Nuevo Curso, n.º 1, 12 de mayo de 1939 (págs. 1-7). PDF del número completo
I
La revolución española ha hecho la ultima advertencia al proletariado mundial: La destrución del régimen capitalista y el triunfo de la clase obrera NO SERA JAMAS POSIBLE sin la destrución del Estado burgués y la implantación de la DICTADURA PROLETARIA.
Ha recordado que por muy grandes que sean las condiciones objetivas revolucionarias, y por muy podrido que se halle el Estado burgués -como se hallaba la Republica española- la revolución NO TRIUNFARA si la clase obrera no esta dotada de un PARTIDO REVOLUCIONARIO.
Y ha recordado, por ultimo, que la clase obrera para triunfar sobre su enemigo tiene que obrar como CLASE INDEPENDIENTE, desligandose de los agentes de la burguesia: Los partidos pequeños burgueses de izquierda.
Después de estas ùltimas advertencias, el proletariado no tiene màs que dos caminos: O entrar en la via revolucionaria teniendo en cuenta todos estos factores, o dejarse aplastar con lucha o sin lucha, por el fascismo.
La primera condición para entrar en la via revolucionaria es romper con los FRENTES POPULARES.
Los F.P. son una modalidad de la unión sagrada, de la reconciliación de clases, creados para la defensa de los intereses de la burguesia. En el F.P. es donde la burguesia halla un medio de reorganizarse. Cuando a costa de la independencia de acción de la clase obrera, ha conseguido reorganizar sus fuerzas quebrantadas por una situación de crisis, la burguesia prescinde de su aliado y emprende contra él la ofensiva de un modo descarado y abierto, sin tener en cuenta la "amistad" de ayer.
Los Frentes Populares incapacitan al proletariado para luchar y preparar la lucha contra el fascismo en la medida que los intereses del fascismo se asientan sobre las mismas bases economicas que los intereses de la democracia burguesa, a la que pretenden salvar los dirigentes socialdemócratas y stalinianos con el mantenimiento de los F.P.
II
La socialdemócracia ha reiterado una vez mas por medio del Partido Socialista Español, su abierta oposición a los intereses revolucionarios de las masas.
Estos intereses han sido sacrificados de nuevo a los intereses de la democracia burguesa: Del capitalismo.
Los Blum, los Atlee, los Jouhaux, los Prieto y los Largo Caballero, advertidos por el capitalismo anglo-francés de que la Revolución española provocaria una conflagración mundial con la derrota del proletariado español, dieron un gran rodeo para conducirlo a esta derrota con el menor sacrificio del capitalismo democratico. Fue asi como resucitaron la Republica española mediante la politica del Frente Popular.
Por su parte, los Negrín y los Vayo, que lo esperaban todo de la conflagración europea pretendiendo convertir de esta manera la guerra civil en una guerra imperialista, ha evidenciado que todas las tendencias entre socialistas de derecha, centro e izquierda coinciden en el punto de seguir siendo fieles a los intereses de la burguesia.
Los Partidos de la II INTERNACIONAL son los enemigos mas conscientes y mas perseverantes en el terreno de las traiciones.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO ha de tener como principal tarea arrancar a los trabajadores de la influencia socialdemócrata, desenmascarando a los falsos jefes izquierdistas.
III
La traición de la socialdemocracia ha sido ampliada por los stalinianos, el principal empresario de los F.P. Los Partidos Comunistas han cambiado hace tiempo el internacionalismo por el nacionalismo mas rabioso. La bandera de la "Patria", la defensa de la civilización burguesa y la colaboración organica (F.P.) de clase, estas son las ruedas sobre las que marcha el comunismo oficial.
El nacionalismo de los P.C. se halla supeditado, no obstante, al nacionalismo del Estado degenerado de la U.R.S.S. Es por ello que los P.C. han pasado a depender de la burocracia soviética, cuyos intereses se han colocado por encima de los intereses de la clase obrera mundial. Los P.C. han dejado de ser la vanguardia revolucionario del movimiento obrero y son, hoy, el mayor obstaculo de la revolución.
El P.C. español, que en el año 1931 reclamaba el Poder para los Soviets (que no existian en España) y gritaba Abajo la Republica burguesa, disolvió desde el Poder en el curso de la revolución española los Comités y Colectividades obreras con el grito de Viva la Republica democratica.
Actualmente, se opera en la base del P.C. español una sana reacción contra los dirigentes burocratas. Los obreros han visto la traición y la han sentido sobre su propia carne. Si no se atreven todavia a manifestarse contra su dirección es, de una parte, porque observan la dispersión de las fuerzas revolucionarias, y, de otra parte, porque temen las represalias de los agentes de la G.P.U.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO ha de ayudar a estos obreros comunistas en el examen de la politica del stalinismo para reincorporarlos a la lucha revolucionaria.
IV
El rol de la C.N.T. y la F.A.I. en la revolución española ha demostrado la vaciedad politica del anarcosindicalismo y su incapacidad para conducir a las masas por un terreno de independencia de clase. Su concepto confuso sobre el Estado, su enemiga a todo Poder, lleva al anarcosindicalismo en el momento de la agudización de la lucha de clases, a adoptar posiciones opuestas a los intereses de la revolución: O se lanza a la lucha desenfrenada, sin objetivo alguno, o se pliega a la situación como "mal menor".
La colaboración reiterada de los anarcosindicalistas en los distintos Gobiernos de F.P. restablecedores de la Republica, indica claramente que el "apoliticismo" tal y como lo han practicado los lideres de la C.N.T. y la F.A.I. conduce a favorecer la politica del enemigo. Incapaces de comprender la necesidad del Estado obrero como etapa de transición para la desaparición del Estado, los lideres del anarcosindicalismo español retrocedieron al punto de restablecer un Estado republicano, UN ESTADO BURGUES.
La traición de los jefes anarcosindicalistas es la traición de los incapaces. En el sentido mismo, puede decirse que es la traición de los irresponsables. Pero el movimiento obrero no puede estar en manos de traidores conscientes ni de traidores irresponsables de sus actos.
El PARTIDO REVOLUCIONARIO ha de atraer a los obreros de la C.N.T. y la F.A.I. a las posiciones del marxismo revolucionario, sustrayendoles del anarcosindicalismo que, por lo demàs, ha muerto en España.
V
La revolución española ha hecho a expensas del P.O.U.M. una verificación profunda del centrismo revolucionario.
El P.O.U.M. que antes del 18 de Julio hablaba de la imposibilidad de derrocar a la burguesia sin la conquista del Poder por la via insurreccional para la implantación de la Dictadura del Proletariado, renunció a la dictadura de clase en un momento en que los obreros habian entrado en la via insurreccional.
La colaboración del P.O.U.M. en el Gobierno de la Generalidad y prestandose para ello a la disolución del Comité Militar Antifascista que, de hecho, ejercia el Poder en Cataluña, descubrió que el POUM consideraba posible realizar la revolución socialista dentro de los cuadros del Estado burgués.
El POUM estimó que los principios de su programa marxista revolucionario habia que subordinarlo a la situación dada, a la realidad. Partiendo de la realidad abandonó los principios. Cuando por el abandono de estos principios se produjo una nueva situación "dada" -la situación contrarrevolucionaria- el POUM regresó a los principios y volvió a repetir la necesidad de luchar por el Poder como ùnica salida para el proletariado.
En "lineas generales" (para usar de la misma frase con que la dirección del POUM trata de cubrir su desastrosa politica) el POUM ha fracasado en la Revolución española.
La "linea general" de un Partido revolucionario la determina su consecuencia revolucionaria, su fidelidad al programa, su identidad absoluta con los derechos e intereses de clase. La tactica, los medios practicos de poner en función la "linea general", cualquiera que sea la situación politica, tienen que estar subordinados a la linea general y llevar el mismo contenido revolucionario. Pero desde el momento en que la tactica inhabilita los principios basicos de un programa, la tactica se convierte en el verdadero programa, y la "linea general" se convierte en la linea del oportunismo centrista.
El centrismo no niega nunca las posiciones teoricas, pero se aleja de ellas cuanto puede. El POUM se alejó hasta el punto de contribuir con sus participación gubernamental al resurgimiento de los factores contrarrevolucionarios.
Los militantes revolucionarios del POUM no encontraran otro medio de salvarse politicamente que abriendo el fuego de la discusión contra el ala derecha, pero tambien contra la izquierda de su Partido.
La izquierda, hasta ahora, ha podido seguir viviendo languidamente a expensas solá del descarado derechismo de los derechistas. Estos por su parte, han ganado posiciones acosta justamente de las vacilaciones y oportunismo del ala izquierda. Unos y otros han tratado de cubrir sus propios errores criticando los errores del contrario. Esta lucha a medias tintas, ha hecho devenir al POUM un Partido centrista.
Si la discusión no es impuesta por los militantes de base y llevada a sus ultimas consecuencias, la derecha del Partido acabarà con todas las vacilaciones y oportunismos de los izquierdistas, liquidará por consiguiente, el centrismo constitucional del POUM y el POUM devendra un Partido socialdemocrata.
Las bases de esta discusión no pueden ser otras que las bases teoricas del marxismo revolucionario, sin falsificaciones, tal y como las mantienen los bolcheviques-leninistas. No hay que partir de la experiencia de la Revolución española, si no de los principios revolucionarios para constatar esta experiencia, determinar el grado de responsabilidad del POUM y rectificar el curso del Partido.
Los bolcheviques-leninistas por la creacción de la IV INTERNACIONAL ayudaremos con nuestras criticas objetivas a los camaradas revolucionarios del POUM en la tarea de depurar ideologicamente su Partido.
Esta contribución se la impondràn los b-l. en la medida que es una obligación revolucionaria, universal, a la cual tienen derecho todos los obreros por encima de consideraciones partidistas y de coto cerrado.
La posible reacción que los dirigentes del POUM manifestaran en este punto, se interpretarà en ataques desaforados contra el trotskismo y contra las maniobras de los trotskistas. En todo caso, esto lejos de representar un obstaculo, facilitarà el camino. Sera la prueba evidente de que la dirección del POUM, falta de otros argumentos, no quiere rectificar sus errores ni rectificar en un sentido revolucionario su "linea politica".
VI
La traición de la II y III Internacional, que obraron de consuno en la Revolución española; la dispersión de fuerzas revolucionarias separadas de la socialdemocracia y el stalinismo; el peligro de una guerra imperialista; los progresos del fascismo en los paises democraticos de Europa y America; la provisión, en fin, de que la guerra imperialista provoque una serie de revueltas y guerras civiles, que incluso facilitaran la derrota del proletariado mundial si la clase obrera no dispone de una dirección internacional que la oriente, reclaman imperiosamente la constitución de la IV INTERNACIONAL que sepa continuar la tradición revolucionaria de la Internacional Comunista interrumpida por Stalin y su casta de burocratas.
Actualmente, la IV Internacional que ha proclamado de un modo burocratico el Secretariado Internacional de los bolcheviques-leninistas provocando una escisión, se ofrece como un grave obstaculo al reagrupamiento de las fuerzas revolucionarias independientes, sobre las cuales es necesario operar para la creacción de la nueva Internacional.
Este obstaculo sera allanado, no obstante, por los acontecimientos futuros inmediatos. No esta descartada la probalidad de que la fracción "oficial" reconozca el error cometido con este paso precipitado y vuelva al punto de partida.
Este punto de partida es el de reorganizar el movimiento revolucionario, sobre la base de una discusión amplia y democratica entre todos los Partidos y nucleos dispersos, unica manera de que el nuevo Centro Internacional ofrezca las mayores garantias al proletariado y pueda atraer a amplias masas desorientadas por el confusionismo de unos, y el sectarismo de otros.
Los metodos de organización B.L. oficiales se han revelado en estos ultimos tiempos por la incapacidad organizada para atraer a la linea revolucionaria a Partidos faciles de conquistar a estas posiciones, tanto desde fuera como en el interior de ellos.
En nombre de la defensa intransigente de los principios por los principios, la fracción oficial ha caido de lleno en el sectarismo ridiculo, cuando no criminal, en lo que se refiere a los metodos de trabajo y de organización.
Frente al POUM ùnico Partido maxista en España, que podia haberse convertido en el Partido de la revolución, los "oficiales" adoptaron una actitud de intransigencia de tonos agudos, que no correspondia con la actidud flexible, educativa y de captación que observaron con grupos y fracciones antimarxistas (los Amigos de Durruti, por ejemplo).
Esta tactica de atraer a los mas lejanos y separarse de los mas proximos, es la tactica que conduce inexorablemente al fracaso, a la impopularidad y a la impotencia politica.
Si esta tactica se transporta al terreno internacional, es decir si se abandona a su propia suerte a los Partidos revolucionarios y no se les ayuda ni se les compromete en el terreno de ir a la construcción de la IV Internacional cerrandoles todos los caminos por donde tratan de escapar alegando que la IV Internacional es una Internacional exclusivamente trotskista, constituida sin participación y sin discusión de otros Partidos, es seguro que estos constituiran un engendro de dirección internacional.
En este punto, el movimiento obrero habrà retrocedido a peores posiciones de las de hoy y no se adelantarà gran cosa con recurrir a los calificativos de traidores, reformistas y otros "argumentos" parecidos.
Ayer el Buro de Londres, hoy el Frente Obrero Internacional contra la guerra, y mañana cualquier otro Frente o Burò descendiente directo de aquellos, indican a que grado de madurez ha llegado la situación en lo que respecta a la posibilidad y necesidad de constituir la IV Internacional. Desaprovechar este factor subjetivo es ponerse en condiciones de reconocer en un futuro proximo el error que hoy mismo podemos evitar que se cometa.
El Frente Obrero Internacional no devendrà en una dirección Internacional por mucho que pretendan los incorregibles centristas. La consigna del F.O.I. (lucha contra la guerra) desde el momento en que no se proyecta sobre la lucha por la revolución socialista, por la transformación de la guerra imperialista en guerra civil, por la conquista del Poder etc. es una consigna vacia que no resistirà la prueba de los acontecimientos proximos.
En una epoca de agudas crisis, de luchas violentas, como es la etapa actual, todos los Frentes Obreros y todas las Alianzas de clase contra la guerra hechas al margen de una Internacional revolucionaria y pretendiendo substituir a una Internacional revolucionaria, seran barridos de la escena politica tan pronto como entren en acción.
El F.O.I. es un organismo muerto antes de nacer. Todos los auxilios que se le presten seran inutiles y no producirà mas que una perdida de tiempo, el tiempo mismo que el fascismo aprovecha para afianzar sus posiciones.
La construcción inmediata de una IV INTERNACIONAL sobre la base programatica de los CUATRO PRIMEROS CONGRESOS DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA y sobre la experiencia y enseñanzas posteriores del movimiento marxista revolucionario y sobre la Revolución de Octubre, he aqui el PRIMER PUNTO DEL ORDEN DEL DIA. Pero ha de preceder una discusión amplia y democratica que debe comenzar con la celebración de una CONFERENCIA INTERNACIONAL de todos los Partidos, grupos y fracciones revolucionarios independientes.
Los camaradas españoles tanto anarquistas, socialistas, como comunistas y del POUM -que han visto mejor que nadie la traición de la II y de la III Internacional- deben comenzar en el seno de sus organizaciones y en los medios obreros una campaña por la creacción de la IV Internacional sobre las bases y por los procedimientos democraticos que antes hemos señalado.
En esta tarea encontraràn por nuestra parte una ilimitada asistencia solidaria de revolucionarios consecuentes con el marxismo-leninismo.
VII
La guerra, que la diplomacia viene demorando con objeto de consolidar los "bloques" y los "ejes" beligerantes, es inevitable. Las contradiciones del capitalismo y los antagonismos de los paises imperialistas, han llegado al punto en que la politica se continua por otros medios: por el empleo de las armas.
La guerra proxima tendrà un caracter acentuadamente imperialista. Se ventila un nuevo reparto del mundo y de materias primas.
Las "democracias" y los paises totalitarios haran la guerra no para defender un sistema politico determinado, ni para defender la libertad o el amordazamiento de las ideas como pretenden hacer pasar los jefes socialistas y stalinianos, sino para defender sus colonias unos paises y para conquistar colonias, otros.
Los yacimientos petroliferos, las cuencas mineras, los centros de las comunicaciones comerciales terrestres y maritimas y la esclavitud de los que tienen que poner en producción todo esto, tales son los objetivos "ideologicos" de la guerra que el capitalismo prepara.
El chantage de la guerra ideologica se ha descubierto con el pacto anglo-polones, y aun se descubrira mas en los primeros meses de la guerra.
En presencia de esta nueva matanza con provecho exclusivo del capitalismo, la lucha de los Partidos Revolucionarios ha de ser por transformar la guerra imperialista en guerra civil, por propagar el derrotismo revolucionario y la fraternización de los soldados de uno y otro bando; porque prenda la consigna de ESTADOS UNIDOS SOCIALISTAS DE EUROPA y por la liberación de las colonias.
Ante la participación de la U.R.S.S. en la proxima guerra, la posición consiste en denunciar la traición de la burocracia participando en un conflicto imperialista, y luchar por medio insurreccional contra esta burocracia para la reintegración del proletariado ruso al Poder sovietico.
En una guerra imperialista, el Poder de la burocracia se reforzarà derivarà hacia la dictadura militar y darà un golpe definitivo a los residuos -ya bastante falsificados- de la democracia sovietica. Por el contrario, un ataque de la contrarrevolución dirigido contra la URSS (hipòtesis que hoy hay que descartar dados los compromisos de la URSS con el imperialismo) sacudiria todas las fuerzas latentes revolucionarias del proletariado ruso que rebasarian el Poder.
Luchar en este momento DECISIVO al lado de Stalin para, despues de conseguida la victoria sobre la contrarrevolución, ir contra Stalin, es una forma de chovinismo; es cerrarse el camino de la "segunda victoria" y hasta perder la primera; es negar que el Estado sovietico es un Estado degenerado y oprimido por la burocracia y es mantener la esperanza de que el stalinismo pueda regenerarse en una guerra de defensa de la Revolución de Octubre.
La defensa de la Revolución de Octubre contra una agresión exterior implica el retorno a las lineas del marxismo revolucionario, con la concesión de todos los derechos democraticos a las masas obreras rusas. Si Stalin los devuelve, no hay por que prepararse para atacarle despues. Y si no abre estos caminos, no hay por que luchar a su lado.
Luchar como "buen soldado" es, en definitiva, la consigna española de "primero ganar la guerra".