Contra la Corriente, n.º 2-3, marzo-abril de 1943 (págs. 25-26). PDF del número completo

En el Ejécito Rojo ha sido restablecido el uso de las charreteras en los uniformes de los jefes. Habían sido abolidas por la revolución, que simplificó la vestimenta del Ejército igualando a soldados y jefes. La "pequeña enciclopedia soviética", de la época revolucionaria, define las charreteras como símbolo de la casta militar noble y de las diferencias de clase. Por esa causa la revolución, al democratizar el Ejército las retiró.

Ahora, cuando todo el mundo estaba a punto de creer que en la Unión Soviética ya no había clases, los dirigentes desempolvan las viejas charreteras y las cosen apresuradamente a los hombros de sus jefes militares. La "Estrella Roja", callando el criterio que a la revolución merecían, las defiende entusiasmada, pretendiendo que simbolizan el verdadero amor por la patria.

Si se le hubiera preguntado a cualquier noble que las portara antes de la revolución, habría dado exactamente la misma respuesta: "Las charreteras, sabe Ud., simbolizan la patria, la patria dorada que nosotros sostenemos con nuestros hombros". Sin duda los nobles tenían razón; esa era la patria de ellos, pero no la de los obreros y campesinos. ¿Qué patria simbolizan las nuevas charreteras defendidas por "Estrella Roja"? ¿La revolucionaria y socialista, o la termidoriana de los burocratas que embolsan varios miles de rublos al mes? La segunda sin duda alguna. Lo que es revolucionario no necesita símbolos, porque su realidad se palpa en democracia, en libertad, en igualdad de sacrificios. Cuando se sacan a relucir símbolos dorados es que todo lo real ha desaparecido.