Contra la Corriente, n.º 15-16, mayo-junio de 1944 (págs. 8-9). PDF del número completo

No vamos a referirnos a los agentes provocadores que la policía burguesa acostumbra introducir en las filas obreras. Se trata esta vez de delatores en el seno mismo del movimiento obrero. ¿Y de quien puede ser cuestión en tal caso sino de los stalinistas? Ya en la Unión Soviética y en España se han ejercitado abundantemente en la delación y en el asesinato de revolucionarios. A su organización, como a la policía burguesa, no puede detenerle ningún escrúpulo; sus intereses no los admiten. No cabe asombro de que, en España, continúen practicando la delación en beneficio de Franco... y en el propio, puesto que todo lo que es revolucionario constituye una amenaza para el stalinismo.

Oculto bajo el pseudónimo "Ramón", un stalinista ha delatado públicamente a uno de los hombres que en el interior de España se baten denodadamente contra Falanje y Franco, poniendo en peligro sus vidas. La filiación stalinista del delator cubierto bajo el pseudónimo no ofrece la menor duda. Lo acusa el estilo del artículo, mezcla de la grosería y de insidia jesuíticas de los incondicionales de Stalin; lo evidencia la defensa hecha en él, de la unidad nacional y lo prueba documentalmente la delación que contiene. El artículo fué escrito en el periódico francés "Liberté", de Argel, en la edición del 2 de Marzo. Aparece fechado en Madrid, pero tanto el lugar como el pseudónimo no tienen otro objeto que el facilitar la operación de delación, despistando respecto al origen y el autor.

Despues de haber afirmado que en España no existe organisación nacional del socialismo y el anarquismo, se lanza a su propósito delator con estas palabras: "No obstante, la Gestapo ha organizado la edición clandestina del periódico "El Socialista", con seis individuos dirigidos por Sócrates Gómez, socialista trotskista. Su actitud esencial tiende a producir la escisión de la juventud socialista unificada y, sobre todo, a dirigir la lucha anticomunista. Porque, según escriben estos miserables, no es la hora de la unidad nacional sino de: la revolución social".

A su manera, el colaborador de los pelotones de ejecución franquista nos informa no sólo que existe una organización socialista, sino que ésta se halla considerablemente mas a la izquierda que durante la guerra civil y en total desacuerdo con el moderantismo burgués de los dirigentes socialistas por estas latitudes. La miserable imputación, de complicidad con la Gestapo, despues de haber sido repetida millones de veces contra nosotros, ya no surte efecto ni en las propias filas inferiores del stalinismo. Hace mas de dos años, cuando mas arreciaba la campaña de la G.P.U. contra nosotros, dijimos en "19 de Julio" está cercano un dia en que bastará ser acusado por vosotros (el stalinismo) de "trotskista espía" para que todos reconozcan sin mas preámbulos al auténtico revolucionario". Ese día ha nacido ya en Europa. Allí, trotskismo y revolución van de par, mientras el stalinismo va de par con los Badoglio, los falangistas "arrepentidos", los Churchill y Roosevelt, que se aprestan a continuar la obra de Hitler, ahogando en sangre la revolución creciente. A las masas y a los acontecimientos nos remitimos.

Si el "Socialista" dirigido por el grupo de Sócrates Gómez combate la unidad nacional por medio de la revolución socialista, eso prueba que la experiencia del frente popular (unidad nacional restringida), ha sido asimilada por la mejor militancia del partido socialista. Lo que el delator "Ramón" llama "lucha anticomunista", significa simplemente antistalinista, es decir, contra los peores enemigos del comunismo en las filas obreras. Los socialistas españoles tienen completa razón de llevar esa lucha hasta la ruptura política con la Juventud Socialista Unificada, organismo plenamente infeudado a Stalin. Pero debe ponérseles en guardia contra la reconstitución de una juventud reformista del tipo de la rehecha por Prieto en México. Romper con el stalinismo para integrarse en el reformismo equivale a curarse la sífilis adquiriendo la lepra. Confiemos en que los jóvenes socialistas de España no seguirán el ejemplo de los refugiados en México.

A juzgar por lo que nos dice el delator stalinista, Sócrates Gómez y su grupo están evolucionando hacia la izquierda. Sin duda, no pertenecen a la organización trotskista (IV Internacional); pero toda evolución hacia la izquierda es una aproximación a esta última. Saludamos con júbilo la lucha de ese grupo contra la Unidad nacional y por la revolución socialista, solidarizándonos integramente con él en la lucha general contra Franco. Los auténticos cuartainternacionalistas españoles deben trabajar en acuerdo con todos los grupos obreros que procuran asimilar la experiencia de la guerra civil, sean anarquistas o socialistas. Deben precipitar su evolución hacia la izquierda y ponerles continuamente en guardia contra el reformismo esterilizante y contra el stalinismo al servicio de la contrarrevolución. La infame denuncia contra Sócrates Gómez no es la primera ni será la última. El stalinismo, en espera de poder asesinar él mismo a los revolucionarios, procurará venderlos a la policía franquista.