüa han sido prohibidas las huelgas. La clase obrera ha perdido su mínima expresión de revuelta contra la explotación en las fábricas. Así la coordinación sindical ha sabido asegurar su tarea contrarrevolucionaria.

Además y lo que es más enervante , a semejanza del estajanovismo ruso los sandinistas han hecho una campaña para "ganar la battalla de la producción" imponiendo comités de producción "técnicos" cuya finalidad es mejorar la productividad lo que implica una sobrecarga de trabajo para las clases explotadas. Además se han creado secretariados para la competitividad y el trabajo voluntario a fin de que la jornada de trabajo se incremente no sólo en horario sino también en intensidad logrando así que la producción aumente y que los burócratas, el ejército y los líderes del movimiento sandinista puedan seguir viviendo a expensas de la única clase que produce todas las riquezas del planeta. Hasta la toma del poder por la clase todos los trabajadores deben exigir menos trabajo y más paga real . En Nicaragüa , régimen reaccionario, antiprogresivo y antiobrero debemos declarar bien alto que la explotación capitalista no ha desaparecido sino que, bien al contrario, continúa más centralizada y más dirigida contra el proletariado.

La política de los frentes de clases capitalistas, instaurado en Nicaragüa para acabar con la dinastía Somoza, es bien patente desde sus inicios: pluralismo político, economía mixta y libertad religiosa. Los sandinistas han respectado el pluralismo económico limitando su propia participación desde el estado que realiza desde ya aproximadamente el 41% del PIB.

Debe resaltarse que todos los admiradores del capitalismo de estado ruso han aconsejado insistentemente al FSLN para que nacionalice todas las industrias y que las centralice en el estado ( vg. todos los troskizantes) sin que hayan pronunciado jamás ni una sola palabra sobre la necesidad de abolir el trabajo asalariado, aspecto éste que permite tamizar cualquier proceso "hacia el comunismo". La centralización de la economía por parte del estado no sólo no abole la explotación sino que por el contrario la racionaliza y la incrementa.

Sin problemas : la burguesía conoce bien a sus siervos y ha sido suficientemente tranquilizada infinidad de veces. Así Tomás Borges ha podido decir sobre el sandinismo : " se encamina hacia una nueva sociedad con una concepción muy particular de lo que es una revolución popular. Se la puede denominar "sociedad sandinista" en la que la economía mixta es la línea maestra".

Es por eso por lo que toda la burguesía de la zona que había dado su apoyo desde el principio a los sandinistas contra Somoza no ha actuado de forma diferente ante el "conflicto" entre los EEUU y los sandinistas.

Los esfuerzos del grupo de Contadora con su declaración final , aceptada incluso por el gobierno de Managüa, demuestran bien a las claras su interés en acabar con el "conflicto". Los más nauseabundos reaccionarios del mundo han dado su apoyo a este esfuerzo : Mitterrand, González, Palme, W. Brandt, Ziegler.... a fin de conseguir mantener los intereses de los socio-demócratas en Nicaragüa. Estos intereses, más políticos que económicos representan la posibilidad de una apertura hacia mercados como México Brasil, Argentina... donde Europa, en tanto que bloque, probaría de poder competir con los EEUU o con Rusia: es el mercado latinoamericano el que obliga a defender a Nicaragüa a los viejos partidos imperialistas que dominan Europa y esto sin rubor alguno.

Para los EEUU Nicaragüa representa la fiabilidad de toda la américa latina además de la salvaguarda de sus intereses económicos. Para la Rusia de antaño, tanto como para lo que hoy es Rusia, se trata de conseguir nuevos mercados y nuevas zonas de influencia.

Pero parece difícil que ante cualquier provocación de los EEUU frente a Nicaragüa Rusia o Europa hagan algo. Como en el caso de Polonia, nos encontramos ante el reparto de zonas de influencia entre los dos bloques imperialistas.

Proletarios de Nicaragua y del mundo entero, ¿qué hacemos detrás de ese enfrentamiento entre bloques económicos ?. Nada. Tanto en el este como en el oeste somos simples explotados y lo somos hasta el límite de nuestras fuerzas. Sólo podemos conseguir algo destruyendo nuestras cadenas y para ello debemos atacar primero el capitalismo de nuestra propia nación y su estado que impiden la abolición de las relaciones de producción mercantiles. Sólo así podremos liberar al ser humano de este sistema mundial decadente.

Los proletarios de Nicaragua, los del mundo entero debemos negarnos a servir de carne de cañón en cualquier lucha. Los sandinistas han implantado un estado de guerra (servicio militar obligatorio desde los 17 años) y utilizan la "defensa de la patria" para justificar una explotación cada vez más acentuada.

No; en Nicaragua nunca ha habido una revolución ; nunca se han conseguido las mejoras sociales que pregonan falsamente. Los dirigentes sandinistas, ayer "guerrilleros", hoy "demócratas", intentan involucrar al proletariado en una defensa del estado capitalista, es decir de la explotación. En caso de una intervención extrangera en Nicaragua el proletariado no tiene nada que defender. Hacerlo significaría elegir entre uno u otro patrón y seguir, por lo tanto, bajo el poder asesino del capital.

NO A LA DEFENSA DEL CAPITALISMO EN NICARAGUA.

NO A LA INTERVENCION EXTRANGERA.

PROLETARIOS, VOLVAMOS NUESTRAS ARMAS CONTRA EL ENEMIGO DE CASA, EL FSLN.

POR LA TOMA DEL PODER POR LA CLASE OBRERA MUNDIAL

UNAMONOS EN LA LUCHA POR EL COMUNISMO.

( Traducido de la revista ALARME nº 26)