Contra la Corriente, n.º 7, septiembre de 1943 (págs. 21-27). PDF del número completo

Por casualidad ha caido en mis manos un repugnante libelo que lleva por título "JOSE STALIN (esbozo biográfico), INSTITUTO MARX-ENGELS-LENIN, México, D.F." En este miserable folletín se trata de desprestigiar, falseando la historia, al gran revolucionario LEON TROTSKY y ensalzar, de una menera estúpida, al traidor, al brutal termidoriano, asesino de la vieja guardia bolchevique, José Stalin (alias Sosso).

Estas páginas van destinadas a los proletarios honrados y a todos aquellos que no han perdido la dignidad y que desean saber la verdad sobre la gran Revolución de Octubre, conociendo el papel que en la misma desempeñaron los mas destacados bolcheviques rusos. Estimular a encontrar esta verdad, buscando documentos y libros escritos antes de que Stalin asesinase a los mas destacados bolcheviques, es el principal objeto de este artículo y si el autor lo consigue quedará muy satisfecho. Miles y miles de páginas podrían escribirse desmintiendo -documentalmente- una por una todas las falsedades del stalinismo; relatando todos los crímenes y torpezas que ha cometido; aquí nos limitamos a refutar las falsedades miserables que aparecen en el líbelo que pasamos a comentar.

Aunque de antemano sabía que iba a leer una grotesca falsificación más de la verdad histórica, me decidí a hacerlo sabiendo que en esta lectura encontraría una prueba más que agregar al servilismo canalla de los plumíferos del Instituto Marx-Engels-Lenin, de Moscú, ya que esta clase de fabricaciones constituye el trabajo bien remunerado de quienes se guarecen en esa covachuela que tiene la desverguenza de cubrirse con el rótulo en el que figuran tres nombres tan gloriosos.

El líbelo en cuestión es, desde la primera a la última página, una mentira ridícula de la historia y un halago constante y en extremo lacayuno al tirano del Kremlin. En cada página se realiza un esfuerzo abyecto para hacer creer al lector lo increible, puesto que se pretende hacer pasar a Sosso por el discípulo y colaborador mas inteligente (¡!) y fiel de Lenin. Parece como si un enano se pasara la vida gritando ¡yo soy un tío muy alto, yo soy un tío muy alto!, tratando así de convencer a la gente de que no es un enano. Esta impresión da el folleto: por más que los stalinistas griten y aullen, nadie creerá que Stalin es un tío muy alto...

El hecho de que el librito haya sido confeccionado por el Instituto Marx-Engels-Lenin, es una garantía previa de que en él estará ausente la verdad, por más mínima que sea, pues ella perjudica siempre grandemente a Stalin. Vamos al libro.

Después de tratar de poner el corazón en un puño describiendo la infancia y adolescencia heroica del "Picado de viruelas" (así lo conocía la policía -aunque, claro está, ésto no lo dicen-), de su trabajo revolucionario, de su lucha, de sus sacrificios, etc., etc., repetimos, después de infinidad de embustes y simplezas hablan del primer contacto de Stalin con Lenin -que fué por carta- en 1910. (La prensa oficial de la Unión Soviética ha convertido al "Picado de viruelas" en un Adonis adorable, pues por él "produce la tierra" y "crecen las flores" y "rien con sana alegría y satisfacción todos los jóvenes de la URSS". La prensa sta- linista piropea de lo lindo a Stalin, como si se tratase de una estrella de la pantalla, cuyo éxito depende de la propaganda de su arrebatador "sex-appeal".)

En el año 1910 -dice el líbelo- Stalin escribe una carta a Lenin, "en la que apoya plenamente la táctica leninista del bloque formado en el Partido proletario ilegal. Fustiga duramente la 'podrida falta de principios' del traidor Trotsky y propone un plan de organización del Partido en Rusia". ¡Qué cinismo! El pobre Sosso dando, en 1910, orientaciones a Lenin...

En el líbelo que comentamos aparece Stalin retratado una vez con Lenin y varias más, pero en dibujos, al lado del mismo. Todos los "grandes" artículos de Stalin en "Pravda" -donde se dice que fué el íntimo colaborador de Lenin- están escritos después de la muerte de Vladimiro Ilyich. Hasta entonces, nunca se atrevió Sosso a autotitularse "uno de los maestros de la revolución", íntimo colaborador de Lenin.

La vileza y el cinismo de los plumíferos burocratas autores del líbelo, son inauditos, cuando dicen: "Stalin salvó para el Partido, para nuestro pueblo, para toda la humanidad, la preciosa vida de Lenin, oponiéndose resueltamente a que compareciera ante el tribunal contrarrevolucionario, rechazando la proposición de los traidores Kamenev, Rikov y Trotsky, que querían entregar a Lenin a un tribunal del gobierno provisional contrarrevolucionario". (A propósito no citamos las páginas, pues deseamos que todos los obreros lean este folletín, pues está íntegramente plagado de vilezas de este calibre).

Omitimos nuestro comentario a lo transcrito. El asco que experimente el lector honrado al leerlo, será mas significativo que el mas duro calificativo que nosotros podriamos dar a esta calumnia. Trabajadores, ¡poned atención!. La literatura que os suministra el stalinismo no solamente es un ultraje a los verdaderos revolucionarios de la Revolución de Octubre, sino a vosotros mismos, a quienes la burocracia stalinista, con toda evidencia, os toma por totalmente ignorantes y además por imbéciles, buenos y necesarios solamente para el sostenimiento de la contrarrevolución y sus desenfrenadas monstruosidades. ¡Compañeros obreros, para reaccionar contra el stalinismo, mientras más pronto, mejor!

Dice el líbelo: "El 16 (29) de Octubre, el Comité Central del Partido eligió un Centro del Partido encargado de dirigir la insurrección, poniendo a su cabeza al camarada Stalin. Este Centro formó parte del Centro Soviético, Comité Militar Revolucionario, y se convirtió en su alma y en su cerebro. Bajo la dirección de Stalin se elabora el plan de insurrección y se fija la fecha". (En este capítulo continúan diciendo una sarta de embustes, todos tendientes a presentar a Stalin como a un gallardo y heroico galán de película norteamericana).

La verdad, trabajadores, como ya la sabeis los que que habeis leido algo sobre la Revolución de Octubre -escrito por plumas honradas y libres-, es muy distinta: Desde la muerte de Lenin, los remendones stalinistas se esfuerzan por demostrar que el "centro para la organización y dirección de la insurección", creado por el Comité Central y compuesto por Sverdlof, Stalin, Bubnof, Uritsky y Dzerjinsky, fué el que realmente di- rigió la insurrección. Esto es tan falso que en una historia escrita por Trotsky -donde se narra la Revolución de Octubre- ni siquiera se habla de este Centro, y esta historia fué el manual de las escuelas del Partido mientras Lenin vivió, lo cual quiere decir que no tenía ninguna importancia el organismo que ni siquiera se menciona. Es Stalin y sus plumíferos los que se han esforzado, después de muerto Lenin, en la fabricación de una nueva historia de la Revolución de Octubre. Además, ni Lenin ni Trotsky formaron parte de esa Comisión.

El propio Stalin insiste -¡oh gran cínico!- y señala el hecho de que Trotsky no era miembro de esa Comisión; pero los stalinistas se olvidan -¡oh negligencia!- de que existía un periódico llamado PRAVDA que, ¡imprudente!, publica un extracto de las sesiones del Comité Central de los días 16 al 19 de Octubre de 1917 y que dice el 2 de Noviembre del mismo año: "El Comité Central organiza un centro militar revolucionario compuesto por los camaradas Sverdlof, Stalin, Bubnof, Uritzky y Dzerjinsky. ESTE CENTRO FORMA PARTE INTEGRANTE DEL COMITE REVOLUCIONARIO DE LOS SOVIETS".

Y el Comité Revolucionario de los Soviets fué precisamente el Comité Militar Revolucionario, ¿no, señores "historiadores" del stalinismo? No existía otro órgano soviético para la dirección de la insurrección, por consiguiente, esos cinco bolcheviques designados por el Comité Central debían completar el Comité Militar Revolucionario, cuyo presidente -¡qué casualidad!- era Trotsky. Resulta evidente, pues, para quien no sea un imbécil, que no era menester designar a Trotsky otra vez, ya que era el Presidente de la organización insurreccional. ¡Hasta para tejer embustes, plumíferos desvergonzados, hay que tener un mínimo de inteligencia!

Hacen resaltar que Stalin era "desde los primeros días de la existencia del Gobierno Soviético hasta 1923" Comisario del Pueblo de las Nacionalidades. Como si ser, durante ese mismo tiempo, Comisario del Pueblo de Guerra, de Relaciones Exteriores y Presidente del Comité Militar Revolucionario -cargos que ocupó Trotsky- no tuviese importancia...

Con la mala fe que caracteriza a los stalinistas, en el líbelo que estamos comentando pretenden presentar a Lenin y Trotsky entablados en una lucha terrible y diciendo que Trotsky quería capitular ante el imperialismo alemán en la paz de Brest-Litovsk, cuando si de algo puede culparsele fué precisamente de lo contrario. Pero como estos miserables son además tontos, más adelante se contradicen. Presentan a Stalin aquí interviniendo junto a Lenin y derrotando a Trotsky. ¡Cuánta estupidez!

Todos los viejos bolcheviques, miembros del Comité Central, valientes, colaboradores de verdad de Lenin, no pueden hoy desmentir estas infamias de Stalin, porque éste los ha asesinado. Sólo se ha rodeado de cobardes y cretinos que no jugaron papel importante en la Revolución de Octubre. Pero buscad la verdad, leed lo referente a este episodio en los documentos de la época, cuando aún se podía escribir la verdad en la URSS sin ser asesinado. (¿Por qué no circula ya el libro de Jhon Reed, "Diez días que estremecieron el mundo"?).

Es cierto que sobre Brest-Litovsk hubo discusiones entre los dos jefes de la Revolución de Octubre, Lenin y Trotsky: ¿qué de particular hay en que dos hombres que piensen, que son inteligentes, no estén absoluta- mente de acuerdo en todo? Esto sólo puede causar extrañeza en un cretino. Pero Trotsky jamás pensó -y de ésto Lenin estaba convencido-, en incitar a las masas campesinas durante los años 1917-18 a la guerra revolucionaria: en este punto estaban de acuerdo los dos. Trotsky si insistió, él mismo lo dice, para que se retardara lo mas posible el momento de la capitulación ante Alemania imperialista, no con el fin de suscitar la guerra revolucionaria, sino con el objeto de probarlos a las masas obreras alemanas y a las europeas en general, que no existían convenios secretos entre los Soviets y los Hohensollern y para estimular a los obreros alemanes y austriacos, particularmente, a que intensificasen su actividad revolucionaria. No obstante, la firma de Brest-Litovsk liquidó toda divergencia entre Lenin y Trotsky. Una prueba evidente al respecto es el hecho de que pocos días después de la firma de esta paz, Lenin encomendó a Trotsky la dirección del trabajo militar que constituía la tarea mas dificil y trascendental. A costa de estas divergencias corrientes entre hombres, entre jefes políticos que discurren, los stalinistas, personificando la abyección contrarrevolucionaria en el terreno proletario, han intentado falseando la realidad acumular méritos para su amo, no el padre de los pueblos pero si el padre de los burocratas encanallecidos.

La desverguenza de estos "historiadores" que no publican un solo documento, llega al colmo cuando dicen que Stalin se dedicó por entero a la defensa de Tsarit, "rompiendo implacablemente la resistencia de los especialistas enviados y apoyados por Trotsky". Es decir, que el Comisario de la guerra era un contrarrevolucionario que luchaba al lado del enemigo. ¡Y Lenin, y todos los demás bolcheviques... aprobando esta conducta!

Más adelante se dice que la defensa de Petrogrado la hizo Stalin y que éste derrotó al ejercito de Yudenicht, y el propio Stalin escribe -naturalmente después de la muerte de Lenin-: "El camarada Trotsky, hombre relativamente nuevo para nuestro Partido, durante el periodo de Octubre no jugó ni pudo jugar algún papel particular ni en el Partido ni en la insurrección de Octubre". (A proposito del trotskismo. Trotskismo y Leninismo, pags. 68-9).

Pero en vida de Lenin, Sosso no se atrevía aun a falsear la verdad, y entonces escribió lo siguiente: "Todo el trabajo de organización práctica de la insurrección se efectúo bajo la dirección inmediata de Trotsky, Presidente del Soviet de Petrogrado. Puede decirse con seguridad que la adhesión de la guarnición al Soviet y la hábil organización del trabajo del Comité de Guerra Revolucionario se los debe el Partido, ante todo y sobre todo, al camarada Trotsky". (Articulo de Stalin, aparecido el 16 de Noviembre de 1918, con el título de "El papel de los principales militantes del Partido".)

Pero, ¿qué pasa, "genial" Stalin, qué seriedad es esa? ¡Mas cuidado con la palabra escrita, que los tiempos cambian y la palabra escrita queda! Dicen que la envidia ciega, la envidia de Stalin a Trotsky, en la que manifiesta su monstruoso complejo de inferioridad, justifica el dicho popular.

Citaremos, sobre el mismo asunto, un testimonio más, el de Lenin: "Cuando el Soviet de Petrogrado hubo pasado a manos de los bolcheviques Trotsky fué elegido Presidente, y en calidad de tal organizó y dirigió la insurrección del 25 de Octubre". (Volumen XVI de las Obras Completas de Lenin, pag. 482.) ¡Hasta Lenin contradiciendo a Stalin, que osadia!

Continúa el líbelo diciendo que Stalin fué enviado al frente sur, donde solo había desorden y se afirma que: "Trotsky desmoronó de una manera traidora el trabajo en el frente sur". Vamos a los documentos históricos que siempre están reñidos con las aseveraciones stalinistas. Es cierto que respecto a ese trabajo militar surgió un desacuerdo y que Trotsky propuso al Comité Central -a causa de ello- su relevo como Comisario del Pueblo de Guerra. Pero el mismo día, 5 de Julio de 1919, el Comité Central tomó el siguiente acuerdo:

"El Politburo y la Comisión de Organización del Comité Central, después de haber tomado nota de la declaración del c. Trotsky y de discutirla, acuerda no haber lugar a la aceptación de la dimisión del c. Trotsky.

"El Politburo y la Comisión de Organización intentarán cuanto esté en su poder para hacer lo mas llevadero y lo mas fecundo posible para la República Soviética el trabajo del c. Trotsky en el frente sur, que él mismo ha elegido y que es el mas peligroso, el mas dificil y el de mayor importancia. En sus decretos como Comisario de Guerra y como Presidente del Consejo Militar Revolucionario, el camarada Trotsky podrá obrar con entera libertad, así como en su caracter de miembro del Consejo Militar Revolucionario del frente sur y con la ayuda del Comandante de dicho frente (Yegorof), que él mismo ha elegido y cuyo nombramiento ha sido ratificado por el Comité Central.

"El Politburo y la Comisión de Organización dejan al c. Trotsky en plena libertad para corregir por todos los medios a su alcance la política militar, y, si él lo desea, anticiparán la convocatoria del Congreso del Partido".

¡Qué replica tan franca proporciona la verdad reflejada en los documentos históricos a la mentira stalinista! La Resolución que acabamos de transcribir, lleva las firmas de Lenin, Kamenev, Krestinsky, Kalinin, Serebriakof, Stalin y Stassova. Pero como los stalinistas han declarado guerra a muerte a la verdad histórica, presentan a Sosso como el "estratega militar" de la Revolución de Octubre.

Durante el avance de Yudenicht sobre Petrogrado, hubo desacuerdos, se salvó la ciudad gracias a la directa intervención de Trotsky, nadie podrá olvidar esta brillante acción militar de Trotsky. ¡Pero Stalin, para dar salida a su complejo de inferioridad, obliga a sus plumiferos serviles a que suplanten el nombre de Trotsky por el suyo! Los desacuerdos existieron entre Lenin y Trotsky, el primero creía imposible la defensa de la ciudad y aconsejaba un repliegue de la linea defensiva, hacia Moscú; Trotsky era partidario de la defensa y salvó a Petrogrado ocasionando una derrota definitiva al enemigo en la epopeyica batalla de Pulkovo. Ningún libro de la época, bolchevique o antibolchevique, dejó de subrayar la importancia personal de Trotsky en esta batalla. Y los hombres que mas se distinguieron en aquellas angustiosas jornadas fueron Bakaev, Evdokimof y Rorin, los tres fusilados por Stalin en 1936.

La gran derrota al mariscal Pilsudsky, en 1920, la realizan Tukachewsky al frente de su heroico Ejército que llevaba como Comisario político al gran bolchevique Smilga. Las tropas rojas llegaron muy cerca de Varsovia en la persecusión del ejército contrarrevolucionario polaco. Estos dos heroes de la Revolución de Octubre, también fueron ignominiosamente fusilados por el verdugo Stalin, como otros miles y miles de abnegados luchadores proletarios. Pero sigamos comentando el libelo, es decir, señalando falsedades.

Dice el libelo que en la cuestión campesina Trotsky estaba totalmente en desacuerdo con Lenin. No vamos a refutar a estos embusteros con uno de los numerosos artículos del propio Trotsky sobre el particular, sino con uno de Lenin:

"Las IZVESTIA del 2 de Febrero han publicado una carta del campesino G. Gulof, que plantea la cuestión de la actitud de nuestro Gobierno obrero y campesino respecto de los campesinos medios, y que se hace eco de los rumores que han circulado sobre un desacuerdo existente entre Lenin y Trotsky, lo mismo que sobre los serios desacuerdos entre los mismos, respecto, precisamente, al campesino medio.

"El camarada Trotsky ha respondido ya a esta cuestión en su "Carta a los campesinos medios", publicada en IZVESTIA del 7 de Febrero. El camarada Trotsky declara en esta carta que los rumores de desacuerdos entre él y yo son una mentira de las mas monstruosas y de las mas desvergonzadas difundidas por los grandes propietarios y por los capitalistas y sus agentes conscientes o inconscientes. Confirmo enteramente, por mi parte, la declaración del camarada Trotsky. Entre él y yo no existe el menor desacuerdo. En cuanto a los campesinos medios, no solamente no existen desacuerdos con el camarada Trotsky, sino que en general no existen en el Partido Comunista, al cual pertenecemos los dos.

"En su carta el camarada Trotsky ha explicado de una manera clara y detallada por qué el Partido Comunista y el Gobierno obrero y campesino actual, elegido por los Soviets, no consideran a los campesinos medios como enemigos. Firmo con ambas manos lo dicho por el camarada Trotsky". (Artículo de Lenin aparecido en "Pravda", el 15 de Febrero de 1919.)

La calumnia que Lenin reconocía claramente que estaba fomentada por los enemigos de la Revolución de Octubre, la hacen suya, ahora los stalinistas. El calificativo para los stalinistas, esta vez lo suministra el propio Lenin: enemigos de la Revolución de Octubre.

Yaroslavsky, burócrata al servicio actual de Stalin, cuya misión consiste en falsificar la historia, en tiempo de la Revolución de Octubre, no cesaba de elogiar a Trotsky a través de los éxitos de su múltiple actuación. Ahora, Yaroslavsky es una de las figuras que exhibe el stalinismo sobre temas históricos. ¿Pero puede exhibir el stalinismo a alguien que no haya hecho profesión de vileza?

Infinidad de cartas, telegramas, etc., obraban en poder de Trotsky, enviados al mismo por Lenin, en los cuales el último confiaba al primero sus planes, sus ideas, sus proyectos. Con nadie trabajo mas de acuerdo Lenin; a nadie otorgó mayor confianza; a ninguno tuvo en mejor estima. He aquí lo que el propio Gorky -de cuya amistad se vanagloriaba Stalin- escribió:

"Dando un puñetazo sobre la mesa (Lenin) gritó: ¿Podría indicarme Ud. a otro hombre capaz de organizar en un año un ejército casi modelo y, además capaz de captarse las simpatías de los especialistas militares? Nosotros hemos encontrado a este hombre. Tenemos todo lo que necesitamos, y ha de ver Ud. hasta milagros". (Vladimiro Le- nin. Librería del Estado, Leningrado, 1924, pag 23.) Y Gorky refiere en el mismo libro y página, tambien de la misma conversación, las siguientes palabras de Lenin: "Sí, sí; ya se que se cuentan todo género de mentiras sobre mis relaciones con él. Se cuentan muchas mentiras, y según parece, se habla de discordia entre el camarada Trotsky y yo".

Centenares y centenares de pruebas podriamos aducir para mostrar la unidad revolucionaria de Lenin y Trotsky. En cambio, cuando Lenin se ha ocupado de Sosso ha sido para decir que era "brutal y desleal" y sus últimas recomendaciones, hechas poco antes de morir, fueron para "que se relevase a Stalin del cargo de Secretario General del Partido, porque era bestial y desleal y podría acarrear serios disgustos al Partido". Como siempre, las predicciones de Lenin se han cumplido.

Camaradas obreros, leed lo publicado antes del 21 de Enero de 1924, fecha en que perdimos a Lenin: lo que se ha escrito después, no merece el menor crédito y lo escrito en los últimos años por el stalinismo sobre la Revolución de Octubre, tiene el olor de lo putrefacto...

Camaradas proletarios, tened gratitud a los hombres que todo lo dieron por la causa de los oprimidos, a los valientes dirigentes de la Revolución Socialista Mundial que jamás claudicaron. Acordaos del gran estratega de la Revolución de Octubre, del creador del Ejército Rojo y dirigente de sus mejores triunfos; de Leon Trotsky, asesinado, como tantos otros abnegados bolcheviques por el traidor Stalin.

En la sesión de duelo del segundo aniversario de la muerte de Lenin, Stalin pronunció un discurso jurando ser fiel a ésto y aquello. El último de aquella sarta de juramentos, decía: "Al dejarnos, el camarada Lenin nos legó el deber de permanecer fieles a los principios de la Internacional Comunista. ¡Te juramos, camarada Lenin, que no regatearemos nuestra vida para fortalecer y extender la unión de los trabajadores del mundo entero, en la Internacional Comunista".

En ésto, como en todos los múltiples juramentos revolucionarios que ha hecho Stalin, se ha ciscado. Obreros de base, que aún estáis en el stalinismo, tened valentía, tened valentía para pensar; tened hombría para no dejaros engañar.

FELIPE

(Viejo militante del P.C. Español)