Contra la Corriente, n.º 6, agosto de 1943 (pág. 50). PDF del número completo
Leyendo lo poco de literatura rusa que llega aquí, se da uno cuenta forzosamente de que el amo del Kremlin está preocupado por dos cosas: por una parte, quiere, cueste lo que cueste, justificarse por medio de la imagen de Ivan el Terrible (ninguna objeción, el parangón es conveniente). Los escritores rusos transforman a Ivan el Terrible en un hombre prudente, penetrante, audaz, gran monarca, y lo idealizan enormemente. Por otra parte, la imagen de Trotsky no le deja en reposo. Lo que hizo, lo que creó, sus ideas, su genio, atormentan a Stalin. Los mas pequeños incidentes en las relaciones entre Lenin y Trotsky le inquietan. En vano trata de adaptarlo todo a sí mismo. Con tal objeto trabaja un enorme aparato. Se construye un voluminoso edificio de falsificaciones; no tardará en derrumbarse sobre la cabeza de sus constructores.
En la revista soviética "Bolchevic", octubre de 1942, se lee un informe a propósito del número 331 de la "Revista de Lenin", que acaba de aparecer y que contiene pretendidos "nuevos documentos": correspondencia entre Lenin y Stalin, testificadora de su "amistad, confianza mutua", etc. Una vez mas (¿la número cuntos?) se da una nueva versión a las cuestiones que fueron tan claramente expuestas en su tiempo por León Trotsky y la Oposición en general. Según el artículo de "Bolchevic", esos "nuevos documentos" explican todos los problemas de Tzaritzin, de la campaña militar polaca, de la defensa de Petrogrado, puntos ya analizados por Mikin en el "Boletín" ruso. Los escritores de la corte del Kremlin, tratan, sobre pedido, de encontrar en los "nuevos documentos" bases para las nuevas versiones.
Es evidente que no existen cartas nuevas, documentos o notas algunas; es una nueva falsificación, la mas grosera e insolente. ¿Como probarlo? Los volúmenes precedentes de la "Revista de Lenin", no contenían desde hace tiempo ninguna carta, nota, documento, etc. Los últimos cinco o seis volúmenes contenían únicamente la descripción de los libros y otros materiales que Lenin empleaba para sus trabajos. Eso significa que todo lo que había en los archivos de Stalin estaba agotado desde hacía mucho tiempo. Sin embargo, el penúltimo volumen, el número 32, presenta dos cartas inéditas de Maslov, economista ex-menchevique dirigidas a Lenin sobre un problema agrario. Hacen referencia a los años 90 y son de contenido completamente inocente y, en sí, no podrían provocar dudas respecto a su autenticidad. Pero hay que preguntarse si no han sido fabricadas para servir de precedente a la fabricación de las otras, de contenido menos inocente.