Publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 104, 16 de septiembre de 1848 (Colonia), p. 3, sección «Italia»; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán
* Con el vapor «Tancred» llegaron a Marsella el 8 del corriente noticias de Mesina según las cuales los mesineses estarían decididos a volar su ciudad, que está minada, antes que rendirse a los napolitanos. El bombardeo seguía todavía el 4 de septiembre. Las dieciocho cañoneras de Fernando tuvieron que retirarse ante el fuego de la ciudad con pérdidas considerables. Se dirigieron más al sur, donde los voluntarios sicilianos habían emplazado una batería en la orilla. Los voluntarios hicieron como si retrocedieran por miedo a las cañoneras, clavaron sus piezas y se marcharon a toda prisa. Al punto las cañoneras desembarcaron de 500 a 600 suizos. Entonces aparecieron de repente los voluntarios, y de los suizos no escapó ninguno; la mayoría fueron pasados a cuchillo allí mismo y un pequeño resto quedó prisionero. En la misma Mesina se pasean cabezas de suizos cortadas, clavadas en picas. Muchas casas están ardiendo. Se dice que los embajadores inglés y francés en Nápoles han exigido al Ministerio que ponga fin sin demora a la lucha en Mesina. El rey Fernando está furioso con su Cámara de Diputados. Esta se ha atrevido, a propuesta de Poerio, a expresar en nombre del pueblo la más severa censura contra Nunziante por su proceder arbitrario en las dos Calabrias. La votación fue nominal, y así se vio que algunos que hasta ahora se sentaban en la izquierda no tuvieron el valor de votar contra Nunziante. Aun así, la propuesta de Poerio salió adelante por gran mayoría.
— En Livorno manda el pueblo. Las tropas de los fuertes han capitulado. En parte no tenían víveres y se habrían muerto de hambre, en parte declararon sin rodeos que nunca más lucharían contra el pueblo. Los fuertes están ahora ocupados por soldados, guardias cívicos y algunos cuerpos francos. El gran duque está en Pisa al frente de 7000 hombres, con los que quiere avanzar sobre Livorno. Los livorneses muestran ganas de unirse a Francia y de declarar su ciudad puerto franco. — Génova está ahora más tranquila que de costumbre, desde que el comisario extraordinario del Gobierno, el general Durando, ha sabido calmar los ánimos con una proclama al pueblo y ha declarado que Cerdeña solo aceptará una paz honrosa o reanudará la guerra con energía. — Venecia está en tal apuro de dinero, y sus gastos para el ejército, etc., son tan grandes, que ha abierto un empréstito nacional de 10 millones de liras en 20.000 acciones de 500 liras. El presidente de la república ha pedido por escrito al diputado toscano Panattoni, viejo amigo suyo, que trabaje en el Parlamento toscano a favor de este empréstito. Dice en su carta: «Sería una vergüenza para Italia dejar que Venecia, el último baluarte de la libertad italiana, se hundiera por falta de dinero».
Módena. El periódico de la corte anuncia que el emperador de Rusia, la reina de Inglaterra y el rey de Prusia han respondido con gran benevolencia, y asegurándole su más vivo interés, a la comunicación del duque de que ha vuelto a subir al trono de sus padres y a su petición de apoyo para sus legítimas pretensiones.