Escrito por Friedrich Engels en París entre finales de octubre y noviembre de 1847, como proyecto de programa de la Liga de los Comunistas; Engels lo llevó al segundo congreso de la Liga (Londres, noviembre-diciembre de 1847), que encargó a Marx y a él la redacción del Manifiesto del Partido Comunista. Publicado por primera vez por Eduard Bernstein en Berlín en 1914. Traducido del manuscrito según Marx-Engels-Werke, t. 4 (Berlín, 1974), pp. 361-380, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

1. Pregunta: ¿Qué es el comunismo?

Respuesta: El comunismo es la doctrina de las condiciones de la emancipación del proletariado.

2. Pregunta: ¿Qué es el proletariado?

Respuesta: El proletariado es aquella clase de la sociedad que obtiene su sustento única y exclusivamente de la venta de su trabajo1 y no del beneficio de ningún capital; cuyo bienestar y cuya desdicha, cuya vida y cuya muerte, cuya existencia entera dependen de la demanda de trabajo, es decir, de la alternancia de las buenas y las malas épocas para los negocios, de las fluctuaciones de una competencia desenfrenada. El proletariado, o la clase de los proletarios, es, en una palabra, la clase trabajadora del siglo XIX.

3. Pregunta: ¿Entonces no siempre ha habido proletarios?

Respuesta: No. Clases pobres y trabajadoras las ha habido siempre; y las clases trabajadoras han sido casi siempre pobres. Pero pobres así, trabajadores así, que vivieran en las circunstancias que acabamos de indicar, es decir, proletarios, no los ha habido siempre, del mismo modo que la competencia no siempre ha sido libre y desenfrenada.

4. Pregunta: ¿Cómo ha surgido el proletariado?

Respuesta: El proletariado ha surgido con la revolución industrial, que tuvo lugar en Inglaterra en la segunda mitad del siglo pasado y que desde entonces se ha repetido en todos los países civilizados del mundo. Esta revolución industrial la provocó la invención de la máquina de vapor, de las distintas máquinas de hilar, del telar mecánico y de toda una serie de otros dispositivos mecánicos. Estas máquinas, que eran muy caras y que, por tanto, solo podían adquirir los grandes capitalistas, transformaron todo el modo de producción anterior y desplazaron a los antiguos trabajadores, porque las máquinas suministraban las mercancías más baratas y mejores de lo que los trabajadores podían fabricarlas con sus imperfectos tornos de hilar y sus telares.

De este modo, estas máquinas pusieron la industria por completo en manos de los grandes capitalistas e hicieron que la escasa propiedad de los trabajadores (herramientas, telares, etc.) perdiera todo su valor, de suerte que los capitalistas pronto lo tuvieron todo en sus manos y a los trabajadores no les quedó nada. Así quedó implantado el sistema fabril en la confección de tejidos. Una vez dado el impulso para introducir la maquinaria y el sistema fabril, este sistema se aplicó también muy pronto a todas las demás ramas de la industria, en especial a la estampación de telas y a la imprenta, a la alfarería y a la industria metalúrgica. El trabajo se dividió cada vez más entre los distintos trabajadores, de manera que el trabajador que antes había hecho una pieza entera ahora solo hacía una parte de ella.

Esta división del trabajo permitió suministrar los productos con más rapidez y, por tanto, más baratos. Redujo la actividad de cada trabajador a una operación mecánica muy simple, repetida a cada instante, que una máquina podía hacer no solo igual de bien, sino mucho mejor. Así, todas estas ramas de la industria cayeron una tras otra bajo el dominio de la fuerza del vapor, de la maquinaria y del sistema fabril, exactamente igual que la hilatura y el tejido. Pero con ello cayeron también por completo en manos de los grandes capitalistas, y también aquí se arrebató a los trabajadores el último resto de independencia. Poco a poco, además de la manufactura propiamente dicha, también los oficios artesanos fueron cayendo cada vez más bajo el dominio del sistema fabril, pues también en ellos los grandes capitalistas, al montar grandes talleres en los que se ahorran muchos gastos y el trabajo puede dividirse igualmente mucho, fueron desplazando cada vez más a los pequeños maestros.

Así hemos llegado a que en los países civilizados casi todas las ramas del trabajo se exploten de forma fabril, a que en casi todas ellas el artesanado y la manufactura hayan sido desplazados por la gran industria. Con ello, la antigua clase media, sobre todo los pequeños maestros artesanos, se ha ido arruinando cada vez más, la situación anterior de los trabajadores ha quedado completamente trastocada y se han creado dos clases nuevas, que poco a poco van engullendo a todas las demás, a saber:

  1. La clase de los grandes capitalistas, que en todos los países civilizados poseen ya casi en exclusiva todos los medios de subsistencia y las materias primas e instrumentos (máquinas, fábricas) necesarios para producirlos. Es la clase de los burgueses o burguesía.

  2. La clase de los que no poseen absolutamente nada, que se ven obligados a vender su trabajo a los burgueses para obtener a cambio los medios de subsistencia necesarios para su sustento. Esta clase se llama clase de los proletarios o proletariado.

5. Pregunta: ¿En qué condiciones tiene lugar esta venta del trabajo de los proletarios a los burgueses?

Respuesta: El trabajo es una mercancía como cualquier otra, y su precio, por tanto, se determinará exactamente por las mismas leyes que el de cualquier otra mercancía. Ahora bien, el precio de una mercancía bajo el dominio de la gran industria o de la libre competencia, que, como veremos, viene a ser lo mismo, es siempre, por término medio, igual a los costes de producción de esa mercancía. El precio del trabajo es, pues, igualmente igual a los costes de producción del trabajo.

Pero los costes de producción del trabajo consisten exactamente en la cantidad de medios de subsistencia necesaria para que el trabajador siga en condiciones de trabajar y para que la clase trabajadora no se extinga. El trabajador, por tanto, no recibirá por su trabajo más de lo necesario para ese fin; el precio del trabajo, o el salario, será, pues, lo más bajo, el mínimo necesario para subsistir. Pero como las épocas para los negocios unas veces son peores y otras mejores, unas veces recibirá más y otras menos, igual que el fabricante recibe por su mercancía unas veces más y otras menos. Sin embargo, del mismo modo que el fabricante, en el promedio de las buenas y las malas épocas, no obtiene por su mercancía ni más ni menos que sus costes de producción, tampoco el trabajador obtendrá por término medio ni más ni menos que ese mínimo. Y esta ley económica del salario se aplicará con tanto más rigor cuanto más se adueñe la gran industria de todas las ramas del trabajo.

6. Pregunta: ¿Qué clases trabajadoras había antes de la revolución industrial?

Respuesta: Según las distintas fases de desarrollo de la sociedad, las clases trabajadoras han vivido en distintas condiciones y han ocupado distintas posiciones respecto de las clases poseedoras y dominantes. En la Antigüedad, los trabajadores eran los esclavos de los propietarios, como todavía lo son en muchos países atrasados e incluso en la parte meridional de los Estados Unidos. En la Edad Media eran los siervos de la nobleza terrateniente, como todavía lo son hoy en Hungría, Polonia y Rusia. En la Edad Media y hasta la revolución industrial hubo además en las ciudades oficiales artesanos que trabajaban al servicio de maestros pequeñoburgueses, y poco a poco, con el desarrollo de la manufactura, surgieron también los obreros de manufactura, a quienes empleaban ya capitalistas de mayor tamaño.

7. Pregunta: ¿En qué se diferencia el proletario del esclavo?

Respuesta: El esclavo está vendido de una vez para siempre; el proletario tiene que venderse a sí mismo cada día y cada hora. El esclavo individual, propiedad de un amo, tiene ya, por el propio interés de ese amo, una existencia asegurada, por miserable que sea; el proletario individual, propiedad, por así decirlo, de toda la clase burguesa, al que solo se le compra su trabajo cuando alguien lo necesita, no tiene una existencia asegurada. Esa existencia solo está asegurada para la clase proletaria en su conjunto. El esclavo está fuera de la competencia; el proletario está dentro de ella y sufre todas sus fluctuaciones. El esclavo cuenta como una cosa, no como un miembro de la sociedad civil; el proletario es reconocido como persona, como miembro de la sociedad civil.2

El esclavo, por tanto, puede tener una existencia mejor que el proletario, pero el proletario pertenece a una fase de desarrollo superior de la sociedad y está él mismo en un nivel superior al del esclavo. El esclavo se emancipa aboliendo, de todas las relaciones de propiedad privada, solo la relación de esclavitud, y así es como se convierte, solo entonces, en proletario; el proletario solo puede emanciparse aboliendo la propiedad privada en general.

8. Pregunta: ¿En qué se diferencia el proletario del siervo?

Respuesta: El siervo tiene la posesión y el uso de un instrumento de producción, un trozo de tierra, a cambio de entregar una parte del producto o de prestar trabajo. El proletario trabaja con instrumentos de producción de otro, por cuenta de ese otro, a cambio de recibir una parte del producto. El siervo entrega; al proletario se le entrega. El siervo tiene una existencia asegurada; el proletario no la tiene. El siervo está fuera de la competencia; el proletario está dentro de ella. El siervo se emancipa o bien huyendo a las ciudades y haciéndose allí artesano, o bien dando a su señor dinero en lugar de trabajo y productos y convirtiéndose en arrendatario libre, o bien expulsando a su señor feudal y haciéndose él mismo propietario; en suma, entrando de un modo u otro en la clase poseedora y en la competencia. El proletario se emancipa aboliendo la competencia, la propiedad privada y todas las diferencias de clase.

9. Pregunta: ¿En qué se diferencia el proletario del artesano?3

10. Pregunta: ¿En qué se diferencia el proletario del obrero de manufactura?

Respuesta: El obrero de manufactura de los siglos XVI a XVIII tenía casi en todas partes un instrumento de producción en propiedad: su telar, los tornos de hilar para su familia, un pequeño campo que cultivaba en sus horas libres. El proletario no tiene nada de eso. El obrero de manufactura vive casi siempre en el campo y en relaciones más o menos patriarcales con su señor o su patrono; el proletario vive por lo general en las grandes ciudades y no tiene con su patrono más relación que la del dinero. La gran industria arranca al obrero de manufactura de sus relaciones patriarcales; pierde la propiedad que aún tenía y solo así se convierte él mismo en proletario.

11. Pregunta: ¿Cuáles fueron las consecuencias inmediatas de la revolución industrial y de la división de la sociedad en burgueses y proletarios?

Respuesta: En primer lugar, los precios de los productos industriales, cada vez más baratos gracias al trabajo de las máquinas, destruyeron por completo en todos los países del mundo el viejo sistema de la manufactura, de la industria basada en el trabajo manual. Todos los países semibárbaros, que hasta entonces habían permanecido más o menos ajenos al desarrollo histórico y cuya industria había descansado hasta entonces en la manufactura, fueron así arrancados por la fuerza de su aislamiento. Compraron las mercancías más baratas de los ingleses y dejaron que sus propios obreros de manufactura se hundieran. Así, países que desde hacía milenios no habían dado un paso adelante, como la India, han sido revolucionados de arriba abajo, y hasta China camina ahora hacia una revolución. Hemos llegado a que una máquina nueva que se invente hoy en Inglaterra deje sin pan en el plazo de un año a millones de trabajadores en China. De este modo, la gran industria ha puesto en relación entre sí a todos los pueblos de la tierra, ha fundido todos los pequeños mercados locales en el mercado mundial, ha preparado en todas partes la civilización y el progreso y ha hecho que todo lo que ocurre en los países civilizados tenga que repercutir en todos los demás. De modo que, si ahora los trabajadores se emancipan en Inglaterra o en Francia, eso tiene que provocar en todos los demás países revoluciones que tarde o temprano traerán también la emancipación de los trabajadores de esos países.

En segundo lugar, allí donde la gran industria ocupó el lugar de la manufactura, desarrolló en el más alto grado a la burguesía, su riqueza y su poder, y la convirtió en la primera clase del país. La consecuencia fue que, allí donde esto ocurrió, la burguesía tomó en sus manos el poder político y desplazó a las clases hasta entonces dominantes: la aristocracia, los burgueses de los gremios y la monarquía absoluta que representaba a ambos.

La burguesía destruyó el poder de la aristocracia, de la nobleza, aboliendo los mayorazgos, o la inalienabilidad de la propiedad de la tierra, y todos los privilegios nobiliarios. Destruyó el poder de los burgueses de los gremios aboliendo todos los gremios y los privilegios de los oficios. En lugar de unos y otros puso la libre competencia, es decir, el estado de la sociedad en el que todo el mundo tiene derecho a ejercer cualquier rama de la industria y en el que nada puede impedírselo, salvo la falta del capital necesario para ello.

La implantación de la libre competencia es, por tanto, la declaración pública de que en adelante los miembros de la sociedad solo son desiguales en la medida en que lo son sus capitales, de que el capital se ha convertido en el poder decisivo y, con ello, los capitalistas, los burgueses, en la primera clase de la sociedad. Pero la libre competencia es necesaria para los comienzos de la gran industria, porque es el único estado de la sociedad en el que la gran industria puede surgir. Después de haber destruido así el poder social de la nobleza y de los burgueses de los gremios, la burguesía destruyó también su poder político. Igual que se había elevado en la sociedad a primera clase, se proclamó también primera clase en la forma política. Lo hizo implantando el sistema representativo, que se basa en la igualdad burguesa ante la ley, en el reconocimiento legal de la libre competencia, y que en los países europeos se implantó bajo la forma de la monarquía constitucional. En estas monarquías constitucionales solo son electores los que poseen cierto capital, es decir, solo los burgueses; estos electores burgueses eligen a los diputados, y estos diputados burgueses, mediante el derecho a negar los impuestos, eligen un gobierno burgués.

En tercer lugar, desarrolló en todas partes al proletariado en la misma medida en que desarrollaba a la burguesía. En la misma proporción en que los burgueses se hacían más ricos, los proletarios se hacían más numerosos. Pues como los proletarios solo pueden encontrar empleo gracias al capital, y el capital solo aumenta cuando emplea trabajo, el aumento del proletariado va exactamente al mismo paso que el aumento del capital. Al mismo tiempo, la gran industria concentra a los burgueses y a los proletarios en grandes ciudades, donde la industria puede explotarse con más ventaja, y al amontonar así grandes masas en un mismo lugar da a los proletarios conciencia de su fuerza. Además, cuanto más se desarrolla, cuantas más máquinas nuevas se inventan que desplazan el trabajo manual, tanto más empuja la gran industria el salario, como ya se ha dicho, hacia su mínimo, y tanto más insoportable hace la situación del proletariado. Así prepara, por un lado con el descontento creciente y por otro con el poder creciente del proletariado, una revolución de la sociedad hecha por el proletariado.

12. Pregunta: ¿Cuáles fueron las demás consecuencias de la revolución industrial?

Respuesta: Con la máquina de vapor y las demás máquinas, la gran industria creó los medios para aumentar hasta el infinito la producción industrial en poco tiempo y con pocos gastos. Con esta facilidad de la producción, la libre competencia, que nace necesariamente de esta gran industria, adquirió muy pronto un carácter extremadamente violento; multitud de capitalistas se lanzaron sobre la industria y en poco tiempo se produjo más de lo que podía consumirse. La consecuencia fue que las mercancías fabricadas no pudieron venderse y estalló una llamada crisis comercial. Las fábricas tuvieron que parar, los fabricantes quebraron y los trabajadores se quedaron sin pan. La mayor miseria se extendió por todas partes. Al cabo de un tiempo se vendieron los productos sobrantes, las fábricas volvieron a funcionar, el salario subió y poco a poco los negocios fueron mejor que nunca. Pero no por mucho tiempo: pronto se volvieron a producir demasiadas mercancías y estalló una nueva crisis, que siguió exactamente el mismo curso que la anterior. Así, desde comienzos de este siglo, el estado de la industria ha oscilado constantemente entre épocas de prosperidad y épocas de crisis, y casi con regularidad, cada cinco a siete años, ha estallado una crisis de este tipo, acompañada siempre de la mayor miseria de los trabajadores, de una agitación revolucionaria general y del mayor peligro para todo el orden existente.4

13. Pregunta: ¿Qué se deduce de estas crisis comerciales que se repiten con regularidad?

Respuesta: En primer lugar, que la gran industria, aunque en su primera época de desarrollo fue ella misma la que creó la libre competencia, ha rebasado ya, sin embargo, la libre competencia; que la competencia y, en general, la explotación de la producción industrial por individuos aislados se ha convertido para ella en una traba que tiene que romper y que romperá; que la gran industria, mientras siga funcionando sobre la base actual, solo puede mantenerse mediante un desbarajuste general que se repite cada siete años y que cada vez amenaza a toda la civilización, y no solo hunde en la miseria a los proletarios, sino que arruina también a gran número de burgueses; que, por tanto, o hay que renunciar por completo a la propia gran industria, lo cual es una imposibilidad absoluta, o esta hace absolutamente necesaria una organización completamente nueva de la sociedad, en la que la producción industrial ya no la dirijan fabricantes aislados que se hacen la competencia, sino toda la sociedad, con arreglo a un plan fijo y a las necesidades de todos.

En segundo lugar, que la gran industria, y la ampliación ilimitada de la producción que ella hace posible, hacen posible un estado de la sociedad en el que se produzca tal cantidad de todo lo necesario para la vida que cada miembro de la sociedad quede en condiciones de desarrollar y ejercer todas sus fuerzas y aptitudes con plena libertad. De modo que precisamente la misma cualidad de la gran industria que en la sociedad actual engendra toda la miseria y todas las crisis comerciales es la que, bajo otra organización social, acabará con esa misma miseria y con esas oscilaciones portadoras de desgracias. De modo que queda probado con toda claridad:

  1. que desde ahora todos estos males solo pueden atribuirse a un orden social que ya no corresponde a las circunstancias, y

  2. que existen los medios para eliminar por completo estos males mediante un orden social nuevo.

14. Pregunta: ¿De qué tipo tendrá que ser este nuevo orden social?

Respuesta: Ante todo, tendrá que quitar la explotación de la industria y de todas las ramas de la producción en general de las manos de los individuos aislados que se hacen la competencia, y hacer que en su lugar todas estas ramas de la producción las explote la sociedad entera, es decir, por cuenta común, con arreglo a un plan común y con la participación de todos los miembros de la sociedad. Abolirá, pues, la competencia y pondrá en su lugar la asociación. Y como la explotación de la industria por individuos aislados tenía como consecuencia necesaria la propiedad privada, y la competencia no es otra cosa que la manera en que explotan la industria los propietarios privados aislados, la propiedad privada es inseparable de la explotación individual de la industria y de la competencia. También la propiedad privada tendrá, pues, que ser abolida, y en su lugar vendrán el uso común de todos los instrumentos de producción y el reparto de todos los productos por acuerdo común, o la llamada comunidad de bienes. La abolición de la propiedad privada es incluso el resumen más breve y característico de la transformación de todo el orden social que resulta necesariamente del desarrollo de la industria, y por eso los comunistas la destacan con razón como su reivindicación principal.

15. Pregunta: ¿Entonces la abolición de la propiedad privada no era posible antes?

Respuesta: No. Todo cambio del orden social, toda transformación de las relaciones de propiedad, ha sido la consecuencia necesaria de la creación de nuevas fuerzas productivas que ya no querían someterse a las viejas relaciones de propiedad. Así surgió la propia propiedad privada. Porque la propiedad privada no ha existido siempre; cuando, hacia finales de la Edad Media, se creó con la manufactura un nuevo tipo de producción que no se dejaba subordinar a la propiedad feudal y gremial de entonces, esta manufactura, que había rebasado las viejas relaciones de propiedad, engendró una nueva forma de propiedad: la propiedad privada. Pero para la manufactura y para la primera fase de desarrollo de la gran industria no era posible otra forma de propiedad que la propiedad privada, ni otro orden social que el basado en la propiedad privada. Mientras no pueda producirse lo suficiente para que no solo haya bastante para todos, sino que quede además un excedente de productos para aumentar el capital social y seguir desarrollando las fuerzas productivas, tiene que haber siempre una clase dominante, que dispone de las fuerzas productivas de la sociedad, y una clase pobre y oprimida. Cómo sean estas clases dependerá de la fase de desarrollo de la producción. La Edad Media, que dependía de la agricultura, nos da el barón y el siervo; las ciudades de la Baja Edad Media nos muestran al maestro gremial, al oficial y al jornalero; el siglo XVII tiene al manufacturero y al obrero de manufactura; el XIX, al gran fabricante y al proletario.

Está claro que hasta ahora las fuerzas productivas no estaban todavía tan desarrolladas como para que pudiera producirse lo suficiente para todos y para que la propiedad privada se hubiera convertido en una traba, en una barrera para estas fuerzas productivas. Pero ahora que, gracias al desarrollo de la gran industria, en primer lugar se generan capitales y fuerzas productivas en una medida nunca antes conocida y existen los medios para aumentar hasta el infinito esas fuerzas productivas en poco tiempo; ahora que, en segundo lugar, esas fuerzas productivas se concentran en manos de unos pocos burgueses, mientras la gran masa del pueblo se convierte cada vez más en proletaria y su situación se hace más miserable e insoportable en la misma medida en que crecen las riquezas de los burgueses; ahora que, en tercer lugar, esas fuerzas productivas enormes y fáciles de multiplicar han crecido tanto por encima de la propiedad privada y de los burgueses que provocan a cada momento las perturbaciones más violentas del orden social: solo ahora la abolición de la propiedad privada se ha vuelto no solo posible, sino incluso absolutamente necesaria.

16. Pregunta: ¿Será posible la abolición de la propiedad privada por la vía pacífica?

Respuesta: Sería de desear que así pudiera ocurrir, y los comunistas serían sin duda los últimos en oponerse. Los comunistas saben muy bien que todas las conspiraciones no solo son inútiles, sino incluso perjudiciales. Saben muy bien que las revoluciones no se hacen a propósito ni a capricho, sino que en todas partes y en todo tiempo han sido la consecuencia necesaria de circunstancias completamente independientes de la voluntad y de la dirección de partidos aislados y de clases enteras.

Pero ven también que el desarrollo del proletariado es reprimido por la fuerza en casi todos los países civilizados y que así son los adversarios de los comunistas los que trabajan con todas sus fuerzas para provocar una revolución. Si el proletariado oprimido se ve así empujado finalmente a una revolución, nosotros, los comunistas, defenderemos entonces la causa de los proletarios con los hechos tan bien como ahora la defendemos con la palabra.

17. Pregunta: ¿Será posible abolir la propiedad privada de un solo golpe?

Respuesta: No, del mismo modo que no se podrán multiplicar de un solo golpe las fuerzas productivas ya existentes en la medida necesaria para instaurar la comunidad. La revolución del proletariado, que con toda probabilidad se avecina, solo podrá, por tanto, transformar poco a poco la sociedad actual, y solo podrá abolir la propiedad privada cuando se haya creado la masa de medios de producción necesaria para ello.

18. Pregunta: ¿Qué curso de desarrollo seguirá esta revolución?

Respuesta: Ante todo, instaurará una constitución democrática del Estado y, con ella, directa o indirectamente, la dominación política del proletariado. Directamente en Inglaterra, donde los proletarios forman ya la mayoría del pueblo. Indirectamente en Francia y en Alemania, donde la mayoría del pueblo no se compone solo de proletarios, sino también de pequeños campesinos y pequeños burgueses, que están precisamente en tránsito hacia el proletariado, que dependen cada vez más del proletariado en todos sus intereses políticos y que, por eso, pronto tendrán que plegarse a las reivindicaciones del proletariado. Esto costará quizá una segunda lucha, que, sin embargo, solo puede terminar con la victoria del proletariado.

La democracia sería completamente inútil para el proletariado si no se utilizara de inmediato como medio para imponer otras medidas que ataquen directamente la propiedad privada y aseguren la existencia del proletariado. Las principales de estas medidas, tal como resultan ya ahora como consecuencias necesarias de las circunstancias existentes, son las siguientes:

  1. Limitación de la propiedad privada mediante impuestos progresivos, fuertes impuestos sobre las herencias, abolición de la herencia de las líneas colaterales (hermanos, sobrinos, etc.), empréstitos forzosos, etc.

  2. Expropiación gradual de los terratenientes, fabricantes, propietarios de ferrocarriles y armadores, en parte mediante la competencia de la industria del Estado, en parte directamente, con indemnización en asignados.5

  3. Confiscación de los bienes de todos los emigrados y de los rebeldes contra la mayoría del pueblo.

  4. Organización del trabajo,6 u ocupación de los proletarios en las fincas, fábricas y talleres nacionales, con lo que se eliminará la competencia de los trabajadores entre sí y se obligará a los fabricantes, mientras sigan existiendo, a pagar el mismo salario elevado que el Estado.

  5. Igual obligación de trabajar para todos los miembros de la sociedad hasta la abolición completa de la propiedad privada. Formación de ejércitos industriales, sobre todo para la agricultura.

  6. Centralización del sistema de crédito y del comercio de dinero en manos del Estado mediante un banco nacional con capital del Estado y supresión de todos los bancos y banqueros privados.

  7. Multiplicación de las fábricas nacionales, los talleres, los ferrocarriles y los barcos, roturación de todas las tierras y mejora de las ya cultivadas, en la misma proporción en que aumenten los capitales y los trabajadores de que disponga la nación.

  8. Educación de todos los niños, desde el momento en que puedan prescindir de los primeros cuidados maternos, en establecimientos nacionales y a costa de la nación. Educación y producción fabril, juntas.

  9. Construcción de grandes palacios en las fincas nacionales como viviendas comunes para comunidades de ciudadanos que se dediquen tanto a la industria como a la agricultura y que reúnan las ventajas de la vida urbana y de la vida rural sin compartir la estrechez ni los inconvenientes de ninguna de las dos.

  10. Destrucción de todas las viviendas y barrios insalubres y mal construidos.

  11. Igual derecho de herencia para los hijos ilegítimos que para los legítimos.

  12. Concentración de todos los transportes en manos de la nación.

Naturalmente, todas estas medidas no pueden llevarse a cabo de una vez. Pero una arrastrará siempre a la otra. Una vez dado el primer ataque radical contra la propiedad privada, el proletariado se verá obligado a ir cada vez más lejos, a concentrar cada vez más en manos del Estado todo el capital, toda la agricultura, toda la industria, todo el transporte, todo el intercambio. A eso tienden todas estas medidas; y se irán haciendo practicables y desarrollarán sus consecuencias centralizadoras exactamente en la misma proporción en que el trabajo del proletariado multiplique las fuerzas productivas del país. Por último, cuando todo el capital, toda la producción y todo el intercambio estén concentrados en manos de la nación, la propiedad privada habrá desaparecido por sí sola, el dinero se habrá vuelto superfluo, y la producción habrá aumentado y los hombres habrán cambiado tanto que podrán caer también las últimas formas de relación7 de la vieja sociedad.

19. Pregunta: ¿Podrá producirse esta revolución en un solo país?

Respuesta: No. Ya solo con haber creado el mercado mundial, la gran industria ha puesto a todos los pueblos de la tierra, y sobre todo a los civilizados, en tal relación entre sí que cada pueblo depende de lo que ocurre en otro. Además, en todos los países civilizados ha igualado el desarrollo social hasta tal punto que en todos ellos la burguesía y el proletariado se han convertido en las dos clases decisivas de la sociedad, y la lucha entre ellas, en la lucha principal de nuestros días. La revolución comunista no será, por tanto, una revolución meramente nacional; será una revolución que se producirá simultáneamente en todos los países civilizados, es decir, al menos en Inglaterra, América, Francia y Alemania. En cada uno de estos países se desarrollará más deprisa o más despacio según que uno u otro tenga una industria más desarrollada, una riqueza mayor, una masa más considerable de fuerzas productivas. Por eso será en Alemania donde se lleve a cabo de la manera más lenta y difícil, y en Inglaterra, de la más rápida y fácil. Ejercerá también una repercusión considerable sobre los demás países del mundo, y transformará por completo y acelerará mucho su modo de desarrollo anterior. Es una revolución universal y tendrá, por tanto, también un terreno universal.

20. Pregunta: ¿Cuáles serán las consecuencias de la eliminación definitiva de la propiedad privada?

Respuesta: Al quitar de las manos de los capitalistas privados el uso de todas las fuerzas productivas y de todos los medios de comunicación, así como el intercambio y el reparto de los productos, y al administrarlos con arreglo a un plan que resulte de los medios disponibles y de las necesidades de toda la sociedad, la sociedad eliminará ante todo todas las consecuencias nefastas que todavía hoy van unidas a la explotación de la gran industria. Las crisis desaparecen; la producción ampliada, que para el orden actual de la sociedad es una sobreproducción y una causa tan poderosa de miseria, ni siquiera bastará entonces y tendrá que ampliarse todavía mucho más. En lugar de traer miseria, la sobreproducción por encima de las necesidades inmediatas de la sociedad asegurará la satisfacción de las necesidades de todos y creará necesidades nuevas y, al mismo tiempo, los medios para satisfacerlas.

Será la condición y el motivo de nuevos progresos, y los llevará a cabo sin que, como ha ocurrido hasta ahora cada vez, el orden social quede sumido en el desbarajuste. La gran industria, liberada de la presión de la propiedad privada, se desarrollará en tal escala que, a su lado, su desarrollo actual parecerá tan mezquino como la manufactura al lado de la gran industria de nuestros días. Este desarrollo de la industria pondrá a disposición de la sociedad una masa de productos suficiente para satisfacer las necesidades de todos. Del mismo modo, la agricultura, a la que también la presión de la propiedad privada y de la parcelación impiden apropiarse de las mejoras y los avances científicos ya alcanzados, tomará un impulso completamente nuevo y pondrá a disposición de la sociedad una cantidad de productos del todo suficiente.

De este modo, la sociedad producirá bastantes productos como para poder organizar el reparto de manera que se satisfagan las necesidades de todos sus miembros. La división de la sociedad en clases distintas y opuestas entre sí se volverá con ello superflua. Pero no solo superflua: es incluso incompatible con el nuevo orden social. La existencia de las clases ha nacido de la división del trabajo, y la división del trabajo tal como ha existido hasta ahora desaparecerá por completo. Porque para llevar la producción industrial y agrícola a la altura descrita no bastan los medios auxiliares mecánicos y químicos; también las capacidades de los hombres que ponen en movimiento esos medios tienen que estar desarrolladas en la medida correspondiente. Del mismo modo que los campesinos y los obreros de manufactura del siglo pasado cambiaron todo su modo de vida y se convirtieron en hombres completamente distintos cuando se vieron arrastrados a la gran industria, la explotación en común de la producción por toda la sociedad, y el nuevo desarrollo de la producción que de ella resulte, necesitarán hombres completamente distintos y los producirán. La explotación en común de la producción no pueden llevarla a cabo hombres como los de hoy, cada uno de los cuales está subordinado a una sola rama de la producción, encadenado a ella, explotado por ella; cada uno de los cuales solo ha desarrollado una de sus aptitudes a costa de todas las demás y solo conoce una rama, o solo la rama de una rama, de la producción total.

Ya la industria actual puede utilizar cada vez menos a hombres así. La industria explotada en común y con arreglo a un plan por toda la sociedad presupone, con mayor razón, hombres cuyas aptitudes estén desarrolladas en todos los sentidos, que sean capaces de abarcar con la vista todo el sistema de la producción. La división del trabajo, socavada ya hoy por las máquinas, que hace de uno un campesino, de otro un zapatero, de un tercero un obrero fabril, de un cuarto un especulador de bolsa, desaparecerá, pues, por completo. La educación permitirá a los jóvenes recorrer rápidamente todo el sistema de la producción y los pondrá en condiciones de pasar sucesivamente de una rama de la producción a otra, según las necesidades de la sociedad o sus propias inclinaciones los lleven a ello. Les quitará, por tanto, el carácter unilateral que la división actual del trabajo imprime a cada uno. De este modo, la sociedad organizada de forma comunista dará a sus miembros la ocasión de ejercer en todos los sentidos sus aptitudes desarrolladas en todos los sentidos. Pero con ello desaparecen también necesariamente las distintas clases. De modo que la sociedad organizada de forma comunista es, por un lado, incompatible con la existencia de las clases y, por otro, la propia instauración de esa sociedad ofrece los medios para abolir estas diferencias de clase.

De aquí se deduce que también desaparecerá la oposición entre la ciudad y el campo. Que la agricultura y la industria las lleven a cabo los mismos hombres, en lugar de dos clases distintas, es ya, por razones puramente materiales, una condición necesaria de la asociación comunista. La dispersión de la población agrícola por el campo, junto a la aglomeración de la industrial en las grandes ciudades, es un estado que solo corresponde a una fase todavía poco desarrollada de la agricultura y de la industria, un obstáculo para todo desarrollo ulterior que ya ahora se hace sentir mucho.

La asociación general de todos los miembros de la sociedad para explotar en común y con arreglo a un plan las fuerzas productivas; la ampliación de la producción hasta un grado en que satisfaga las necesidades de todos; el fin de la situación en la que las necesidades de unos se satisfacen a costa de los otros; la aniquilación completa de las clases y de sus antagonismos; el desarrollo en todos los sentidos de las capacidades de todos los miembros de la sociedad mediante la eliminación de la división del trabajo existente hasta ahora, mediante la educación industrial, mediante el cambio de actividad, mediante la participación de todos en los goces producidos por todos, mediante la fusión de la ciudad y el campo: estos son los principales resultados de la abolición de la propiedad privada.

21. Pregunta: ¿Qué influencia ejercerá el orden social comunista sobre la familia?

Respuesta: Hará de la relación entre los sexos una relación puramente privada, que solo concierne a las personas implicadas y en la que la sociedad no tiene por qué entrometerse. Puede hacerlo porque elimina la propiedad privada y educa en común a los niños, con lo que destruye los dos fundamentos del matrimonio tal como ha existido hasta ahora: la dependencia de la mujer respecto del hombre y la de los hijos respecto de los padres a través de la propiedad privada. Aquí está también la respuesta a los gritos de los filisteos tan morales contra la comunidad comunista de las mujeres. La comunidad de las mujeres es una relación que pertenece por entero a la sociedad burguesa y que existe hoy plenamente en la prostitución. Pero la prostitución descansa en la propiedad privada y cae con ella. La organización comunista, por tanto, en lugar de introducir la comunidad de las mujeres, la suprime.

22. Pregunta: ¿Cómo se comportará la organización comunista con las nacionalidades existentes?

– queda8

23. Pregunta: ¿Cómo se comportará con las religiones existentes?

– queda

24. Pregunta: ¿En qué se diferencian los comunistas de los socialistas?

Respuesta: Los llamados socialistas se dividen en tres clases. La primera clase está formada por partidarios de la sociedad feudal y patriarcal, que ha sido destruida y sigue siendo destruida cada día por la gran industria, el comercio mundial y la sociedad burguesa creada por ambos. De los males de la sociedad actual, esta clase saca la conclusión de que hay que restablecer la sociedad feudal y patriarcal, porque estaba libre de esos males. Todas sus propuestas se encaminan, por vías rectas o torcidas, hacia ese objetivo. Esta clase de socialistas reaccionarios, pese a su pretendida compasión y a sus ardientes lágrimas por la miseria del proletariado, será siempre combatida enérgicamente por los comunistas, porque

  1. aspira a algo puramente imposible;

  2. pretende restablecer el dominio de la aristocracia, de los maestros de los gremios y de los manufactureros, con su séquito de reyes absolutos o feudales, funcionarios, soldados y curas, una sociedad que, desde luego, estaba libre de los males de la sociedad actual, pero que traía consigo por lo menos otros tantos males y ni siquiera ofrecía la perspectiva de emancipar a los trabajadores oprimidos mediante una organización comunista;

  3. deja ver sus verdaderas intenciones cada vez que el proletariado se vuelve revolucionario y comunista, y entonces se alía en el acto con la burguesía contra los proletarios.

La segunda clase está formada por partidarios de la sociedad actual a quienes los males que nacen necesariamente de ella les han hecho temer por la supervivencia de esa sociedad. Aspiran, pues, a conservar la sociedad actual, pero eliminando los males que van unidos a ella. Con este fin, unos proponen simples medidas de beneficencia; otros, grandiosos sistemas de reforma que, con el pretexto de reorganizar la sociedad, quieren conservar los fundamentos de la sociedad actual y, con ellos, la sociedad actual misma. Los comunistas tendrán que combatir también sin descanso a estos socialistas burgueses, porque trabajan para los enemigos de los comunistas y defienden la sociedad que los comunistas quieren precisamente derribar.

La tercera clase, por último, está formada por socialistas demócratas, que por el mismo camino que los comunistas quieren una parte de las medidas indicadas en la pregunta 18, pero no como medios de transición al comunismo, sino como medidas suficientes para suprimir la miseria y hacer desaparecer los males de la sociedad actual. Estos socialistas demócratas son o bien proletarios que todavía no tienen bastante claras las condiciones de la emancipación de su clase, o bien representantes de los pequeños burgueses, una clase que, hasta la conquista de la democracia y de las medidas socialistas que de ella resulten, tiene en muchos aspectos el mismo interés que los proletarios. Por eso, en los momentos de la acción, los comunistas tendrán que entenderse con estos socialistas demócratas y, en general, seguir con ellos, por el momento, una política lo más común posible, siempre que estos socialistas no se pongan al servicio de la burguesía dominante ni ataquen a los comunistas. Está claro que esta forma de actuar en común no excluye la discusión de las diferencias con ellos.

25. Pregunta: ¿Cuál es la actitud de los comunistas hacia los demás partidos políticos de nuestro tiempo?

Respuesta: Esta actitud es distinta en los distintos países. En Inglaterra, Francia y Bélgica, donde domina la burguesía, los comunistas tienen todavía, por ahora, un interés común con los distintos partidos democráticos, y tanto mayor cuanto más se acerquen los demócratas al objetivo de los comunistas en las medidas socialistas que ahora defienden en todas partes, es decir, cuanto más clara y decididamente defiendan los intereses del proletariado y cuanto más se apoyen en el proletariado. En Inglaterra, por ejemplo, los cartistas,9 compuestos por trabajadores, están infinitamente más cerca de los comunistas que los pequeños burgueses demócratas o los llamados radicales.

En América, donde se ha implantado la constitución democrática, los comunistas tendrán que ir con el partido que quiere volver esa constitución contra la burguesía y utilizarla en interés del proletariado, es decir, con los reformadores nacionales agrarios.10

En Suiza, los radicales, aunque son todavía un partido muy heterogéneo, son sin embargo los únicos con los que los comunistas pueden entenderse, y entre estos radicales los más avanzados son, a su vez, los del cantón de Vaud y los de Ginebra.11

En Alemania, por último, la lucha decisiva entre la burguesía y la monarquía absoluta está todavía por llegar. Pero como los comunistas no pueden contar con la lucha decisiva entre ellos mismos y la burguesía antes de que la burguesía domine, a los comunistas les interesa ayudar a los burgueses a llegar al poder lo antes posible para derribarlos lo antes posible. Frente a los gobiernos, los comunistas tienen, pues, que tomar siempre partido por los burgueses liberales, y solo deben guardarse de compartir las ilusiones de los burgueses o de dar crédito a sus seductoras promesas sobre las saludables consecuencias que la victoria de la burguesía tendría para el proletariado. Las únicas ventajas que la victoria de la burguesía aportará a los comunistas consistirán: 1) en diversas concesiones que facilitarán a los comunistas la defensa, la discusión y la difusión de sus principios y, con ello, la unión del proletariado en una clase estrechamente unida, dispuesta a la lucha y organizada; y 2) en la certeza de que, desde el día en que caigan los gobiernos absolutos, llegará el turno de la lucha entre burgueses y proletarios. A partir de ese día, la política de partido de los comunistas será la misma que en los países donde la burguesía domina ya.

  1. «Verkauf ihrer Arbeit». En 1847 Marx y Engels hablaban todavía de la venta del «trabajo»; más tarde Marx estableció que lo que el obrero vende es su «fuerza de trabajo» (Arbeitskraft), distinción en la que descansa la teoría de la plusvalía. Lo mismo vale para el «precio del trabajo» de la pregunta 5. ↩

  2. «Mitglied der bürgerlichen Gesellschaft». Bürgerliche Gesellschaft significa a la vez «sociedad burguesa» y «sociedad civil»; aquí, donde se trata del reconocimiento del proletario como persona jurídica, traducimos «sociedad civil». En la pregunta 21 traducimos «sociedad burguesa». ↩

  3. Engels dejó en blanco en el manuscrito media página para la respuesta, que nunca escribió. ↩

  4. En 1847 Engels situaba el ciclo de las crisis entre cinco y siete años; más tarde Marx y él lo estimaron en unos diez años. ↩

  5. Assignaten: los asignados, papel moneda emitido por la Revolución francesa entre 1789 y 1796, garantizado en principio por los bienes nacionales confiscados a la Iglesia y a los emigrados. ↩

  6. «Organización del trabajo» (organisation du travail) era la consigna de Louis Blanc, que la expuso en su libro L'Organisation du travail (1839). ↩

  7. Verkehrsformen: término de La ideología alemana (1845-1846), donde Marx y Engels llamaban así, con un sentido amplio de «relación» o «trato» (Verkehr), a lo que más tarde llamarían relaciones de producción. ↩

  8. «Bleibt», es decir, «se mantiene». Engels remite a las respuestas de las preguntas 21 y 22 del borrador anterior, el Proyecto de profesión de fe comunista aprobado por el primer congreso de la Liga de los Comunistas en junio de 1847, que pensaba conservar sin cambios. ↩

  9. El cartismo, el movimiento obrero inglés que entre 1838 y 1848 luchó por la Carta del Pueblo (People's Charter), cuyo punto central era el sufragio universal masculino. ↩

  10. Agrarische Nationalreformers: la National Reform Association, fundada en Nueva York en 1844 por George Henry Evans y otros, que reclamaba la entrega gratuita de tierras públicas en lotes a quienes las trabajaran. ↩

  11. En el cantón de Vaud los radicales tomaron el poder en 1845, dirigidos por Henri Druey; en Ginebra, en 1846, dirigidos por James Fazy. ↩