Boletín, n.º 2, Barcelona, febrero de 1937 (pág. 20). PDF del número completo
Copiamos a continuación una carta enviada por nosotros al P.O.U.M. y a la J.C.I.:
"Estimados camaradas: en la mañana del domingo, cuando diversos de nuestros camaradas repartían entre los asistentes al mitin del Frente de la Juventud Revolucionaria, un manifiesto que reclama la creación de un frente único de clase, militantes de la J.C.I. impidieron su distribución mediante la fuerza, deteniendo a algunos de nuestros compañeros y arrebatándoles, violentamente también, los paquetes de manifiestos que portaban.
La acusación de un psuquista contra nuestro camarada Zanon, bastó para que militantes de la J.C.I. lo apresaran, encerrándolo durante más de 24 horas en los calabozos del cuartel Lenin.
La gravedad de estos procedimientos, que creíamos monopolio staliniano, nos obliga y nos autoriza a preguntaros si la J.C.I. actuaba con órdenes concretas o se trata de extralimitación de militantes. En cualquiera de los dos casos, esperamos que el respeto a la propaganda revolucionaria os inducirá a impedir una repetición del suceso, y reclamamos la devolución inmediata de los manifiestos quitados a nuestros camaradas.
Renunciamos a exponer otros detalles que en nada prestigian a la J.C.I., en espera de que el asunto quede saldado como corresponde a una organización obrera.
Saludos revolucionarios. Barcelona, 16-II-37.
Por el Comité de la Sección B.-L. de España, M."
El tono conscientemente mesurado empleado en la carta, a pesar del procedimiento indigno, totalmente ajeno a una organización obrera, estaba inspirado en la creencia de que los autores del atropello habían actuado por cuenta propia e influenciados por la propaganda anti-trotzkysta del stalinismo, a la que "La Batalla" jamás responde, porque "no es trotzkysta". ¿Es pues, anti-trotzkysta?
El C.E. del P.O.U.M. y el de la J.C.I., dando la callada por respuesta y sin devolver siquiera los manifiestos de que se apoderaron abusando de su superioridad numérica, se solidarizan tácitamente con un acto de agresión física y de atropello a los principios revolucionarios. Los métodos stalinianos en nada difieren de los empleados contra nosotros en el mitin de la Plaza de Cataluña. ¿Con qué autoridad puede protestar el P.O.U.M. de lo que con él se hace en Madrid, abusando igualmente de su inferioridad numérica?
De habérsenos respondido satisfactoriamente, nada publicaríamos de este asunto. La actitud señorial del C.E. nos obliga a llevar el hecho al dominio público, y a declarar que continuaremos nuestro camino a pesar de las persecuciones, en que ya han coincidido stalinianos y poumistas.
¿Acaso el C.E. del P.O.U.M. quiere demostrar que tampoco es un obstáculo para la democracia burguesa y la defensa de la patria?