Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 17, 17 de junio de 1848 (Colonia), p. 3, sección «Italia» (sin la noticia de Roma del 5 de junio, que el periódico da como tomada de otro diario); atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

‡ Turín, 8 de junio. En la sesión de hoy de la Cámara de Diputados, el abogado Bixio defendió su propuesta de expulsar para siempre por ley a la Compañía de Jesús de las fronteras del Estado y de vender sus bienes o emplearlos en beneficio público. Su discurso fue interrumpido repetidas veces por los más vivos aplausos. La Cámara acordó tomar en consideración la propuesta.

— Los oficiales sastres de Turín han abandonado todos sus talleres y no quieren volver a ellos hasta que se les conceda un aumento considerable del salario.

— De una carta de Nápoles del 6 de junio que publica La Concordia tomamos lo siguiente:

«… Las dos Calabrias están sublevadas; no piensan en marchar hacia aquí, sino que han tomado la administración en sus propias manos; recaudan los impuestos, se arman, se hacen con cañones, etc. Entretanto, las tropas de la capital, con el botín hecho durante el saqueo, han llegado al colmo de la insolencia. Recorren las calles en carroza, con sus queridas al lado, todas ellas muchachas de los lazzaroni. Si se llegara a un nuevo choque, sería aún más terrible que el anterior. El rey, que no tiene otro apoyo que el de las tropas, procura halagarlas de todas las maneras y atárselas. Pidió que a todos los que estuvieron presentes y tomaron parte en la matanza y el saqueo del 15 de mayo se les pagara doble soldada por aquel día. Pero los ministros tuvieron demasiado miedo a la opinión pública, por lo que se negaron a satisfacer el deseo real y amenazaron, en caso contrario, con presentar la dimisión. Entretanto han regresado 2 fragatas de vapor que estaban ante Venecia, y probablemente hará lo mismo toda la flota, porque en el mar no hay boloñeses que amenacen a los jefes y les impidan el regreso.»

La huida de Radetzky de su cuartel general de Rivalta fue tan precipitada que dejó atrás una multitud de planos, mapas y otros documentos, que ahora están en manos del Estado Mayor del ejército italiano. Entre estos papeles merece notarse un plan para levantar fuertes en Milán, que él daba ya por segura en sus manos. Las nuevas fortificaciones debían servir tanto contra los piamonteses como para aplastar a los revolucionarios en el interior de la ciudad. Hay además un plan de cómo y en qué número habrían de repartirse en el futuro las tropas austriacas por las distintas ciudades y aldeas del reino lombardo-véneto. A Radetzky solo se le había olvidado el refrán: «No se puede ahorcar a nadie sin haberlo cogido antes».

— Según se dice, hoy llegarán aquí los miembros del gobierno provisional y entregarán el documento por el que se declara la unión de Lombardía con Cerdeña.

Nápoles, 4 de junio. Hasta hoy todo sigue igual. Hoy salen hacia las costas calabresas varios vapores con 5 o 6 batallones, no tanto para vencer la resistencia, pasiva hasta ahora, como para adelantarse a la invasión de bandas armadas que se prepara desde Sicilia. Desde aquí se han dado a todas las autoridades portuarias y costeras las órdenes previstas para cortar todo tráfico marítimo entre el continente y la isla; no ha aparecido ningún bando público, como tampoco la reorganización de la Guardia Nacional, esperada de un día para otro.