Escrito por Friedrich Engels a comienzos de enero de 1848. Publicado en la Deutsche-Brüsseler-Zeitung, núm. 3, 9 de enero de 1848. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 4 (Berlín, 1972, pp. 442-443), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán
El primer número del Northern Star de 1848 contiene un mensaje de Feargus O'Connor, el conocido jefe de los cartistas ingleses y su representante en el Parlamento, al pueblo irlandés, que merece ser leído y tomado a pecho por todo demócrata en toda su extensión, pero que la escasez de nuestro espacio nos impide reproducir.
Sería, sin embargo, contrario a nuestro deber pasarlo por alto en silencio. Las consecuencias de este enérgico llamamiento al pueblo irlandés se manifestarán muy pronto con fuerza, de modo visible y palpable. Feargus O'Connor, irlandés de nacimiento, protestante y desde hace más de diez años dirigente y amparo del gran movimiento obrero de Inglaterra, debe ser considerado desde ahora también como el verdadero jefe de los repealers1 y de los partidarios de la reforma en Irlanda. Su actuación en la Cámara de los Comunes contra la infame «ley de coerción irlandesa», vuelta a poner en vigor, le ha dado el primer título para ello, y la agitación por la causa de Irlanda que ha proseguido desde entonces muestra que Feargus O'Connor es precisamente el hombre que Irlanda necesita.
A él le importa de veras el bienestar de los millones de Irlanda; para él el Repeal —la derogación de la Unión, es decir, la obtención de un Parlamento irlandés independiente— no es una palabra hueca, una máscara tras la que conseguir cargos para sí y para sus amigos y hacer buenos negocios privados.
En su mensaje demuestra al pueblo irlandés cómo durante trece años Daniel O'Connell, ese prestidigitador político, lo ha llevado de la nariz y lo ha engañado con la palabra «Repeal».
Pone en su debida luz la conducta de John O'Connell, que ha recogido la herencia política de su padre y que, como él, sacrifica los millones de irlandeses crédulos a sus especulaciones y ventajas personales; y todos los discursos en la «Sala de la Conciliación»2 de Dublín, todas las hipócritas garantías y bellas frases de O'Connell serán incapaces de borrar de este último la ignominia con que se ha cubierto ya antes, pero sobre todo ahora en la Cámara de los Comunes durante los debates sobre la «ley de coerción irlandesa».
Al pueblo irlandés se le abrirán por fin los ojos, tienen que abrírsele, y entonces arrojará también lejos de sí, de un puntapié, a toda la banda de los que se hacen llamar repealers y que tras esa máscara se ríen para sus adentros y para su bolsillo, y más lejos que a nadie al fanático papista y estafador político John O'Connell.
Si con esto se agotara el contenido del mensaje, no le habríamos dedicado una mención especial.
Tiene una importancia mucho más general. Porque Feargus O'Connor se presenta en él no solo como irlandés, sino también, y sobre todo, como demócrata inglés, como cartista.
Con una claridad que no puede escapar ni al ojo más torpe, expone al pueblo irlandés la necesidad de luchar con todas sus fuerzas, en estrecha unión con las clases trabajadoras de Inglaterra, con los cartistas, por la conquista de los seis puntos de la «Carta del Pueblo» (parlamentos anuales, sufragio universal, voto secreto, elegibilidad sin prueba de propiedad alguna, retribución de los diputados y división de los distritos electorales según el número de habitantes). Solo una vez conquistados estos seis puntos podrá la obtención del Repeal ser de provecho para Irlanda.
O'Connor demuestra además que fueron los obreros ingleses quienes ya antes, en una petición de tres millones y medio de firmas, reclamaron justicia para Irlanda;3 que también ahora los cartistas ingleses han protestado en numerosas peticiones contra la «ley de coerción irlandesa», y que, en fin, la clase oprimida de Inglaterra y la de Irlanda tienen que luchar juntas, vencer juntas o seguir arrastrando juntas su vida entre suspiros bajo la misma opresión y la misma miseria, en la misma dependencia de la clase capitalista privilegiada y dominante.
No puede caber duda de que desde ahora la masa del pueblo irlandés se unirá cada vez más estrechamente a los cartistas ingleses y actuará con ellos según un plan común. Con ello la victoria de los demócratas ingleses, y con ella la liberación de Irlanda, se habrán acercado muchos años. Esta es la importancia del mensaje de O'Connor al pueblo irlandés.
Partidarios de la derogación (repeal) de la Unión de 1800 entre Gran Bretaña e Irlanda y del restablecimiento de un Parlamento irlandés. ↩
Conciliation Hall, sede en Dublín de la Loyal National Repeal Association de O'Connell. ↩
La segunda petición nacional cartista, presentada al Parlamento en mayo de 1842 con algo más de tres millones de firmas, reclamaba también la derogación de la Unión con Irlanda. ↩