La Voz Leninista, n.º 1, 5 de abril de 1937 (pág. 2). PDF del número completo
De «La Lutte ouvrière»
Con asistencia de 4,000 trabajadores parisinos se celebró en la sala de la Mutualidad un mitin contra el bloqueo de la revolución española, presidido por Faurien de la Unión Anarquista. Hicieron uso de la palabra un joven anarquista que protestó contra el bloqueo en nombre de su organización, sin indicar los medios concretos de combatirlo, y seguidamente Rous, del P. O. I. Su intervención estuvo basada sobre la tesis siguiente: des de Julio 1936 la IV Internacional ha denunciado sin cesar la política contrarrevolucionaria de los estados «democráticos». Demostró que la lucha contra el bloqueo de Blum-Stalin sin la lucha contra la burguesía, radical inclusive, es una frase huera. Apoyó esta argumentación citando a las sociedades capitalistas franco-inglesas, verdaderas organizadoras del bloqueo Blum-Delbos, en las que numerosos radicales tienen participación. Indicó como salida al bloqueo la lucha revolucionaria, que reforzaría la lucha militar y propuso un frente único para objetivos prácticos: una manifestación de calle y organización de ayuda eficaz a España, a pesar de las leyes burguesas. Su intervención terminó en medio de grandes ovaciones y sus proposiciones fueron inscritas en el orden del día. Una hoja conteniendo la posición del P. O. I. fué ampliamente distribuída.
Hablaron a continuación Weil-Curiel (Gauche Revolutionnaire) Faunier (P. S.) y Zyromsky. Los tres expusieron en el fondo los mismos argumentos, intentando justificar la política del gobierno de Frente Popular en medio de las protestas y silbidos de la concurrencia. Weil-Curiel reprochó a los trabajadores no «haber empujado suficientemente al Gobierno». Zyromsky intentó defender el gobierno sosteniendo la posición, abandonada hace poco por los stalinianos, «es necesario defender al gobierno» republicano de España contra Hitler» contestada por los trabajadores reunidos con los gritos «Nacionalista» y «¡Mochila al hombro!» La intervención de Faunier, gris y anodina, naufragó en medio de la indiferencia. Ninguno de los tres oradores socialistas habló del carácter de clase de la revolución española ni del papel contrarrevolucionario del Frente Popular, de Blum y de los radicales.
Después de una intervención muy aplaudida de Fred Zeller, en nombre de las J. S. R., quien mostró que la lucha contra el bloqueo debía hacerse bajo la bandera de Liebknecht, por la acción directa y no colaborando con Blum, tomó la palabra Gorkin, del P.O.U.M.
Su esposición sobre la política exterior fué muy gris. Manifestó que la revolución española no quiere ser colonizada por nadie. Los trabajadores parisinos que esperaban oir por su boca la política del P. O. U. M. quedaron decepcionados ante la vaguedad de su discurso; única posición concreta, acogida por grandes aplausos, fué el anuncio que el P. O. U. M. no aceptaría el compromiso preparado por Blum-Delbos e Inglaterra. El fin de su discurso fué saludado por la Internacional.
Antone, de la C. N. T. y Huart, en nombre de los anarquistas franceses protestaron contra la política del bloqueo, pero ninguna perspectiva de clase se hizo adivinar en el curso de sus intervenciones. En España las concepciones anarquistas sufren una ruda prueba, mas esto no parece preocupar a nuestros camaradas. En nombre del grupo comunista de izquierda «Que Faire?» Ferrat defendió con habilidad una posición que se acerca a la de los stalinianos, a saber: la lucha revolucionaria de España ha desembocado en una guerra internacional de las fuerzas democrático-obreras contra el fascismo internacional. Por esto es necesario protestar contra el bloqueo. En este terreno atacó seriamente al gobierno Blum y se manifestó por una acción de clase enérgica contra el bloqueo (huelgas, manifestaciones).
Fenner Brockway por el I. L. P. habló en medio de la general indiferencia. Nadie pudo pedirle cuentas de la política del I. L. P, que organizó el frente popular inglés con el objeto de facilitar la alianza de las potencias democráticas contra el fascismo, y preparar de este modo las masas para la próxima guerra.
En nombre de las Juventudes Socialistas cerró el acto Weitz, pronunciándose contra el bloqueo.
Se votó un orden del día pidiendo la organización rápida de una manifestación de calle.
De este acto podemos deducir algunas conclusiones interesantes.
1.º Los trabajadores han acogido con un acentuado descontento los «biombos» de Blum, Zyromsky, Weil-Curiel, etc. La posición de la Gauche Revoluttionnaire es sólo una tapadera hipócrita para la política contrarrevolucionaria de Blum.
2.º El frente único, esbozado en esta ocasión, contra el bloqueo no puede significar la confusión de los puntos de vista. Hacemos bloque en la práctica con las tendencias que evolucionan a izquierda bajo la presión de las masas. Pero seguimos exponiendo con toda claridad nuestro punto de vista crítico.
¡A la acción contra el bloqueo! ¡A la acción contra los estranguladores Blum-Thorez y compañía!