Contra la Corriente, n.º 6, agosto de 1943 (págs. 52-53). PDF del número completo

La sorpresa política que ha significado en los primeros momentos la caida de Mussolini para los financiadores de la guerra del campo anglosajón, no es sino una etapa señalada en el laborioso proceso de lucha de las masas proletarias de Europa.

El hecho no se debe solamente, como pretenden presentarlo los "democratas" imperialistas y los liberales, a una jugada de efecto diplomático o al buen propósito de los aristócratas cansados de Mussolini, bien para conseguir unas condiciones de paz mas honrosas, bien para lograr una tregua que permitiese la organización defensiva de la Italia peninsular. No, el hecho se ha producido fundamentalmente por el descontento de las masas populares, bajo su presión y, con el fin de distraerlas y de este modo intentar incorporarlas a la defensa militar.

Despues de veinte años de movimientos puramente defensivos, en los cuales el proletariado fué sucesivamente traicionado por todas sus direcciones, teniendo que soportar variados sistemas de reacción, a través de los que el capitalismo europeo intentó salvar sus privilegios de clase, se inaugura de nuevo un periódo ascendente de lucha revolucionaria, del que es muy posible que la humanidad salga social y económicamente cambiada.

El proceso de luchas proletarias de las últimas dos decadas que inicia su erupción visible y, de cuya existencia ha habido infinidad de tontos y cínicos que han dudado, entra en un terreno en el cual se dilucidirá una de estas dos realidades: la victoria del socialismo o la quiebra definitiva de la civilización.

La caida de uno de los símbolos de la vanguardia explotadora en la actual etapa del capitalismo monopolista, del imperialismo agresivo, pleno de contradicciones e incapaz de resolver los problemas que el hombre como ser humano tiene planteados-, decreta, por un largo periodo, el fin de los retrocesos revolucionarios de la clase obrera.

Como prueba de la iniciación de este virage brusco en la correlación de fuerzas que intervienen en la lucha social, vemos que coincidiendo con los movimientos de las masas populares que en Roma, Milan, Turin y otras poblaciones italianas, llevaron a cabo la eliminación de Mussolini y el partido fascista, se inicia en toda Europa un renacimiento de las luchas proletarias.

Con un sicronismo, cuya importancia escapa de seguro a los "intelectuales renovadores" del socialismo y confunde a los vacilantes, los obreros portugueses que desde hace muchos años sufren un régimen similar con el que Mussolini "regalo" a su pueblo: abocan, a través de una larga y sorda lucha contra la carestia de la vida y los salarios de miseria, a un amplio movimento huelguistico. El muy católico y sanguinario Salazar, en un tiempo servidor fidelísimo del imperialismo británico y hoy, un monigote más que junto con Franco, Laval, etc. hacen de coro menor en la tragedia en que las rivalidades imperialistas germano anglo-sajonas han sumido a los pueblos de Europa, trata de impedir este despertar del proletariado portugues, por medio de medidas dacronianas. Según las agencias de información británicas, tres mil obreros han sido encarcelados en Lisboa. Es muy posible que la cifra se quede corta, siendo muchos más los que hayan seguido esta suerte, aparte de los muertos, que en la represión masiva que anuncian, haya hecho la policia portuguesa, considerada por todo el mundo como una de las fuerzas reaccionarias más inhumanas.

En España, los trabajadores que están fuera de la cárcel y de los campos de concentración, responden a la llamada de clase, que significa el comienzo de la lucha violenta del pueblo italiano contra sus opresores nacionales y extranjeros. Manifiestan públicamente su descontento, multiplican con sus actos de extorsión al régimen, cierran sus filas y hacen saber a cuantos se han distinguido en el ejercicio del terror y a cuantos "incautos" tratan de salvar el sistema feudal-capitalista, por medio de engañosas soluciones "liberales", "que lo que venga, no será una República del 14 de Abril".

Los trabajadores franceses y considerables núcleos de pequeños campesinos exasperados por la ruina y la miseria en que viven -caprichosamente señalados por la prensa que finanza la empresa anglo-sajona como los "patriotas franceses"-, aumentan cada vez más sus golpes de audacia y su oposición organizada, no sólo contra los invasores alemanes, sino tambien contra sus grandes burgueses, aliados circunstanciales por interés, bien del grupo imperialista alemán como en la actualidad, bien del grupo imperialista anglo-sajón como ayer y mañana, cuando militarmente sean los vencedores.

Este despertar de la agresividad revolucionaria en la vanguardia obrera, es considerado como un gran peligro por los futuros y prometidos señores del mundo. Como tal lo tratan y seguirán tratándolo. Pero inútil, pueden extremar -si esto es posible-, las medidas de rigor; pueden, cuando el aparato militar alemán no sea capaz de asegurar la existencia de los gobiernos guardianes de la injusticia social, sustituir esas fuerzas vencidas por las fuerzas represivas anglo-sajonas, continuando la labor de amordazamiento y crimen contra la clase trabajadora. ¡Todo inútil! La hora ha sonado en Europa y el proletariado italiano, portugués, español, francés, etc., empieza a sacudirse de sus espaldas los parásitos explotadores. La lucha se ha iniciado y, una vez más se intentará el asalto a la fortaleza capitalista. La victoria será del que lucha con más audacia no traicionándose a si mismo.


ESPAÑA POPULAR del 23 julio pasado: "Dos palabras que Franco prohibe pronunciar en España: Unidad Nacional".

FRANCO en su último discurso ("Excelsior" del 18 julio): "Nadie debe impedir la unidad de nuestra nación". Y en innúmeros discursos de falangistas y militares, se habla textualmente de la "unidad de todos los españoles".

La unidad nacional, señores amarillos de la ex-Komintern, es la consigna querida de lo mas podrido de reacción burguesa. No hay un solo reaccionario o fascista que la rechace.

Lo que no tolera la burguesía ni el fascismo es el internacionalismo. "Excelsior" del dia 2, informa que el periódico franquista "El Español", rechaza expresamente el internacionalismo. Otra coincidencia mas con los amarillos socialeros y stalineros.