Contra la Corriente, n.º 13, marzo de 1944 (págs. 1-3). PDF del número completo

Desde que en un editorial del número 12 de Contra la Corriente nos burlamos de las supuestas intenciones antifranquistas de los gobiernos inglés y yanky, los comunicados de la prensa cotidiana nos han dado decenas de veces la razón. Lo que estaba en causa, no era el regimen fascista español, sinó unas cuantas materías primas. Con aquel aparean perfectamente los lobos financieros del Wall Street y la City, a condición de tener una familiaridad satisfactoria con las segundas. ¿No fueron Londres y Washington principalisimos colaboradores de la victoria militar franquista durante la guerra civil? ¿Que tiene de particular y asombroso que ahora tiendan de nuevo la mano a Franco para retirarla llena de tungsteno, pirita, mercurio, etc.? Los mensajes de prensa y los comunicados semioficiales, tanto de uno como de otro lado, no admiten lugar a dudas. Los dos capitostes de las Naciones Unidas han reclamado a Franco que les entregue lo que hasta ahora ha entregado a Hitler. Nada mas, nada menos. El procedimiento, ataque público y coacción económica, concuerda con la insolencia de los medios capitalistas anglosajones, creciente a medida qué les parece mas segura la victoria sobre sus rívales imperialistas. Era preciso el servilismo y la indigencia stalinista o reformista para ver en las maniobras imperialistas anglosajonas una actitud antifascista.

Cuando los envios de petróleo a España fueron suspendidos, socialeros y stalineros, a una, hicieron las cuentas de la lechera, viendo ya desbancado a Franco por la mano del imperialismo aliado y a sí mismos gobernando como marionetas de éste. Nosotros advertimos: mentira, se trata de materias primas, no de regímenes políticos, porque Inglaterra y Esatdos Unidos lejos de ser incompatibles, son inseparables de regímenes totalitarios. Poco despues todo el mundo ha podido leer la confirmación de nuestro punto de vista. Se trata, en efecto, de las materias primas principalmente del tugnsteno. Los propios esclavos llamados dirigentes stalinistas y socialistas han tenido que admitir la evidencia. Un número de "España Popular" escribía que el "mejor amigo" de España es la Unión Soviética, mientras "Adelante" osaba hablar de "indecisión" en la política de los aliados respecto a España. Admitieron así indirectamente que todas sus esperanzas por la suspensión de envios petroleros y los ataques públicos a la política internacional de Franco eran falsas e infundadas. Pero despues de acusado el puntapié hacen nueva reverencia. La burocracia gobernante de la Unión Soviética es la amiga de las masas revolucionarias como los multimillonarios angloamericanos: si se interesa en ellas es para aplastarlas bajo el capitalismo. La política exterior de Stalin es cien por cien reaccionaria; quien deposite sus esperanzas en ella y aconseje a las masas tenerle confianza, no es mas que un miserable agente de la propiedad privada. A traves de la política exterior de Stalin, los Uribe, Jesus Hernandez, colaboran en la política anglosajona de apoyo a Franco. Este encuentra en ellos no los peores enemigos sinó los menos perjudiciales adversarios. En cuanto a los señores socialistas tipo Prieto, no necesitan pasar por Moscú para acusar el puntapié y ofrecer la otra nalga. Simplemente escriben la palabra indecisión en un gran titular y doblan el espinazo para seguir recibiendo coces. El desprecio mas profundo de los obreros revolucionarios debe recaer sobre ambos partidos.

La política de la clase explotada no pasa por Londres-Washington ni por Moscú. Quienes le aconsejan ese rodeo son enemigos de la revolución proletaria. Con el apoyo de los gobiernos de las capitales mencionadas pueden llegar a gobernar un día, sí, pero no gobernarán para el proletariado español sinó para la burguesía y para el imperialismo. La lucha revolucionaria contra Franco y Falange debe emplear directamente los metodos de clase y la acción de masas, atacando paralelamente a los dos imperialismos. Tanto el del Eje como el anglosajon son enemigos del proletariado y los campesinos y amigos de las clases explotadoras españolas. La victoria de los pobres debe cifrarse en su propia actividad independiente: su único aliado es el proletariado europeo y mundial, su única salida verdadera la toma del poder político por el proletariado y los campesinos pobres. Junta Suprema de Unidad Nacional (Made in Mexico) o Junta de Liberacion Nacional, deben ser consideradas como organismos en competencia por el favor de la plutocracia española y mundial. ¡Los explotados no deben dejarse representar por abogados de los explotadores!

En la disputa sobre las materias primas, Franco y Falange se salen con la suya. Como ya dijimos en nuestro número anterior, la coacción pública les molesta y piden a los coaccionadores que dirijan sus gestiones por la vía secreta diplomática. El imperialismo anglosajón ha aceptado el procedimiento. Los últimos mensajes prometen una pronta reanudación de los envios de petróleo a cambio del tungsteno y la supresión de algunos consulados alemanes en la zona de Tanger. Despues vendran otras peticiones angloamericanas que serán igualmente satisfechas por Franco. Tanto los esclavos "libertadores" (prietistas) como los esclavos nacionalistas (stalineros), podran gobernar en servicio de los multimillonarios angloamericanos unicamente cuando las masas españolas esten a punto de destruír al franquismo. Mientras esa inminencia no se presente, Wall Street y la City procuraran hacerse servir por Franco. Este gobierna en representante autentico de la burguesía. ¿Porqué recurrir a lacayos mientras se puede tratar el amo? Pero con toda probabilidad se verán forzados a tratar con los lacayos, ya que todas las noticias coinciden en que la tormenta revolucionaria vuelve nuevamente a amenazar a España. Y si la primera vez necesitaron Londres y Washington, para vencer la revolución, recurrir a esclavos stalinistas, socialistas y hasta a semi-esclavos llamados impropiamente anarquistas, en la proxima vuelta les serán aún mas absolutamente indispensable.

Si el capitalismo anglosajón no tiene ninguna incompatibilidad en la amistad con Franco, menos aún la tienen Franco y Falange en la amistad con el capitalismo anglosajón. La política exterior de Franco ha seguido la curva de las operaciones militares de la guerra imperialista. Consciente de que podría obtener, sujeción económica mediante, ya el apoyo del Eje, ya el de las Naciones Unidas, en los primeros meses de la guerra su actuación exterior fué presidida por la cautela. Las comunicaciones permitidas por la situación geográfica de la península prometían mayor utilidad en la amistad yanki-británica que en la alemana. Pero el empujón militar alemán dió a Franco una frontera directa con la Wilhelm Strase y con ella amenazantes consejos sobre su política exterior. Entonces la política exterior franquista contituyó una segunda beligerancia junto al imperialismo germano, cuya victoria parecía inminente. Poco a poco el panorama militar cambió, trocandose, con la invasión aliada de Italia, en una seguridad de derrota germana. Ahora Franco y Falange no aspiran sinó a acomodarse por completo en su política exterior a los intereses de LOndres y Washington. Y si el decantado segundo frente llegara a separar a España del contacto militar con Alemania en la frontera pirináica, Franco no encontraría ya ningún inconveniente en sonreir abiertamente a las mentadas democracias. Unos y otros estan interesados en el compadreo. Franco por sostenerse; los burgueses yanki-britanicos por considerarle el mas seguro guardián del capitalismo español. Y estando a mano servicio por servicio, las diferencias de orden político, cada vez menores en realidad no pueden originar dificultades serias entre ellos. Madrid sabe perfectamente que el fascismo clerical es la verdadera panacea anglosajona. En cierto modo, constituye modelo para Washington y Londres. ¿Que mas puede pedir él que la fusión económica con los futuros triunfadores? Que las negociaciones se hagan en secreto y la aproximación terminará en fusión. Londres y Washington, por su parte, no pondran a Franco ningún reparo serio, mientras la amenaza revolucionaria no sea grave. Pero lo será, puede tenerse por cierto. Por eso es que, de puntapié en puntapié, socialeros y stalineros tendrán aún oportunidad de proseguir la obra de Franco hasta lograr la fusión completa del capitalismo español con el imperialismo yanki-britanico. Una y otra vez, los revolucionarios debemos prometerles a Franco, al imperialismo yanki-britanico y a los esclavos staliniano-socialistas, una lucha sin cuartel. Ellos cuentan con el poder de las finanzas mundiales; nosotros con el poder de las masas explotadas y de la revolución socialista.