Contra la Corriente, n.º 11, enero de 1944 (págs. 1-2). PDF del número completo
En el mes de Febrero de 1943 apareció el primer número de nuestra publicación. En la nota editorial manifestábamos limpiamente que recogíamos la tradición revolucionaria del nombre de nuestro órgano en la emigración. Con el título de "Contra la Corriente", Lenin y Zinoviev publicaron los artículos polémicos que escribieron durante la guerra de 1914-18, en defensa del derrotismo revolucionario y en favor de la revolución proletaria internacional. Indicábamos también que nuestra linea política se orientaría en las enseñanzas de Marx, Engels, Lenin, Rosa Luxemburgo, Liebknecht y Trotsky; es decir, que trataríamos de continuar la tradición del marxismo revolucionario. Durante un año el órgano mensual de nuestro Grupo ha aparecido regularmente. Ahora debemos hacer un balance y confrontar nuestros propósitos iniciales con la labor realizada.
En principio y en general, bien podemos afirmar que "CONTRA LA CORRIENTE" ha cumplido con sus promesas: a través de las páginas de nuestro boletín hemos tratado de mantener una fidelidad viva, consciente y dinámica al marxismo revolucionario. No nos arrepentimos ni retractamos de lo que hemos dicho. Ahora que los llamados revolucionarios se caracterizan por cambiar de opinión de la noche a la mañana, deslumbrados por el espejismo efímero de los hechos, perdiendo la orientación segura del marxismo-revolucionario, nosotros hemos seguido marcando los pasos de nuestro camino en forma constante, consecuente y clara. En nuestro pensamiento colectivo -a través de un año de espresión- se encontrará el proceso dialéctico de una convicción y no la acrobacia contorsionada de quienes, individualmente, exhiben sus ideas descoyuntadas.
Hemos comentado el proceso de la guerra, sin olvidar sus causas originarias -las íntimas y profundas contradicciones del capitalismo en su etapa imperialista- y hemos adelantado previsiones comprobadas a corto plazo. Nunca hemos alentado en las masas ilusiones ante un inminente triunfo de las "democracias", a las que hemos señalado -cada vez con mayor precisión- como enemigas inevitables de la revolución proletaria; al mismo tiempo tampoco nos hemos dejado sorprender por los triunfos militares -ya lejanos- de las fuerzas nazi-fascistas a las que hemos combatido igualmente desde nuestra activa trinchera de clase. Nuestra posición con relación a los contrincantes imperialistas en esta guerra ha sido firme: contra uno y otro bando, es decir, contra el capitalismo, cualquiera que sea su disfraz, por la preparación y realización de la revolución proletaria internacional y la instauración de la sociedad socialista. Precisamente, teniendo en cuenta nuestro objetivo estratégico ya dicho, hemos insistido en nuestra posición táctica sin temor alguno: derrotismo revolucionario en todos los paises imperialistas, sean "democráticos" o sean fascistas.
Con relación a la URSS, nuestro criterio no se modificó cuando este estado obrero degenerado fué aliado de Hitler y cuando se convirtió en aliado de las "democracias". Hemos afirmado resueltamente: defensa incondicional de la URSS y ataque implacable al stalinismo. Esta consigna expresaba al mismo tiempo nuestra solidaridad inquebrantable a la Revolución de Octubre y nuestro repudio intransigente a la burocracia termidoriana. Siempre hemos diferenciado al estado obrero -aunque degenerado- de la pandilla contrarrevolucionaria que dirige sus destinos. Pero como el proceso degenerativo de la URSS necesita ser seguido paso a paso, las consignas sobre la URSS no podemos mantenerlas con la firmeza que ponemos en las relacionadas contra el sistema capitalista y por mismo nos reservamos el derecho de revisarlas en el futuro, ya que nosotros no somos fetichistas ni actuamos por inercia. Como es natural, el proceso de la revolución española ha merecido una especial atención por nuestra parte. Hemos tratado de esclarecer el significado real de determinados hechos trascendentales ocurridos en los últimos años en España: la insurrección de Asturias, el 19 de Julio, el proceso evolutivo de la guerra civil. Hemos estudiado el papel jugado por las organizaciones obreras políticas y sindicales de España y evidenciado una conclusión amplia y genérica: en la medida en que las masas españolas se radicalizaban, perdiendo las ilusiones democráticas y encausándose por el camino de la revolución socialista, las organizaciones que las representaban aumentaban su divergencia con ellas, abandonando el terreno de la lucha de clases, ocultando tras un biombo cualquiera su traición a la revolución; primero, el frente popular; después, la salvación de la república y, finalmente, ya en la emigración, el último fetichismo contrarrevolucionario, el de la unidad nacional. Hemos hecho esfuerzos por conseguir en México la formación de un frente único de clase e insistiremos, a pesar de las dificultades, en nuestro propósito. Bien sabemos que la lucha contra Franco y Falange la realizan los obreros y campesinos españoles y no los supervivientes en el exilio de las organizaciones a las que los mismos condujeron años antes al fracaso. Nuestra confianza en el porvenir revolucionario de España reside en el heroico proletariado español que, para triunfar necesita forjar un partido de la talla del bolchevique. Nuestra posición frente a cada uno de los problemas de España ha sido establecida: hemos adoptado una resolución sobre la monarquía o la república; nos hemos pronunciado contra la unidad nacional; hemos defendido el frente único de clase, imprescindible para el triunfo socialista en España.
Con motivo de la disolución de la III Internacional editamos un número especial en el que dimos a conocer algunos documentos inéditos en español y otros muy poco divulgados, a través de los cuales se aprecia el carácter clasista de la organización mantenido hasta la vida de Lenin y la degeneración burocrática de la misma, acentuada en forma monstruosa después de la expulsión de Leon Trotsky de la URSS. La disolución de la III Internacional no constituyó un hecho insólito para nosotros, todo lo contrario, la habíamos previsto en forma explícita en el mes de Marzo, en el número 2-3 de "CONTRA LA CORRIENTE" y ella se realizó en Mayo. El marxismo revolucionario garantiza las previsiones como la realidad objetiva rechaza las elucubraciones subjetivas de intelectuales que renegando del marxismo no se atreven a llamarse antimarxistas, como los pertenecientes a la variedad centrista, entre otros.
Aparte de nuestra lucha a muerte contra el capitalismo y la burguesía, hemos librado campañas francas contra la podredumbre stalinista, contra el reformismo clasicamente traidor, contra el centrismo hermafrodita, contra la suicida posición apolítica del anarquismo y contra todas las manifestaciones colaboracionistas en el seno de la clase trabajadora, tanto en el terreno político como en el sindical. Es verdad que nuestra labor de crítica proletaria, serena y decidida, mas ha tenido características de demolición que de construcción, pero cuando se trata de edificar en el mismo terreno -el de clase, en este caso- hay que derribar los edificios en ruinas para levantar nuevas y sólidas construcciones. En un año de vida, "CONTRA LA CORRIENTE" ha cumplido con una imprescindible tarea de demolición, pero no por un irresponsable prurito de destrucción sino por una arraigada consciencia revolucionaria que se expresa con una legítima pasión creadora que no tiene miedo a destruir porque tiene confianza en su capacidad constructiva, que no teme repetir el pasado porque se siente potente para forjar el porvenir. Así, hoy, al cumplir un año de vida, "CONTRA LA CORRIENTE", no silencia su voz proletaria y marxista, es decir, afirma su optimismo radical y lanza un ¡VIVAN LAS REPUBLICAS SOCIALISTAS DE EUROPA, EL SOCIALISMO INTERNACIONAL Y EL MARXISMO REVOLUCIONARIO!