Nuevo Curso, n.º 3, 20 de julio de 1939 (págs. 6-9). PDF del número completo

Con este mismo titulo se ha publicado una breve resolucion en "Le Reveil Syndicaliste" que merece nuestro comentario por lo que tiene -aunque no lo exprese claramente- de acta de defuncion del anarquismo en España extendida por un nùcleo de anarquistas españoles.

En general, el analixis de los acontecimientos de la guerra civil hecha por los "Amigos de Durruti", en su resolucion peca de superficial y de limitado, como logicamente cabe esperar de una tendencia sin una base de principios firmes y cuyo bagaje ideologico esta reducido a un simbolo. "Nuestro Agrupamiento se forma bajo el simbolo de Durruti", dicen para explicar su constitucion organica.

Esto, desde cualquier punto de vista que se lo mire -incluido "el punto de vista de los Amigos de Durruti" si es que, como dicen, estan dispuestos a entrar en la via de las rectificaciones- es bien poca cosa. Reemplazar un programa por la veneracion incondicional, fiera o platonica es lo mismo, podra, en el mejor de los casos, conducir a gestas mas o menos heroicas pero ineficaces. En una palabra nunca podra ser el camino a recorrer por la clase obrera.

En realidad el grupo de los "Amigos de Durruti" se formo como expresion del malestar, del divorcio cada vez mayor, entre los trabajadores de la C.N.T.-F.A.I. y las traiciones del reformismo encarnado en su direccion. Era como siempre fue el anarquismo en tanto que movimiento de masas, la reaccion instintiva contra el reformismo, pero sin una conciencia clara de hacia donde habia que dirigirse. Fue una vez mas, la reaccion de las masas, tantas veces repetida en España, que se disipaba por la carencis de direccion, por la falta del partido del proletariado. Pero era una reaccion instintiva, en fin de cuentas, que necesita una direccion y por eso nunca puede ser la direccion misma.

La vaciedad politica del anarquismo, aunque un tanto aminorada como veremos despues por las palabras finales de la resolucion que comentamos, se manifiesta a lo largo ella, al referirse a las fechas historicas de Julio de 1936 y Mayo 1937 nos dicen que "los dirigentes de la C.N.T.-F.A.I. no se atrevieron a imponer el poder de nuestras organizaciones que estaban respaldadas por las masas en la calle, en las fabricas, en los talleres y en los campos".

¿Que significa esta concepcion del poder de "nuestras organizaciones"? "Los Amigos de Durruti" nada dicen de ello. En su rectificacion al concepto anarquista de contra toda forma de poder creen que es bastante reconocer la necesidad de la conquista o imposicion de este. Pero no basta esto. Es preciso decir como se debio imponer el poder. Si mediante la constitucion de un Gobierno Obrero "estrictamente C.N.T.-F.A.I." como dicen en su resolucion aunque no especifican si se trata de un Gobierno Obrero en la Generalidad, dentro del marco de esta, como podian las Juventudes del P.O.U.M. o si, por el contrario, debia este Gobierno Obrero apoyarse sobre los Comites de Obreros, campesinos y soldados, verdaderos organos revolucionarios del poder, en cuyo caso no hubiera sido, apesar de su mayor influencia anarquista "estrictamente C.N.T.-F.A.I." aunque, desde luego podria ser el primer paso hacia la toma del poder por el proletariado.

Esta cuestion del poder, es, sin duda alguna, la cuestion capital, la unica causa, que ha decidido la derrota de la revolucion española. De nada servira a los "Amigos de Durruti" todo su intento de rectificaciones sino llegan a una concepcion clara de ella, es en torno a esta cuestion de donde hay que sacar las principales enseñanzas de la experiencia de España por que cuantas consecuencias se saquen de esta experiencia estan ligadas al problema del poder.

El poder ha de tener sus organos propios. De la misma forma que el poder burgues tiene su aparato del Estado dentro del cual solamente se puede mantener una situacion politica burguesa, el poder proletario ha de tener sus organos propios SU ESTADO que ha de hacer frente a todas las necesidades inherentes al mantenimiento de su poder y dentro del cual no se puede mantener mas politica que la del proletariado. En uno y otro caso, los organos de poder se corresponden con la naturaleza del mismo. Pero esta verdad tan elemental, que para un revolucionario pasa a ser una perogrullada, no es aun conocida por los "Amigos de Durruti" ha juzgar por su resolucion.

Posiblemente creen que en poner el poder de "nuestras organizaciones" de los Sindicatos, es imponer el poder sobre unas nuevas bases, que los Sindicatos podian jugar el papel de organos de poder. Aunque no es original la idea no deja de ser candorosa. Se ha escrito ya mucho sobre el concepto sindicalista, sobre el Estado sindical incluso, por eso no es necesario abundar en el tema. Sin embargo examinando de pasada un caso grafico ocurrido durante la lucha armada en España, salta a la evidencia hasta para los mas miopes -que tambien tendran su punto de vista- la insuficiencia de los Sindicatos no solamente en tanto que organos de poder sino, ni siquiera como organos de lucha para la conquista de este.

Las fuerzas represivas del estado burgues quedaron debilitadas, casi totalmente anuladas -pero no destruidas en tanto que organismos- durante estos primeros dias de la lucha. El orden -el nuevo orden revolucionario- paso a manos de las Patrullas de Control que no eran un sindicato precisamente. La Guardia Civil paso a segundo plano, pero en lugar de su disolucion, de su destruccion como "organos" del poder burgues, el Gobierno del Frente Popular la "transformo" en apariencia pero la conservo intacta mediante una piadosa forma: ya no se llamaria, en adelante Guardia Civil sino Guardia Nacional Republicana. Y la C.N.T. se apresuro entonces a crear un Sindicato de Fuerzas Armadas en el que ingresaron los "camaradas guardias". La C.N.T. tenia un nuevo sindicato.

El papel que ha jugado esta organizacion "nuestra", el Sindicato de Fuerzas Armadas durante las jornadas de Mayo y en la represion demuestra claramente que el concepto sindicalista de las organizaciones no sirvio en este caso mas que para ayudar a la contrarrevolucion. Creyeron, los anarcosindicalistas, que sindicados los guardias bajo su control no era necesario imponer con "el poder de las organizaciones", la disolucion de las fuerzas de represion burguesas sino asimilarselas en su conjunto. Cómo si de esta forma el instrumento represivo hubiese quedado liquidado apesar de su ligazon con el aparato del estado burgues.

He aqui un ejemplo del poder "sindical" que no hubiera podido darse si, como decimos antes, en lugar de convalidar la transformacion nominal de la Guardia Civil al aceptarla en el Sindicato, hubiese sido impuesto su disolucion. ¿Cual era en este orden de cosas, en materia de represion en la retaguardia, el instrumento eficaz del proletariado sino las Patrullas de Control? Pero las Patrullas de Control no eran la expresion de un Sindicato, ni sus miembros pertenecian al Sindicato de Fuerzas Armadas, sino que representaban una situacion cuya forma organica eran los Comites. De aqui el constante esfuerzo de la reaccion por suprimirlas, esfuerzo que nunca tuvo por suprimir el Sindicato de Fuerzas Armadas ni a ninguno de los demas Sindicatos que formaba la C.N.T.

Es absurdo pretender hacer creer que, apesar de la preponderante influencia anarcosindicalista, la lucha contra el levantamiento militar-fascista fue llevada a cabo estrictamente por la C.N.T.-F.A.I. ni que, sin las otras fuerzas proletarias de Cataluña hubiera sido suficiente para hacer triunfar la revolucion. Si "Los Amigos de Durruti" tienen un concepto del poder basado en las mas amplia democracia proletaria habran de reconocer que los militantes del P.O.U.M. tambien contaban.

El P.O.U.M. aunque numericamente era muy inferior a la C.N.T. tenia sus militantes en el frente, en las fabricas, en las tareas de retaguardia, en los comites en suma. Si los Comites se apoyaban en la democracia proletaria, unica forma esta de hubiesen correspondido a su caracter revolucionario, la corriente anarcosindicalista hubiera impuesto su hegemonia en la medida en que sus posiciones POLITICAS hubieran coincidido con los intereses de la clase obrera; pero no habria eliminado al P.O.U.M., sino que habria coincidido con este en las mismas posiciones, en el supuesto de que el P.O.U.M. mantubiera las mismas posiciones justas. Desgraciadamente, no ocurrio, no podia ocurrir, esto. La carencia de una politica revolucionaria tan propia del anarcosindicalismo, no podia jugar el papel de direccion, no podia dotar a los Comites de la politica justa a seguir, no podia señalar el camino a emprender.

Era entonces el P.O.U.M. era el llamado a jugar este papel de dirigente. Pero en lugar de denunciar la falsa politica anarcosindicalista marcho a remolque de ella. Fue entonces, cuando ante la disolucion de los Comites, del Comite Superior, organo del poder proletario de una situacion de dualidad de poderes, el P.O.U.M. al igual que la C.N.T. acepto la sustitucion del Comite Central de Milicias a cambio de una participacion en el Gobierno de la Generalidad, dentro del marco del Estado burgues. La capitulacion, la traicion y la incapacidad de unos y otros se manifesto en esto.

Existian los organismos del poder proletario, lo que no existio fue el partido revolucionario capaz de utilizar estos organos en un sentido ascendente. Si, como dicen los "Amigos de Durruti", y dicen bien, que "de la catastrofe de España debemos sacar enseñanzas provechosas" esta es la primera: la necesidad del Partido dirigente de la revolucion. Pero hay que decirlo claramente, sin ese santo horror a las palabras Politica, partido, etc. que sienten los anarquistas.

"Una revolucion necesita un organismo coercitivo para aplastar las fuerzas adversas. Es claro, igualmente, que cuando se posee una fuerza hace falta saber emplearla y saber preservarse". En estas dos frases, al final de su resolucion los "Amigos de Durruti" confiesan sin decirlo claramente, que el anarquismo apolitico, anti-estado y otros antis ha fallecido en España. El organismo que necesita una revolucion, ya lo hemos señalado sobradamente: son los Comites, Comunas o Soviets. Y saber emplear la fuerza, saber preservarse es, sencillamente, una concepcion politica, esto es, un Partido.

Pero un partido no puede descansar sobre el recuerdo, sobre la veneracion de un simbolo, ni tampoco puede ser una asociacion de amigos, un partido necesita un programa, unos principios a los que ha de ajustar toda su actuacion.

Los unicos principios que se han salvado de la catastrofe de España, el unico programa que la misma catastrofe ha confirmado su justeza es el de la IV Internacional. Tenemos el programa justo, la tarea inmediata, pues, que se impone a la vanguardia proletaria es construir el partido que lo lleve a la practica, construir la IV Internacional.

Si los autores de la resolucion que comentamos no alcanzan a ver esta tarea inmediata habremos de reconocer que, apesar de todas las rectificaciones, el punto de vista los "Amigos de Durruti" es bastante limitado.

LOUIS.