Publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 66, 5 de agosto de 1848 (Colonia), p. 1; atribuido a Karl Marx y Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán

* Colonia, 4 de agosto. El doctor Gottschalk había hecho publicar sus tres primeros interrogatorios en la Zeitung des Arbeitervereins zu Köln. Como castigo, se apartó de él a los vigilantes que tenía hasta ahora y se le puso un nuevo carcelero en la persona del vigilante Schröder. «Este», dice el periódico obrero de aquí, «no quiso hacerse cargo de su puesto sin un inventario exacto, y así se registró una vez más al doctor Gottschalk y su celda como en una aduana. No se encontró absolutamente nada sospechoso, pero se le vigila todavía con mucho más celo que antes.» El procedimiento público en la provincia del Rin es una pura ilusión mientras tenga a su lado el «procedimiento inquisitorial español».

Para apreciar la detención de Gottschalk, léase la Gervinuszeitung. La enérgica intervención de la fiscalía, dice, ha restablecido la confianza. Por otra parte, las próximas fiestas apartan de toda política a los frívolos coloneses. ¡Y esos mismos coloneses, a los que el Gobierno ofrece a Gottschalk y las fiestas de la catedral, esos mismos coloneses desagradecidos, exclama la Gervinuszeitung, olvidan todos estos beneficios del Gobierno prusiano en cuanto este balbucea la primera palabra sobre un empréstito forzoso!

La detención de Gottschalk y de Anneke, los procesos de prensa, etc., han restablecido la confianza. La confianza en la ciudad es la base del crédito público. Así pues, prestad dinero al Gobierno prusiano, mucho dinero, y encerrará a más gente todavía, abrirá todavía más procesos de prensa, fabricará todavía más confianza. Más detenciones, más procesos de prensa, más reacción por parte del Gobierno. Pero, en honrado intercambio —tenedlo bien presente—, más dinero, cada vez más dinero por parte de los ciudadanos.

Aconsejamos al Gobierno prusiano que, en su apuro financiero, recurra a un medio acreditado bajo Luis XIV y Luis XV. ¡Que venda lettres de cachet! ¡Lettres de cachet! ¡Lettres de cachet! ¡Para restablecer la confianza y para llenar la caja del Estado prusiano!