Alarme, n.º 5, julio-agosto-septiembre de 1979 (págs. 3-4). PDF del número completo · Texto original en francés

Traducción de un artículo aparecido en ALARMA, órgano del F.O.R. en España, n.º 2, nueva serie.1

Demostración: en 1931 cae la monarquía y es proclamada la República democrática y «de trabajadores de todas clases»; en 1976 vuelve al poder la monarquía, por Franco impuesta y por sus opositores acatada a fin de que «los españoles de todas las clases» convivan reconciliados.

Antidemostración: en 1934 los obreros asturianos toman el poder, establecen la comuna, mientras en el resto del país la huelga general, frenada por el partido «socialista», no consigue transformarse en insurrección.

En 1936 (febrero), el Frente Popular vence electoralmente, envolviendo su moderado programa burgués y sus cálculos de guerra imperialista en la reivindicación de amnistía para los 30.000 encarcelados del 34. Pero los presos son libertados por la multitud obrera, y empiezan las expropiaciones de capitalistas, no solo en el campo.

En 1936 (julio), el clero, su brazo ejecutor, el ejército, los falangistas y otros alquilones del capital deciden encargarse de imponer, ametralladoras mediante, un orden que el Frente Popular mantenía a duras penas. Pasa a ejecución el día 18.

El 19 de julio de 1936, una insurrección obrera en irresistible torrente se sobrepone a la intención capituladora del Frente Popular («las fuerzas leales se bastan para reducir a los militares», y conferencias telefónicas con Mola2 ofreciéndole carteras ministeriales). Ejército, Falangismo y clero quedan pulverizados en las cuatro quintas partes del país. Dueños de las armas los trabajadores industriales y agrícolas, el poder y la economía caen entre sus manos por consecuencia natural. Empieza la revolución comunista... y la guerra civil.

1937 (mayo). El proletariado se subleva en Cataluña contra el partido de Moscú, porque estaba apuñalando la revolución por la espalda. Propaganda de Pasionaria-Carrillo: «quienes hablan de revolución son agentes de Franco, los expropiadores son ladrones, las milicias obreras son tribus de salvajes, aquí no existe siquiera una guerra civil, sino una invasión de Hitler y de Mussolini». En el encuentro armado, el proletariado resulta victorioso, pero es finalmente dispersado y sometido a los de Moscú por la CNT,3 que se niega a llevar la revolución hasta su consecuencia final. Los hombres que más y mejor se batieron el 19 de julio contra militares y fascistas empiezan enseguida a ser encarcelados y asesinados.

1937 (de junio a la caída de Madrid). La zona roja va siendo transformada en zona negra por el gobierno que presidía Negrín,4 pero que dirigía Stalin mediante sus encomendadores5 en España, los Pasionaria, los Díaz, los Carrillo, los Hernández y los Líster.6 Las colectividades son suprimidas por la fuerza bruta o ahogadas por el saboteo económico del Estado capitalista rehecho, los trabajadores son desarmados, los comités-gobierno obreros constituidos a partir del 19 de julio, disueltos; sus hombres y los revolucionarios en general, perseguidos, calumniados, matados en gran número. Y una vez vencido el proletariado y muerta la revolución, el ejército franquista tenía asegurada su marcha triunfal... y una represión que, iniciada el primer día de la militarada, se extiende e intensifica con su avance, continúa segando vidas por centenares de miles mucho tiempo después del último parte de guerra y por ley de guerra se mantiene todavía treinta años después. Aún hoy colea.

Deducción: luego sí ha pasado algo. Mucho, demasiado, tanto y tan trascendental que se desviven por hacérnoslo olvidar, cual si jamás hubiese existido, desde el pupilo de Franco por su gracia reinante hasta los educandos de Stalin en atuendo europeo o asiático, y otros encapuchados de comunistas o de socialistas, amén de los apoderados del cielo.

Lo primero que pasó fue la descalificación y deshonra total, no ya de un rey, sino de la monarquía, por arcaica y por corrompida.

Lo segundo que pasó fue la rápida puesta en evidencia de la caducidad de la República democrático-burguesa, como régimen político y como sistema social válido.

Lo tercero que pasó fue la entrada en acción de la revolución y del poder obrero, o sea de la inmensa mayoría de la población, tan pronto fueron quitados de en medio ejército y policía.

Lo cuarto que pasó, en fin, fue el vertiginoso ataque del proletariado al partido que en zona roja encabezaba la contrarrevolución. Ataque victorioso sobre el terreno en Cataluña, aunque vencido luego, pero no en lucha, sino alevosamente.

Significación: la clase trabajadora rechazó y derrotó sucesivamente todas las formas o regímenes políticos que el capitalismo ha adoptado hasta hoy: la forma monárquica, militarista o constitucional, la forma democrático-burguesa republicana, la forma fascista y, hazaña cumbre, la forma capitalista estatal que el gobierno ruso y sus compinches dicen socialista, odiosa falsificación. El proletariado no sucumbió a manos del franco-fascismo, sino que le fue entregado por los Pasionaria, Carrillo y sus cómplices.

El capitalismo continúa, pues, estando virtualmente derrotado en España, porque lo que ha sido hecho una vez tiende irresistiblemente a repetirse mejorado y consolidado. Precisamente para impedir a la nueva generación proletaria dar cuerpo real a lo virtual, se alían contra ella, en la reconciliación, los chupadores de las diversas formas de capitalismo. El «aquí no ha pasado nada» significa en verdad: AQUÍ NO PERMITIREMOS QUE PASE NADA. Pero la nueva generación obrera, que tan señaladas muestras de combatividad ha dado,7 no va, ciertamente, a impetrar del partido de Carrillo ni de nadie el permiso de reanudar su revolución.8

  1. En realidad, Alarma, tercera serie, n.º 2, agosto de 1977. Las notas 2 a 7 son de la redacción de Alarme, para el lector francés. ↩

  2. Mola: general sublevado contra la República junto con Franco. (Nota de Alarme.) ↩

  3. Central anarcosindicalista. Durante las jornadas de mayo de 1937, los dirigentes de la CNT se dirigían a los obreros en armas en estos términos: «¡Alto el fuego!; ¡abrazad a los guardias de asalto!», «Tendemos los brazos sin armas; haced lo mismo y todo acabará. Que haya concordia entre nosotros». (Nota de Alarme.) ↩

  4. Presidente de la República española [en realidad, presidente del Gobierno] después de las jornadas de mayo de 1937. Fue el juguete y el brazo de Stalin. (Nota de Alarme.) ↩

  5. «Comanditarios secretos». (Nota de Alarme, cuyo texto deja en español la palabra «encomendadores».) ↩

  6. Canallas stalinistas. La Pasionaria fue una agente celosa de la GPU. Líster dirigió, entre otras cosas, una columna militar que tenía por misión hacer devolver a sus antiguos propietarios las tierras colectivizadas por los campesinos. (Nota de Alarme.) ↩

  7. Por ejemplo, las huelgas de Roca, Vitoria, Alicante. (Nota de Alarme.) ↩

  8. Texto español de Munis según Alarma, tercera serie, n.º 2, agosto de 1977, donde va firmado «G. Munis»; cotejado con la versión francesa, que lo traduce fielmente. Corregimos algunas erratas evidentes del texto español («una orden», «ofreciéndoles», «imprecar», y la puntuación de «disueltos sus hombres») y restituimos en el párrafo de la significación el sujeto «el proletariado», explícito en francés. ↩