Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 97, 8 de septiembre de 1848 (Colonia), p. 3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

* Florencia, 29 de agosto. Si bien antes muchos italianos se entregaban a la esperanza de una intervención francesa, ahora ya lo tienen claro. L'Alba dice con toda razón: «La intervención armada es imposible mientras el gobierno de Francia siga en manos de quienes dirigen ahora los destinos de Francia. Cavaignac no ha dejado ninguna duda sobre sus intenciones, y la Asamblea Nacional ha aprobado su política. La intervención ya solo puede producirse a consecuencia de una revolución. Si el Gobierno y los representantes de Francia quieren la "paz a cualquier precio", como Guizot y Duchâtel, el pueblo llegará necesariamente a sentir la vergüenza y el perjuicio de semejante conducta política. Francia tiene que darse cuenta de que está en vísperas de nuevas jornadas revolucionarias...». Sobre la Asamblea Nacional de Fráncfort dice el mismo periódico: «El partido aristocrático y metternichiano vuelve a levantar la cabeza. La Asamblea se vuelve cada día más reaccionaria; arroja de sí los principios de la independencia, de la solidaridad y de la fraternidad de los pueblos. ¿Tolerará la Alemania democrática, la verdadera Alemania del siglo XIX, que el partido reaccionario de Fráncfort, Viena y Berlín cubra su nombre de un oprobio imborrable?, etc.». Livorno, según las últimas noticias, está completamente tranquila, pero las puertas siguen cerradas. De los 20.000 fusiles sacados del arsenal y del fuerte, el pueblo devuelve muchos. Ayer, a las 6 de la tarde, una asamblea popular acordó, a propuesta del padre Melloni, seguir unida a Toscana, pero solo con las siguientes condiciones: 1) continuación de la guerra contra Austria; 2) disolución de la guardia cívica y reorganización de la misma sobre una base democrática; 3) reducción de los sueldos de los funcionarios; 4) rebaja del precio de la sal; 5) fijación de los honorarios de abogados y de las costas judiciales; 6) reforma y ampliación de la marina de guerra. Se envió a Florencia una diputación con estas reivindicaciones. Si el Gobierno recurriera a la fuerza, se llegaría a escenas graves.

* El 31 de agosto llegó a Turín un despacho telegráfico según el cual el 29 por la mañana hubo un gran movimiento entre las tropas austriacas de Piacenza. Todos los oficiales se reunieron en casa del teniente mariscal de campo Thurn; durante la noche llegaron varios correos y otros salieron de la ciudad. — Los austriacos tienen ahora 48 baterías en campaña contra los italianos, y siguen llegando refuerzos. En Milán se aplica con el máximo rigor la ley marcial. En sustitución de Schwarzenberg, Wimpffen ha sido nombrado gobernador de Milán. La Consulta lombarda ya ha llegado a Turín. Se dice que el duque de Módena, el de la amnistía, ha abandonado su residencia y confiado las riendas del gobierno al príncipe Lichtenstein.