Contra la Corriente, n.º 7, septiembre de 1943 (pág. 41). PDF del número completo
En Inglaterra, 1000 obreros de aviación fueron a la huelga el 1 de agosto; el dos 15.000 mas votaron la huelga por solidaridad para el miércoles siguientes. Durante las discusiones, los líderes stalinistas, con toda la protección gubernamental y de la prensa patronal, se esforzaron en romper la huelga. Fueron derrotados en toda la linea. Los Mineros ingleses no recibieron mas que silbidos y abucheos. Tanta era la presión de masas y tan hostil el medio, que un stalinista rompió publicamente con su partido, declarandose opuestos a su política de rompehuelgas y esquilaje. El rompimiento de este stalinista, llamado A. McElroy, fué tan contundente que ningún stalinista se atrevió a subir a la tribuna para defenderse.
Otro tanto está ocurriendo en estados unidos, donde los stalinistas hacen tanto y mas que en Inglaterra para sabotear las huelgas y reivindicaciones obreras. Sensiblemente, pierden influencia en la mayoría de los sindicatos. No tiene nada de extraño. Dondequiera que los obreros entran en conflicto con los patronos, se alza la voz del stalinismo: nada de huelgas, nada de discusiones, nada de reclamación de salarios, todo lo que se debe hacer es "obedecer a nuestro comandante en jefe, el presidente Roosevelt". Pero los trabajadores empiezan a oponerse al comandante en jefe de la gran burguesía y a los cabos stalinistas. Ultimamente han sufrido una derrota en el sindicato de la industria automovilística. Se reacciona igualmente contra ellos en otras ramas de la industria.