Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 72, 11 de agosto de 1848 (Colonia), p. 4; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.
† Copenhague, 5 de agosto. El Fædrelandet del 2 de agosto publica una larga historia semioficial del armisticio. Se desprende de ella que lord Palmerston había redactado y enviado ya el 18 de mayo unas «bases del armisticio» sumamente ventajosas para Dinamarca. Aunque en realidad solo Schleswig era el punto en disputa, este proyecto declaraba en disputa tanto Schleswig como Holstein y Lauenburg; por eso los tres ducados debían ser evacuados por ambas partes. (Se recordará cómo esto desembocó, en el armisticio definitivo, en la ocupación de casi todo Schleswig por los daneses, mientras que los alemanes debían retirarse a Mecklemburgo y Hannover). Luego el gobierno provisional, o, como dice el Fædrelandet, el «gobierno de la insurrección», debía ceder el sitio a un gobierno interino nombrado por Dinamarca para Schleswig y por Alemania para Holstein, etc. Prusia insistió en mantener el actual «gobierno de la insurrección».
Las negociaciones se llevaron durante algún tiempo en Londres, hasta que por fin Suecia declaró la causa de Dinamarca, «dentro de ciertos límites», causa de todo el Norte.
Con esto las negociaciones entraron en su segunda fase y se trasladaron a Malmö. El gobierno danés presentó al sueco-noruego un nuevo proyecto de armisticio, que habría sido más favorable para Prusia. El gobierno sueco-noruego se adhirió a él sin reservas, el gobierno ruso le ofreció su apoyo moral, y el secretario de gabinete del rey Óscar, Manderström, viajó con él a Berlín. Al mismo tiempo, el gobierno británico no dejó de hacer advertencias a Prusia. La resistencia constante del ejército danés (?), los armamentos y el entusiasmo del pueblo danés habrían contribuido también a hacer más blanda a Prusia. A ello se sumó el efecto del bloqueo y la «experiencia de que la insurrección schleswig-holsteiniana no tenía verdaderas raíces en el pueblo, de que en Schleswig hay una población danesa, sinceramente entregada a Dinamarca».
«Pero lo principal fue que la dirección de los asuntos alemanes tomó un giro sumamente inesperado y amenazaba con hacer que Prusia se disolviera en Alemania, de un modo muy distinto del que se había pretendido. En suma, con un nuevo ministerio entró un espíritu mucho más conciliador hacia Dinamarca que hasta entonces.»
El fruto de ello fue el envío del señor Pourtalès a Malmö y la conclusión del conocido proyecto de armisticio. En la negociación, el ministro sueco de Asuntos Exteriores, barón Stjerneld, defendió los intereses daneses de un modo «que habría hecho todo el honor a un estadista danés».
Pero durante las negociaciones Wrangel atacó varias veces sin motivo al ejército danés, que tenía orden de evitar una batalla.
El 2 de julio el armisticio estaba listo y solo faltaba la ratificación. Esta se produjo sin dificultad, con algunas adiciones pedidas por Prusia y concedidas por Dinamarca. Todo el mundo daba el asunto por zanjado.
El 15 de julio se reunieron en Kolding Reedtz y Pourtalès, enviados el uno a Hedemann y el otro a Wrangel para obtener la firma, formalmente necesaria, de estos dos generales. Con el mayor embarazo, y para la mayor sorpresa del señor Reedtz, el señor Pourtalès confesó que Wrangel no quería aceptar la disolución del ejército insurgente ni varios otros puntos, a causa de la situación provisional de los ducados. La negociación continuó al día siguiente, pero las exigencias de los prusianos se volvían cada vez más desvergonzadas. (Detrás del tímido Pourtalès estaba, naturalmente, Wrangel). Por último Wrangel llegó a exigir que el regente del Imperio ratificara el convenio, «el regente del Imperio, ¡una autoridad que ni siquiera está constituida todavía y que está ligada en su actuación a la Asamblea Nacional de Fráncfort!».
Suecia se puso entonces aún más decididamente del lado de Dinamarca. Con Reedtz fue al cuartel general prusiano el general sueco Oxholm, «para hacer entrar en razón a Wrangel»; con ellos el barón Lagerheim y sir Henry Wynn, los enviados sueco e inglés, «que querían convencerse con sus propios ojos de cosas tan increíbles.
»No consiguieron nada.
»Así pues, el convenio logrado por lord Palmerston tras largas y difíciles negociaciones, aceptado por Prusia a instancias de Inglaterra, con el consejo de Rusia y ante los apremiantes requerimientos de Suecia, y ratificado por Dinamarca por consejo insistente de todas las potencias amigas y aliadas, ha fracasado ante las objeciones de aquel que solo tenía que ejecutarlo: ¡ante las objeciones de un general de caballería prusiano!».
¡Inaudito!
— El bloqueo del Elba, el Weser y el Jade empieza el 15 de agosto; lo mismo el de Stralsund y Greifswald.