Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 46, 16 de julio de 1848 (Colonia), p. 3, y suplemento, p. 1; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán

*Florencia, 6 de julio. Sobre la situación y las perspectivas actuales de los Estados de la Iglesia, L'Alba publica un artículo de fondo que dice así: «… Solo la verdad y la justicia pueden ayudar a los pueblos a alcanzar la grandeza y la libertad; su libertad no puede depender en modo alguno del nombre de un papa o de un rey. Los sucesos de Roma, las contradicciones en que caen los dos poderes, no suficientemente separados, las desavenencias entre el papa y el ministerio y las intrigas del partido jesuítico, que en la ciudad y en el campo estorba la formación de los nuevos regimientos y desaconseja las ideas de independencia: todo esto muestra claramente cuán inexperta es la mano del papa para guiar un Estado italiano por un camino verdaderamente italiano.

»Gran incertidumbre reina en el ánimo de los bienintencionados respecto del destino futuro del Estado romano. Pues este encierra en su seno, junto a la cuestión política, la religiosa, y los puntos de contacto entre una y otra son de naturaleza tan delicada que su tratamiento exige tanta energía como sabiduría. ¿Por qué caminos y hacia qué fin será conducido por último el Estado, desde la confusión de los dos poderes, que quieren aparecer separados y sin embargo tienden siempre a mezclarse y a estorbarse? ¿A qué desenlace puede llevarse al Estado si la gran separación se realiza en un momento en que la tiara descansa sobre la cabeza de un papa que fue un ídolo de los pueblos y que aún no ha perdido el encanto de un gran nombre?

»Es cierto que el engaño empieza a disiparse, pero al disiparse sirve más a los enemigos de la libertad y de Italia que a los bienintencionados. Pues, como el sacerdote se sirve siempre de la unión de los poderes, paraliza la actividad del ciudadano, y de este modo el instrumento del partido antiitaliano, que aún no ha desaparecido de Italia, se hace cada vez más poderoso.

»Sicilia tiene que vérselas en el interior con la cuestión de su libre personalidad; Nápoles, con la de deshacerse de un rey perjuro y cruel; Toscana, con la de una democracia muy antigua; Lombardía y Venecia, con la de su independencia y su incorporación al Piamonte; el Piamonte, con la guerra italiana. Cada Estado de Italia tiene su cuestión interior. Pero la más difícil es la de Roma. Y mientras el papa no se haya hecho rey, el Estado romano no llegará nunca a la calma. Mientras no sea rey, Italia estará expuesta a grandes peligros si un día la estrella de Pío IX se apagara de verdad y Italia no estuviera independiente y ordenada.»

El mismo periódico habla de una propuesta del club de allí, el «Circolo Politico», al Parlamento toscano, en la que se insiste en el reconocimiento del gobierno siciliano de jure y de facto. «Estamos —dice L'Alba— completamente de acuerdo. Solo desearíamos que la caída de Fernando, antes de producirse de hecho, se declarara ya de jure.» Por lo demás, el gobierno siciliano ha enviado a su residente diplomático aquí una magnífica bandera como regalo para los toscanos. El gobierno de aquí ha prometido fijar muy pronto el día y la forma de la entrega oficial. La bandera lleva la inscripción: «Alla Toscana, Sicilia Independente ed Italiana!» (A Toscana, la Sicilia independiente e italiana).

*Nápoles, 4 de julio. La provincia de L'Aquila está en plena efervescencia desde que el gobernador D'Ayala, que había presentado su dimisión, tuvo que huir al territorio pontificio (a Rieti) para no ser detenido y encarcelado. En los distritos de Molise, Avellino y Salerno se han constituido gobiernos provisionales. A los dos que ya habían sido derrotados a fondo (Busacca y Nunziante) se ha sumado un tercero con la misma suerte, el general Lanza. Debía socorrer a Busacca, pero sufrió a manos de los calabreses una derrota decisiva en los conocidos valles de San Martino, cerca de Campotenese. A los realistas de esta capital les recorre un escalofrío ante la noticia, que acaba de llegar, de que las guardias nacionales de Salerno y de otros lugares están dispuestas a marchar sobre Nápoles. Dos regimientos han recibido inmediatamente la orden de acampar cerca de los arrabales, y toda la guarnición tiene orden de acudir a sus puntos de reunión a la primera señal. Los principales miembros de la camarilla son: el príncipe de Bisignano, el duque de Ascoli, el duque de San Cesareo y, además, los conocidos generales Turchiarola, Sabatelli y Filangieri. Las provincias confederadas —Basilicata, Terra d'Otranto, Bari, Capitanata y Molise— han publicado un manifiesto firmado por sus delegados, cuya energía le provoca retortijones a Su Majestad la Bombardeadora.1

*Bussolengo, 4 de julio. Nuestros pérfidos enemigos han vuelto a cometer una de esas acciones que marcarán para siempre con un estigma el nombre austriaco. En Vicenza, la brutal soldadesca violó a todas las mujeres de las que pudo apoderarse y luego las llevó a Verona, donde las vendió al mejor postor. Se pusieron incluso furiosos porque los compradores querían devolverlas a sus casas, y ni siquiera lo habrían consentido si la más sucia codicia no fuera su pasión dominante.

*Lecco, 5 de julio. De aquí han partido otros 50 voluntarios hacia el Stilfser Joch,2 y seis veces más los seguirían si no faltaran las armas. El día 4, de madrugada, se combatió en el Tonale. (Bollettino di Lecco.)

*Milán. El general Zucchi3 ha sido invitado por el gobierno provisional a venir aquí y poner su larga experiencia militar al servicio de la causa italiana. (Ventidue Marzo.)

*Mantua, 19 de julio [sic]. Pese a las enormes contribuciones que Radetzky ha impuesto ya en esta ciudad, ha decretado otra más. Esta vez la carga especialmente sobre los israelitas de Mantua, por un importe de 300.000 zwanzigers.4 Los israelitas, sin embargo, ya habían contribuido honradamente a las contribuciones anteriores. No sirve de nada. Radetzky les ha impuesto la contribución en consideración a su «especial actividad intelectual y pecuniaria en los atentados cometidos en marzo contra el gobierno legítimo». Tales son las palabras textuales de su decreto. Según oímos, la vanguardia de un cuerpo mandado por el duque de Saboya ha llegado a Cento, y tiene orden de seguir hacia Venecia y de acudir en ayuda de esta ciudad contra los austriacos, ya que, ahora que es una ex república y parte del reino de la Alta Italia, ha dejado de ser una espina en el ojo de la «espada de Italia».5

*Pontevecchio, 5 de julio. La primera división de nuestro primer cuerpo de ejército vivaquea a corta distancia de Mantua; un batallón está a una hora de Marmirolo, adonde el enemigo ha venido ya varias veces. Enviamos allí frecuentes reconocimientos. Ayer cerramos un canal que movía cinco molinos del enemigo, y también desde Bozzolo ha avanzado una tropa hasta el Mincio para demostrar al enemigo nuestra presencia. El bloqueo de Mantua será pronto completo, y la guarnición (6.000 hombres) no podrá resistir mucho en la insalubre ciudad. Hace unos días partieron aún 2.000 croatas de Mantua hacia Verona; se los envió fuera por razones de salud. El número de enfermos en la ciudad ascendería a 70-80 diarios. En cuanto lleguen los refuerzos necesarios para cubrir la segunda línea, cercaremos estrechamente la ciudad. — Anoche fue capturado y enviado al cuartel general el famoso cursore de Boucole, a dos millas de Mantua. Este sujeto de mala fama era el principal espía de la guarnición austriaca. — El día 2 nuestras tropas libraron un combate victorioso en Boucole. De 200 austriacos solo escaparon 60. Continúan los saqueos de los austriacos en la ruta de Ostiglia. Corre el rumor de que los austriacos han sido batidos en Schio.

  1. Fernando II de Nápoles, llamado «el rey Bomba» por el bombardeo de Mesina en 1848. ↩

  2. El paso del Stelvio, entre la Valtellina (Lombardía) y el Tirol. ↩

  3. Carlo Zucchi, general que había servido en los ejércitos napoleónicos. ↩

  4. Moneda de plata de veinte kreuzer, corriente en Austria. ↩

  5. Carlos Alberto de Cerdeña, llamado entonces «la spada d'Italia». ↩