Boletín, n.º 1, Barcelona, enero de 1937 (págs. 3-6). PDF del número completo

Ninguna organización ha explicado la verdadera significación y alcance de la crisis del gobierno de la Generalidad; ni el P. O. U. M., elemento expulsado.

No hay tal crisis en tanto que acontecimiento aislado, con causas específicamente catalanas. Numerosas medidas y acontecimientos, anteriores y posteriores a la crisis, permiten probar documentalmente que nos hallamos en presencia de la primera embestida de la burguesía nacional e internacional contra la revolución social y el proletariado en armas, amenaza intranquilizadora para los explotadores de todos los países.

La crisis del Gobierno de Cataluña, cuyo objeto inmediato era la exclusión del P. O. U. M., fué una medida más de la serie iniciada con la constitución del gobierno Largo Caballero. Los inspiradores de estas medidas, partidos socialista y staliniano, se proponen desviar nuestra guerra civil por el cauce imperialista y sojuzgar el espíritu revolucionario de las masas, constriñéndolas a la democracia burguesa.

Puede decirse que los atentados gubernamentales contra la revolución social empezaron el mismo 19 de julio, pero no adquieren estado organizado ni practicabilidad hasta que el poder recayó en los líderes socialistas y stalinianos. Al principio, el triunfo del proletariado en armas y sus iniciativas rudimentarias, pero certeras, inhabilitaron totalmente a los gobiernos de Frente Popular, responsables directos y exclusivos de la sublevación fascista. No eran más que remedos de gobiernos. El Poder efectivo —en todos sus aspectos —político, judicial, militar, económico— encontrábase diseminado entre todo el proletariado español. Cada organización política o sindical, cada comité obrero, poseía un poco de poder, que ejercía sin el control de la alta dirección y frecuentemente contra ella. Entonces los stalinianos no osaban hablar de la patria ni del ejército regular republicano, pero secundados por los socialistas, preparaban internacionalmente el terreno, mientras dedicaban sus cuidados a salvar la propiedad, la banca, el parlamento, la burocracia burguesa y los escombros del viejo ejército nacional. Todas las formas capitalistas se mantienen en pie gracias a los esfuerzos de socialistas y stalinianos. La colectivización de la industria catalana tiene, por una parte, caracteres de cooperativismo sindical y por otra queda completamente anulada por la banca, que conserva toda su libertad, y por el carácter pequeño-burgués del Poder político.

Mientras transcurría el tiempo, produciendo derrotas la desorganización de las milicias y agravando el problema de los abastecimientos el caos de la economía, el gobierno preparaba el trampolín de la "defensa de la República" y procuraba congraciarse a toda costa con los gobiernos de Francia, Inglaterra y Rusia. Estos, iniciadores de la no intervención, se mantuvieron neutrales, favoreciendo así a Franco, [ilegible] si las masas reventarian o no el cinturon democratico social-staliniano.

Hasta que se constituye el famoso "gobierno de la victoria". La historia conoce pocos chantages politicos tan monstruosos como este. Con una situacion totalmente revolucionaria, el proletariado en armas, las fabricas y talleres en poder de los obreros, las tierras en el de los campesinos, la justicia ejerciendose por mano y decision de los trabajadores, y con una situacion social en Europa facilmente precipitable hacia la revolucion, el "gobierno de la victoria" llega al mundo con el proposito de cortar el desarrollo de la revolucion, salvar a la burguesia que desaparecia de la escena española y dar a Francia, Inglaterra y Rusia, la seguridad de que pueden aliarse con un gobierno que no tiene nada de bolchevique.

Las milicias, de fundacion y espiritu proletarios, son una institucion poco simpatica a la asustadiza burguesia de Francia e Inglaterra y el mayor peligro para la burguesia nacional. Uno de los primeros decretos del gobierno Caballero fue para tranquilizarla, promulgando la militarizacion de aquellas. No milicianos rojos, sino soldados de la Republica. La creacion de esos tribunales "populares", presididos por abogados y juzgando con arreglo a leyes elaboradas para servicio de la burguesia; el reforzamiento de los cuerpos armados de fundacion burguesa; la disolucion del Comite Central de las milicias de Cataluña, y la campaña por el ejercito regular, el mando unico y contra los comites, son otros tantos procedimientos para conquistar a aquellos paises demostrando que el gobierno el bastante fuerte para impedir el triunfo de la revolucion social. El organo del stalinismo catalan lo confiesa en su numero del 10 de enero, diciendo: "Hay que demostrar a los estados no fascistas que somos capaces de resolver democraticamente los problemas del futuro".

Poco despues, el comadreo de la S. de N. sirivo a Alvarey del Vayo para persuadir a los imperialismos democraticos de que el aspecto civil de nuestra guerra es solo una apariencia encubridora de un complot italo-aleman contra la hegemonia mediterrania anglo-francesa. Los propios ministros se dedicaron a propalar por España esta version de la guerra. No es, segun ellos, los intereses revolucionarios de una clase lo que se ventila, sino "la paz de Europa"; es decir, el dominio de unos u otros imperialismos. A decir verdad, Francia, Iglaterra y la propia Rusia, no anelan sino ver convertidos en realidad los propositos republicanos de nuestros gobernantes. La burguesia española se salvaria y con ella el dominio comercial de los citados paises sobre España.

Sin duda, Francia e Inglaterra temen las consecuencias militares y economicas del triunfo de Franco. Jamas habria existido la no intervencion si el dilema: fascismo o democracia, fuera una realidad social en lugar de un señuelo traidor. Pero situadas ante una revolucion de tipo socialista, Francia e Inglaterra solo podrian adoptar una posicion de clase, favoreciendo a los fascistas mientras animaban la traicion de socialistas y stalinianos. En el citado numero de "Treball" confiesan estos que el retraimiento de "las democracias" obedece fundamentalmente "a ciertas aptitudes observadas en España". Estas actitudes no son otras que las medidas revolucionarias tomadas por las masas. De aqui que lo stalinianos y socialistas, obedientes a los mandatos de la burguesia europea, recurran a toda clase de vilezas para desacreditar a los revolucionarios, y emprender la reorganizacion de la sociedad burguesa mediante la campaña contra los comites, los elementos incontrolados (la burguesia ha llamado siempre asi a los revolucionarios), la creacion del ejercito regular republicano y el mando unico.

En esta obra, Rusia ha desempeñado una parte preponderante y decisiva para el rumbo de los acontecimientos. Su solidaridad activa con el proletariado y la revolucion social española, habria decidido rapidamente la guerra en nuestro favor y abierto quiza las puertas a la revolucion europea. Pero en Rusia el Estado ha sido monopolizado por una casta burocratica que no sobreviviria mucho tiempo a una revolucion social triunfante en cualquier pais. El fascismo por la derecha y el proletariado por la izquierda amenazan sus privilegios, obligandola ha combatir en los dos sentidos traicionando la revolucion en todos los paises en aras de su alianza militar contra alemania. En españa la burocracia sovietica no ve otra cosa que un aliado de su aliado Francia. Pero Francia no puede ser aliada de una España socialista y para impedir esta transformacion, los lideres stalinianos luchan en vanguardia por la republica democratica.

A este objetivo tienden sus esfuerzos desde el comienzo mismo de la guerra. La exclusion del POUM del consejo de la Generalidad llega como una medida mas de la escala regresiva. Hay que decir que si el P. O. U. M. fuese un partido verdaderamente revolucionario, nunca habria colaborado en un gobierno cuya constitucion obedecia a la necesidad de ganar tiempo hasta que llegase el momento de dar marcha atras. El P. O. U. M., encubria con su presencia a los traidores y se cerraba asi mismo el acceso a las masas. De una manera mas acentuada esta ocurriendo lo mismo con la C.N.T..

Por los dias de la crisis catalana, la autoridad del gobierno ante la burguesia europea se consolida. El propio Eden declara en la camara de los comunes que "Seria una calumnia considerar comunista al gobierno de Valencia", Se conciertan nuevos convenios comerciales con Inglaterra y Francia y nuestra prensa reproduce los elogios de la prensa capitalista europea a discurso de Alvarez del Vayo. Y en pago de unas cuantas promesas, el gobierno se lanza a una ofensiva a fondo contra el proletariado. Se lanza el grito de defensa de la patria, se suprime el control obrero en las carreteras, se disuelvan las milicias de retaguardia y las calles, los bancos y establecimientos vuelven a estar custodiados por los cuerpos de fundacion burguesa, debidamente disfrazados en Guardia Nacional de Seguridad.

La campaña contra los comites, en la que contribuyen a porfia socialistas y stalinianos, pretende eliminar por completo la intervencion de los trabajadores, para dar a Francia, Inglaterra y Rusia la seguridad de que existe un gobierno fuerte, tan fuerte como el de Blum, que prohibe la huelga de brazos caidos, o como el del reaccionario mister Baldwin. En esta campaña, interviene todas las malas artes y la perfidia de un poder que no puede sostenerse sin las masas y la mismo tiempo sino traicionar a estas. La anarquia economica producida por la quiebra de las relaciones burguesas y agravada por las necesidades de la guerra, pretende ser aprovechada para mantener en pie las propias relaciones burguesas. No son los comites quienes producen la anarquia, sino el gobierno que impide a estos establecer el control absoluto de la economia, ejercer el poder politico y ordenar la sociedad segun los intereses del proletariado. El gobierno de Valencia y el de Cataluña oponen el orden democratico, esto es, burgues, al orden revolucionario y socialista de los comites. Disuelven estos y se arrogan los mismos poderes que qualquier otro gobierno capitalista. La crisis de la Generalidad marca el momento en que los problemas militar y de abastecimientos, no resueltos por la falta de un poder revolucionario, produjeron el cansancio necesario para hacer retroceder a la revolucion sin alteraciones. Es el momento de la ofensiva burguesa contra el proletariado ofensiva que encuentra sus mejores fuerzas de choque en los partidos socialistas y stalinianos.

En la misma medida en que la ofensiva triunfa, cambia favorablemente la actitud de Francia e Inglaterra respecto a España. La burguesia mundial, auxiliada eficazmente por la burocracia sovietica, se apoya en los partidos socialistas y staliniano para salvar a la burguesia española y poder transformar la guerra civil en guerra imperialista.

Y llegara un momento, si no barre antes el proletariado a los traidores que lo gobiernan, en que las consignas de defender la patria, servira para admitir en nuestro campo a los burgueses y banqueros fugitivos, suficientemente patriotas para comprender a tiempo que tras los "rojos" no hay sino una politica blanca y un corazon blanco.

Desgraciadamente, el proletariado se halla politicamente desamparado. Las organizaciones que, como la C.N.T., la F.A.I. y el P.O.U.M. no se hallan interesadas en traicionar a las masas carecen de los principios necesarios para orientarlas a la revolucion. Hoy mismo la C.N.T. se apropia la consigna de defensa de la patria. Clama contra los politicos, se deja arrastrar a una politica de capitulacion, concesiones a la burguesia y saboteo general de la revolucion. Esta temible ausencia de un partido revolucionario, constituye le mayor peligro para la revolucion. Solo por este camino conseguira su objetivo la union sagrada entre socialistas, stalinianos y la burguesia mundial.

A su empeño en disolver los comites el proletariado debe oponer la ampliacion de los mismos por libre eleccion de los obreros y otra central sindical de cada industria; a la colaboracion de la C.N.T. y el P.O.U.M. en el gobierno (este ultimo ha aceptado un puesto en la junta provincial de Valencia), deben oponer el rompimiento absoluto y la entrega del poder a los representantes elegidos por aquellos comites. Solo cuando el poder politico pertenezca a los organismos obreros podra establecerse una politica revolucionaria de abastecimientos, crear un fuerte y disciplinado ejercito rojo, barrer economica y politicamente todas las formas burguesas e iniciar la era de la revolucion social europea.

G. M.