Contra la Corriente, n.º 14, abril de 1944 (págs. 15-22). PDF del número completo

En una declaración publicada en la prensa del 23 de marzo, el Departamento de Estado de Washington acaba de revelar, bajo el título "Bases de la política exterior de los Estados Unidos", los fines reales de guerra del imperialismo americano. Vamos a examinar uno por uno los 17 puntos de esta declaración y mostrar su verdadera significación bajo la máscara democrática que querría disimularla.

El primer punto dice: "En la actualidad la principal finalidad de la política extranjera es derrotar a nuestros enemigos tan pronto como sea posible, y que despues de la victoria 'nuestros intereses nacionales' sean los de afirmar nuestra seguridad nacional y fomentar el bienestar social económico entre nuestro pueblo."

"Los intereses fundamentales" de los Estados Unidos serán pues puramente egoistas y, de dos cosas una, o desmienten las proposiciones de colaboración internacional expuestas más abajo, o les dan el sentido de una esclavitud, pues si se trata primero del pueblo americano no hay que decir que esta colaboración parecerá, como un cura protestante a otro católico, al nuevo orden de Hitler y podrá expresarse así: "¡Para nosotros la parte del león, para vosotros las migajas, si quedan!" Nadie puede dudar, admitiendo incluso - lo cual es inimaginable - que Europa pase sin transición revolucionaria del yugo hitlerista a la dominación "democrática" de Wall Street, que la reconstrucción económica del continente sea larga y que una era de miseria se presente a las poblaciones europeas arruinadas por una guerra sin precedente. El Sr. Cordell Hull no quiere que esta miseria se haga sentir en los Estados Unidos. "Reventaros todos para que nosotros conservemos nuestro confort. Y si no estais contentos, como nuestros 'intereses fundamentales' consisten en asegurar la 'seguridad nacional', os impondremos por medidas económicas (bloqueo, etc) y por la fuerza de las armas si es necesario, nuestro punto de vista. Tal es nuestra real gana." Si al menos se tratase verdaderamente del pueblo americano se podría estimar que el Departamento de Estado da pruebas de un egoismo a ultranza, pero se trata ante todo de los intereses de la burguesía imperialista de los Estados Unidos y subsidiariamente del pueblo que podría, si estuviese reducido a la miseria, sublevarse contra su burguesía y amenazar su dominación de clase. Es necesario pues que el pueblo no sufra demasiado para que no tenga motivos de sublevarse. De ahí el súbito interés de la clase dominante por sus esclavos nacionales.

"-2- Una política de cooperación, de buen vecino entre las naciones, basada en los principios de 'libertad, igualdad, justicia, moralidad y ley' como el método más efectivo de proteger el bienestar político, social y cultural de nuestra nación y de todas las demás."

El Sr. Cordell Hull no ha osado añadir despues de las palabras "libertad, igualdad", la de fraternidad que ha reemplazado significativamente por "justicia". Hace más o menos un siglo que Marx ha demostrado definitivamente que la justicia no era otra cosa que... la injusticia del más fuerte hacia los más débiles determinado por el "derecho" que le da su fuerza. Esto se expresa en primer lugar en la vida cotidiana de las sociedades capitalistas por el "justo derecho" del patrón de imponer un "justo" salario de miseria a sus obreros, mientras él se enriquece "justamente". En el plano internacional la justicia no significa pues nada más que el "derecho" de los imperialistas yankis a explotar las naciones más débiles o arruinadas por la guerra. En cuanto a la "moralidad" y a la "ley" que siguen a la justicia en este parágrafo son también determinadas por la fuerza que da el "derecho" al imperialismo de explotar y oprimir a continentes enteros, y naturalmente este "derecho" para los bandidos de Wall Street es absolutamente moral. Wall Street entiende por ley SU ley, la del más fuerte. Se deduce que las naciones que sean sumisas a esta "justicia" no tendrán otra "libertad" que la de trabajar para el enriquecimiento de sus amos y de "igualdad" la de su común miseria y su común esclavitud.

"-3- La necesidad de crear un organismo internacional que pueda 'por la fuerza si es necesario', mantener la paz en el mundo. Este sistema estaría basado sobre el deseo de las naciones que cooperen, en emplear la fuerza así como en la certidumbre de que habrá 'medios apropiados y adecuados' para llegar a ese fin."

Aquí se trata de reedificar una S.D.N. cerca de la cual la "caverna de bandidos" de Ginebra (Lenin) sería una asamblea de señoritas piadosas. No nos ocultan en efecto que será necesario crear un organismo internacional encargado de mantener la paz del mundo "por la fuerza si es necesario". ¡Es decir de mantener la paz por la guerra! Bonita paz de cañonazos que muestra claramente en qué callejón sin salida se encuentra el imperialismo americano. Esto sería la paz del terror ante los tanques y los aviones de bombardeo americanos prestos a intervenir en todo momento para salvaguardar los intereses de Wall Street, piedra angular de esta paz de opresión, como está dicho en el primer párrafo de la declaración. Asegurar el yugo americano sobre el mundo entero: tal organismo internacional no tendría otro fin ni otra razón de ser, lo mismo que la S.D.N. no tenía más objetivo que el de mantener la paz de opresión del imperialismo anglo-francés.

"4- Las diferencias políticas entre las naciones, que ponen en peligro la paz, serán sometidas a los organismos respectivos para resolverlas por medio de la discusión, las negociaciones, la conciliación y los buenos oficios."

Hemos visto durante 20 años el resultado de estas discusiones, negociaciones y conciliaciones. Marruecos (1925), Siria (1925), Palestina, China (1932), Abisinia (1935) saben a qué atenerse sobre las discusiones y negociaciones que debían arreglar sus diferencias con Francia, Inglaterra, el Japón o Italia, por no citar más que algunos ejemplos. Los mismos Estados Unidos no han sido capaces de evitar la guerra del Chaco. Es verdad que suministrando armas a los dos adversarios Wall Street encontraba más ventajas en el conflicto del que era en gran parte responsable, que en el mantenimiento de la paz entre Paraguay y Bolivia. Se puede estar seguro de que en el porvenir sería lo mismo: la paz no sería preservada más que en el caso en que el imperialismo americano encontrase ventajas en ella. No puede ser de otra forma.

"5- Las disputas legales que amenacen la paz del mundo, serán resueltas por un tribunal internacional cuyas decisiones estarían basadas en los principios del derecho internacional."

¡Todavía el "derecho", internacional esta vez! Austria o Grecia, ¿tendrán el "derecho" de no ser ferozmente explotadas por las naciones más potentes? La India, ¿tendría el "derecho" de no estar sojuzgada por los imperialistas ingleses? Los Arabes, ¿tendrían el "derecho" de liberarse del yugo de los ingleses o de los franceses? Mientras el derecho internacional permita a naciones potentes mantener a pueblos coloniales en la esclavitud, será imposible hablar de otro "derecho" que el que tienen los esclavos de sublevarse. Todo otro "derecho", aun internacional, no tiende sino a mantener los pueblos más débiles bajo la dominación de los más fuertes, y se transforma en "deber" impuesto a estos pueblos débiles el soportar con resignación la ley del más fuerte.

"6- Los armamentos nacionales estarían ajustados, por medio de la cooperación internacional, en una forma tal, que no pueda ser desafiado el imperio de la ley, así como que la carga de los armamentos quede reducida a su mínimo."

Luego las naciones pequeñas estarán menos armadas que las grandes, que las podrán aplastar a su gusto como hasta aquí se ha producido siempre. Admitiendo que los Estados se unan para defender la pequeña nación atacada, esto será de nuevo la guerra mundial pues es inadmisible que el agresor sea el solo descontento y presto a recurrir a las armas. El solo punto que queda es que los Estados Unidos, habiéndose convertidos en el país industrial más potente del mundo, se encontrarán en condiciones de imponer su voluntad al mundo entero. Esto será pues la ley del más fuerte como antes, pero el gendarme encargado de aplicarla habrá cambiado.

"7- La declaración de Moscú, hecha por la Unión Soviética, la Gran Bretaña, los Estados Unidos y China, ha puesto los cimientos para un esfuerzo de cooperación para la postguerra por medio del cual las naciones grandes y pequeñas, por igual, pero que sean amantes de la paz, puedan vivir tranquilas, preservar sus libertades y sus derechos y disfrutar de las oportunidades de que puedan disponer en los campos económico, social y espiritual".

Volvemos al segundo punto donde se ha demostrado lo que hay que entender por "libertad" en un mundo organizado por el imperialismo americano. En cuanto a las "oportunidades" de que puedan disfrutar en los campos económico, social y espiritual las pequeñas naciones de las que se ha hecho mención en este párrafo, se puede estar seguro que se reducirán a servir bien al amo imperialista. Ellas no pueden esperar otras, ya que se trata antes que nada de asegurar la continuación del reino de la burguesía americana sobre la clase obrera de los Estados Unidos, por el mantenimiento del nivel de vida de esta última a espaldas del mundo entero, puesto que las condiciones del mundo de la postguerra no permitirán a las poblaciones europeas beneficiarse de las condiciones de existencia tolerables contribuyendo al continuo enriquecimiento de los imperialistas americanos.

"8- El respeto y el apego a las declaraciones de Moscú eliminará la necesidad de esferas de influencias, alianzas y equilibrio de poder, a lo que se llega por medio de arreglos especiales por medio de los cuales las naciones han tratado de salvaguardar o de estimular sus intereses."

No hay ninguna necesidad de esperar el fin de la guerra para percibir los efectos de esta declaración de Moscú, cuya totalidad los pueblos ignoran, por otra parte. Los canallas del Kremlin ya se han encargado de interpretarla a su manera y de dar un mentís anticipado a las afirmaciones de Cordell Hull. Todos los criados rampantes instalados en Moscú en los Comités de Alemania, Austria, Polonia, Checoeslovaquía "libres", muestran claramente en qué sentido se dirige el "mariscal bien amado" y sus gangsters. Quiere, con su burocracia y su G.P.U. controlar el este y el centro de Europa para aplastar los movimientos revolucionarios que están en vísperas de estallar y cuyo triunfo amenaza el reino de la burocracia stalinista tanto como el sistema capitalista. La declaración de Moscú no tiene precisamente otro fin que la división de Europa en zonas de influencia: la una al oeste, controlada por los anglo-americanos, y la otra al este, por Stalin, con vistas a la revolución socialista inminente, que se trata de ahogar. (el reciente reconocimiento del régimen fascista de Badoglio da una prueba suplementaria de las intenciones contrarrevolucionarias de Stalin.) Siendo incapaces los anglo-americanos de controlar por sí solos a Europa han reclamado la ayuda de Stalin. Después de los procesos de Moscú y de la guerra civil española, saben que no pueden encontrar mejor aliado que él en la cruzada contra la revolución socialista europea, pues los intereses de la burocracia stalinista y los del imperialismo anglo-americano son idénticos al respecto. Se trata, tanto por uno como por el otro, de proteger un sistema de terror, de bandolerismo y de rapiña, del que se benefician, de un lado, la burguesía anglo-americana y sus criados europeos, y del otro, la burocracia totalitaria del Kremlin.

"9- Las Naciones Unidas deben ejercer la vigilancia de los agresores hasta que éstos demuestren su disposición y habilidad para vivir en paz con los demás. Esta condición estaría supeditada a la rapidez con que los pueblos alemán, japonés e italiano, así como los de los paises satélites den 'pruebas convincentes' de que han repudiado 'la monstruosa filosofía de las razas superiores y de la conquista por medio de la fuerza' y hayan abrazado los principios del proceso pacífico establecidos por las Naciones Unidas."

La declaración del Sr. Cordell Hull hace al pueblo alemán en su conjunto responsable del hitlerismo y de la guerra. No se hace ninguna diferencia, ni podría hacerse por los imperialistas yankis quienes, con la City y la Bolsa de París, han sostenido a Hitler y le han permitido subir al poder, entre los banqueros alemanes pro-hitleristas y los obreros revolucionarios alemanes que Hitler ha puesto en campos de concentración o ha fusilado. Para los imperialistas de los dos mundos ¿no es todo preferible - hasta la guerra que ellos sabían inevitable con Hitler - a la revolución socialista de la cual les protegían los nazis? Si los fascistas alemanes e italianos y los militaristas japoneses han adoptado la "monstruosa filosofía de las razas superiores", ¿donde la tomaron sino de los imperialistas anglo-americanos e incluso franceses? Los negros de los Estados Unidos, tomando el ejemplo más evidente, están en buen sitio para conocer esta "filosofía de las razas superiores", y no pueden ver en el antisemitismo nazi más que una amplificación del desprecio yanki de las razas de color, y en la Gestapo una sistematización del Ku-Klux-Klan. En fin, la "conquista por medio de la fuerza" no puede más que hacer reflexionar a los millones de esclavos coloniales de los capitalistas ingleses, franceses, belgas, holandeses etc. ¿Esos esclavos coloniales serán liberados al fin de la guerra? Si no lo son - y no lo serán más que por la revolución socialista - la "conquista por medio de la fuerza" será el solo fin de esta guerra, que el Sr. Cordell Hull lo quiera o no.

"10- Las excesivas barreras comerciales deben ser reducidas y evitadas todas aquellas prácticas que dañan a otros y desvían el comercio de sus cauces naturales."

Las "excesivas barreras comerciales deben ser reducidas" a fin de que la industria americana pueda conquistar los mercados europeos e imponer sus precios a las poblaciones de Europa desnudas de todo. Es uno de los medios que preven los imperialistas americanos para "fomentar el bienestar del pueblo americano", postulado en el párrafo primero de la declaración.

"11- Es igualmente necesario el establecimiento del intercambio de las unidades monetarias nacionales a tipos permanentes, a fin de establecer un sistema de relaciones financieras a fin de producir los materiales, hallar los medios de transportarlos de donde se hallan hasta los mercados creados por las necesidades humanas; crear organismos por medio de los cuales sea posible movilizar el capital de las naciones fuertes económicamente a las más débiles para el fomento de los recursos mundiales y la estabilización de la actividad económica."

Segundo medio tendiente al mismo fin que el precedente. Los imperialistas americanos, que detentan casi todo el oro del mundo, tienen un interés mayor en la estabilidad de los cambios que ellos fijarán con ventaja a fin de explotar y oprimir más tranquilamente a la Europa arruinada, a la que no permitirán el resurgimiento económico más que en la medida en que sea favorable a los intereses del capital americano. Este segundo procedimiento de explotación y de opresión se dobla de un tercero del cual la América Latina toda entera conoce bien la indiscutible eficacia, el de préstamos a los Estados y a las colectividades, el de inversiones en las industrias locales, gracias a las cuales el imperialismo americano, por conducto de sus criados locales, controla toda la vida económica y política de los Estados deudores. Los "organismos por medio de los cuales será posible movilizar el capital de las naciones económicamente fuertes a las naciones más débiles" no responden más que a este sólo fin: la dominación del mundo.

"12- La Carta del Atlántico constituye una promesa que dará a todas y a cada una de las naciones, grande o pequeña, una mayor seguridad de paz permanente, de mayores oportunidades para el logro de sus aspiraciones hacia la libertad y de mayores facilidades para el progreso material. 'Pero esa promesa implica una obligación progresista, de cumplir escrupulosamente sus deberes para con las demás naciones, de resolver sus diferencias internacionales por métodos pacíficos y de aportar toda su contribución al mantenimiento de una paz duradera'".

Ya hemos visto lo que se debe pensar de estas piadosas proposiciones examinadas en los comentarios de los parágrafos 2, 3, 4, 5, y 6, y qué sórdida realidad se oculta bajo esas palabras: explotación y opresión por todos los medios de los pueblos débiles en provecho exclusivo del imperialismo americano.

"13- Cada nación, grande o pequeña es, de acuerdo con el derecho, igual a todas las demás, y este principio de igualdad soberana de todos los Paises amantes de la paz, no importa su proporción o fuerza, que los reconoce como socios e iguales en el futuro sistema de seguridad, será la base para cualquier esfuerzo internacional que sea establecido."

He ahí aun hermosas frases que, como se ha dicho a propósito de los párrafos 2, 3, 4, 5, y 6, no encubren más que proyectos siniestros de esclavitud del mundo por el imperialismo americano.

"14- Cada nación tendrá libertad de decidir la forma y los detalles de su organización gubernamental por tanto tiempo como dirija sus asuntos en una forma que no ponga en peligro la paz, ni la seguridad de los demás."

En otros términos, cada nación tendrá el derecho de gobernarse a su antojo después de haber recibido la bendición de Wall Street, pues si tal o cual nación proyectara una forma de gobierno que desagrade a los imperialistas americanos sería incontinente proclamada un peligro para la paz del mundo. ¿Y que sistema político puede afectar más gravemente la seguridad de los estados capitalistas a la cabeza de los cuales se hallan los Estados Unidos? Evidentemente, la dictadura del proletariado que proclama la socialización de los medios de producción y de cambio. Pues, prohibición de la revolución socialista que pondría en peligro la seguridad de los imperialistas americanos y arruinaría su plan de esclavitud. Por otra parte, M. Wallace, vice-presidente de los Estados Unidos, ya lo ha dicho hace algunos meses: la revolución socialista sería la señal de una tercera guerra mundial. Pueblos de Europa que no veís otra salida a vuestra miseria que en el socialismo, ya estais advertidos. Wall Street peleará hasta el fin por la defensa del sistema capitalista. No tengais ninguna ilusión. ¡He aquí la democracia americana!

"15- Todas las naciones, no importa su extensión, que respeten los derechos de las demás naciones, tendrán derecho a verse libres de toda intromisión extraña en sus asuntos internos."

Por los "derechos de las otras naciones" que deben ser respetados, hay que entender los de los imperialistas americanos, y éstos se resumen en el de explotar y oprimir los paises de Europa arruinados por la guerra. "¡Manos libres al imperialismo americano, si no, cuidado!", he aquí el verdadero significado de este párrafo que contiene, sin embargo, otra advertencia apenas velada a los pueblos que estuviesen tentados - y lo están ya - de derrocar el sistema capitalista: Si derrocais al capitalismo, nosotros, imperialistas americanos, intervendremos con nuestros tanques y nuestros aviones de bombardeo para restablecerlo.

"16- El mejor camino para los hombres y las naciones de probar su capacidad para la libertad, es luchar por conservarla, en cualquier forma en su alcance, contra quienes la amenazan. Todos aquellos que con 'un respeto decente hacia las opiniones de la humanidad' se han hecho acreedores a desempeñar las responsabilidades inherentes a la libertad, tienen pleno derecho a disfrutar de ella."

La humanidad, cuyas opiniones deben ser respetadas, no está compuesta, evidentemente, más que de los imperialistas americanos y de sus criados en los otros paises, pues, siendo los más fuertes, se estiman superiores y solos calificados para emitir opiniones válidas, que los otros pueblos, inferiores porque más débiles, tendrán sólo el derecho de respetar, y éstas opiniones pueden fácilmente resumirse en dos palabras: PROPIEDAD PRIVADA. No obstante, este párrafo contiene una proposición imprudente por parte de los esclavizadores americanos. En efecto, si para los pueblos el mejor derecho de conservar su libertad consiste en luchar contra cualquiera que la amenace, como el enemigo más encarnizado de la libertad de todos los pueblos será, al fin de la guerra, el imperialismo americano, se sigue que los pueblos del mundo entero deben prepararse a defenderse contra él y sus criaturas de los otros paises. Para conquistar su libertad - pues se trata de conquistar una libertad real y no de conservar una libertad ficticia - no tienen otro medio que derrocar el sistema capitalista e instaurar la dictadura de los trabajadores, que pondrá fin de una vez por todas a la explotación y a la opresión que sufren; en una palabra, les dará la libertad que ninguna democracia burguesa podrá jamás acordarles.

"17- Las naciones independientes tienen la responsabilidad de atender a los pueblos que dependan de ellos y que aspiren a la libertad. Las naciones que tengan nexos políticos con pueblos que dependan de ellas en forma de mandatos o de alguna otra manera, tienen el deber de ayudar a les que aspiran a la libertad, a su desarrollo material y educacional como preparación para los deberes y responsabilidades del gobierno propio y el logro de su libertad. 'Un excelente ejemplo de lo que puede obtenerse en este terreno, es la historia de nuestras relaciones con las Filipinas'".

De toda esta jerga pseudo-democrática se puede deducir una cosa bien clara: las naciones que oprimen colonias deben evitar que estallen en ellas movimientos revolucionarios, para lo cual deben arrojar lastre, dando a las colonias una apariencia de libertad política para explotarlas mejor económicamente, pues es más ventajoso para el imperialismo americano gobernar las colonias de los esclavizadores europeos por intermedio de comitres instalados en las metrópolis respectivas que de hacer este trabajo ellos mismos. El ejemplo de las Filipinas citado en este párrafo, donde la inmensa mayoría de los medios de producción y de las tierras cultivables está entre las manos de capitalistas yankis, lo demuestra claramente: "Aflojad vuestra dominación política sobre las colonias para oprimirlas mejor económicamente", tal es el consejo que da el imperialismo americano a las burguesías colonizadoras. La burguesía yanki, en efecto, está interesada en el reforzamiento de la opresión económica de las colonias, pues espera que el beneficio obtenido por la super-explotación de los esclavos coloniales le llegará casi integramente después de un rodeo por las metrópolis interesadas, a las que Wall Street autoriza una leve partición. He aquí la única libertad que el imperialismo americano está dispuesto a acordar a las colonias: la de elegir asambleas "democráticas" de esclavos del imperialismo americano.

En resumen, Cordell Hull, en su declaración, advierte a los aliados del imperialismo americano que deberán someterse a su ley, pues él entiende ser el beneficiario principal de la guerra y el gendarme del mundo capitalista, al cual quiere imponer, cueste lo que cueste, el mantenimiento de ese sistema. Los 17 puntos de Cordell Hull constituyen una verdadera declaración de guerra a los trabajadores del mundo entero y especialmente de Europa que se prepara a sacudirse el yugo capitalista. Wall Street sabe que la guerra capitalista va a trasformarse en guerra civil y anuncia desde ahora su intención de ir al socorro de los explotadores en cualquier punto del mundo donde sean amenazados. Para esto cuenta, en Europa Oriental, con Stalin, su G.P.U. y sus criados de los partidos llamados "comunistas".

Los trabajadores de Europa están pues advertidos. Cordell Hull, en nombre del imperialismo americano, acaba de declararles una guerra sin cuartel. Todos los medios serán buenos para mantener con la ayuda de su cómplice Stalin, el orden capitalista en el mundo, desde los medios económicos (bloqueo) y los medios pacíficos (penetración económica, préstamos con tasas usureras, cambio), hasta la intervención armada, cuando Wall Street se sienta amenazado. ¡A los trabajadores les toca responder, y, en primer lugar, a los trabajadores americanos! El deber inmediato de nuestro partido americano consiste en movilizar las masas obreras resueltamente y sin tardanza contra los planes de esclavistas de su burguesía. Debe desenmascarar con audacia y con la mayor claridad los fines de guerra reales del imperialismo americano y enseñar a los trabajadores de los Estados Unidos que la lucha que van a empezar sus hermanos de Europa es SU lucha, la lucha por la emancipación de los trabajadores del mundo entero. En efecto, si el proletariado europeo logra derrumbar el poder capitalista en una parte o en todo el continente, debilitará así en proporciones considerables a la burguesía imperialista de los Estados Unidos, que cuenta con la opresión de Europa para sobrevivir a esta guerra, y facilitará también la liberación de los obreros americanos. En realidad, la lucha está ya empeñada en la mayoría de los paises de Europa. La finalidad de las masas insurrectas está simplemente velada por las condiciones en las cuales se desarrolla esta lucha entrelazada con la guerra imperialista y las ilusiones democráticas que los aliados han sembrado. El ejemplo de Italia, donde el combate de clase se desarrolla en ambos lados del frente, lo muestra claramente. Más que nunca, contra los planes esclavizadores de los imperialistas americanos, una sola consigna: ¡Viva la revolución socialista europea!

México D.F., 30 de Marzo de 1944