Publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung (Colonia), n.º 156, del 30 de noviembre de 1848. La MEW no precisa si es de Marx o de Engels. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 6 (Berlín, 1959, pp. 81-82), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
*Colonia, 29 de noviembre. La naturaleza lacayuna de los catedráticos alemanes queda superada en su ideal por los doctos señores de Berlín y de Halle. Ante este servilismo, el siervo ruso queda avergonzado. El piadoso budista que se traga con fe los excrementos de su Dalái Lama escucha asombrado la leyenda de los budistas de Berlín y de Halle, cuya prostitución ante la monarquía «por la gracia de Dios» le parece una fábula. Solo cree en su realidad cuando se le muestran los mensajes de los catedráticos de Berlín y de Halle al rey de Prusia, del 24 y del 21 de noviembre respectivamente, con sus firmas autógrafas.
«Estaba suprimida la libertad de deliberación, amenazada la vida de los diputados, ultrajadas la dignidad de la Asamblea y la honra de la nación, y las propuestas más bienintencionadas y justas para poner fin a este régimen de terror fracasaron ante la resistencia de aquellos a quienes servía.»1
Con estas y parecidas mentiras desvergonzadas y con las más perrunas protestas de fidelidad hereditaria, 80 catedráticos de Berlín (entre ellos Hengstenberg, Schönlein, Ehrenberg, Böckh, los dos Grimm, etc.)2 fabrican un mensaje al rey en el que le rebuznan su docto aplauso por los actos de fuerza del ministerio Brandenburg.3
En términos parecidos está redactado el mensaje de 19 catedráticos de Halle, que llevan sin embargo lo cómico hasta el punto de hablar de paso de la «seriedad de su profesión».
El quid de la cuestión4 en ambos mensajes es una rabia indescriptible contra la negativa a pagar los impuestos.5 ¡Muy comprensible! Si no hay más impuestos, la erudición privilegiada quiebra. Basta con que se amenace, aunque sea de lejos, la bolsa de esta raza de catedráticos ávida de dinero para que toda la ciencia arda en llamas. Su monopolio tiene sus raíces en la monarquía «por la gracia de Dios». Le escriben mensajes de adhesión; es decir, son fieles hasta la muerte a su propio monopolio. Si el pueblo obtiene la victoria final, estos señores, a pesar de toda la «seriedad de su profesión científica», sabrán ponerse enseguida del lado de la soberanía popular que ahora tanto condenan. Pero entonces el pueblo les gritará su «¡demasiado tarde!» y pondrá un rápido fin a toda la miseria de la erudición privilegiada.
Del mensaje de los catedráticos de Berlín. Se refiere a la Asamblea Nacional prusiana, cuyas sesiones de Berlín presentaban los conservadores como dominadas por la presión de la calle. ↩
Ernst Wilhelm Hengstenberg, teólogo protestante ortodoxo; Johann Lukas Schönlein, médico; Christian Gottfried Ehrenberg, naturalista; August Böckh, filólogo clásico; Jacob y Wilhelm Grimm, filólogos. ↩
El ministerio del conde Friedrich Wilhelm von Brandenburg, nombrado el 2 de noviembre de 1848, trasladó la Asamblea Nacional prusiana a la ciudad de Brandeburgo, declaró el estado de sitio en Berlín y la hizo dispersar por las tropas de Wrangel. ↩
En el original, des Pudels Kern («el meollo del perro de aguas»), expresión del Fausto de Goethe. ↩
El 15 de noviembre de 1848 la Asamblea Nacional prusiana, dispersada por la fuerza, votó que el ministerio Brandenburg no tenía derecho a disponer de los fondos del Estado ni a recaudar impuestos mientras la Asamblea no pudiera deliberar libremente en Berlín. ↩