Boletín, n.º 2, Barcelona, febrero de 1937 (pág. 19). PDF del número completo

Nuestra revolución, particularmente por lo concerniente a la industria colectivizada de Cataluña, ha aportado una clara demostración del necesario carácter apolítico que corresponde a los sindicatos y la imposibilidad, al mismo tiempo, de organizar una economía socialista sin la dirección de un poder político revolucionario.

Las dificultades enormes con que tropiezan las empresas que han pasado a manos de los trabajadores, provienen fundamentalmente de la incompatibilidad entre el carácter colectivo de aquéllas y el pequeño-burgués del Poder político a través del cual la economía capitalista y la propia clase burguesa tienen asegurada su preponderancia y privilegios. Las diferencias entre los trabajadores de una y otra central sindical, lejos de ser la causa de todas las dificultades son uno de los efectos de aquella incompatibilidad. Los camaradas de la C.N.T., tomando este efecto por causa, propugnan la unidad sindical sobre la base de la eliminación de la política, ofreciéndola como remedio a todos los males. El anarquismo incurre aquí en su tradicional error de concepción, permitiendo con él que los líderes reformistas de la U.G.T. aprovechen para consolidar su influencia, sin comprometerse a nada económica y políticamente, la buena acogida que la palabra unidad, tiene siempre entre las masas.

La Sección Bolchevique-Leninista de España se cree en el deber de declarar que, víctima de este error, existe el peligro de que la C.N.T. consienta una unidad carente de contenido social que vendría a paralizar y dar marcha atrás a la colectivización, ofreciendo a los gobiernos pequeño-burgueses del F. P. las condiciones necesarias para realizar sus designios de restauración completa del antiguo estado de cosas. La consigna: "Todo el poder económico a los sindicatos" de reciente aparición entre los anarquistas, no podrá nunca resolver el problema, por su olvido del factor político; pero servirá, incluso en esta forma incompleta, para demostrar la imposibilidad de que los trabajadores se apoderen de la economía sin apoderarse también del Poder político.

Hacemos resaltar asímismo, que tanto la C.N.T. como el P.O.U.M., esto es, las organizaciones de extrema izquierda, aceptando de una manera mecánica la consigna de unidad, olvidan señalar el grave peligro de que aquélla se efectúe bajo el signo de una reconciliación que vendría a neutralizar la potencia revolucionaria de los trabajadores de la C.N.T.

El espíritu de unidad que anima tanto a la C.N.T. como a la mayoría de los trabajadores de la U.G.T., debe ser impulsado en un sentido constructivo, no eliminando la política en general, sino las tendencias sindicales reformista y conservadora, patrimonio de la política de conciliación de clases, sustento de todos los elementos conservadores de la situación actual.

Y, en consecuencia, declaramos que la unidad sindical debe perseguir como objetivo primordial la eliminación de los métodos, fines y consignas reformistas, y la constitución de una sola central sindical revolucionaria.

Es preciso evitar que la unidad sindical refuerce la unión sagrada del F. P. Pero es necesario advertir de antemano que la unidad sindical de la clase trabajadora no garantizará la expropiación de toda la burguesía. Es esta, tarea que atañe a un Poder revolucionario aún no existente, a la dictadura del proletariado. Quien no lo comprenda así, se cierra a sí mismo el camino de la revolución.

¡Por una sola central sindical revolucionaria, libre de reformismo!

¡Por la expropiación de toda la burguesía y los terratenientes!

¡Por la independencia respecto del Poder político pequeño-burgués!

¡Por la organización sindical a base de sindicatos de industria!

¡Los Comités, elegidos en asamblea general de los trabajadores de las dos tendencias!

¡Asambleas regulares mensuales en todos los sindicatos!

¡Racionamiento revolucionario, en manos de los sindicatos!

SECCION BOLCHEVIQUE-LENINISTA DE ESPAÑA,

EL COMITE.


CUANDO VEAMOS UN JINETE QUE COLABORA CON EL CABALLO CARGANDOSELO A LA ESPALDA, CREEREMOS EN LAS VENTAJAS DE LA COLABORACION O "UNIDAD" QUE NOS BRINDA LA BURGUESIA DEMOCRATICA.