Publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung (Colonia), n.º 23, del 23 de junio de 1848. La MEW lo atribuye a Friedrich Engels. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 5 (Berlín, 1971, pp. 98-99), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
**Colonia. ¡Por fin se ha levantado la Asamblea Nacional alemana! Por fin ha tomado un acuerdo de efecto práctico inmediato: ha intervenido en la guerra austro-italiana.
¿Y cómo ha intervenido? ¿Ha proclamado la independencia de Italia? ¿Ha enviado un correo a Viena con la orden de que Radetzky y Welden1 se retiren inmediatamente detrás del Isonzo? ¿Ha dirigido un mensaje de felicitación al gobierno provisional de Milán?
¡En absoluto! Ha declarado que considerará todo ataque contra Trieste como un caso de guerra.2
Es decir: la Asamblea Nacional alemana, en cordial acuerdo con la Dieta Federal,3 permite a los austriacos cometer en Italia las mayores brutalidades, saquear, asesinar, lanzar cohetes incendiarios contra cada ciudad, contra cada aldea (véase bajo Italia), ¡y retirarse luego a salvo al territorio neutral de la Confederación Germánica! ¡Permite a los austriacos inundar en cualquier momento Lombardía de croatas y panduros4 desde suelo alemán, pero quiere prohibir a los italianos que persigan a los austriacos derrotados hasta sus madrigueras! Permite a los austriacos bloquear desde Trieste Venecia y las desembocaduras del Piave, el Brenta y el Tagliamento; ¡pero a los italianos se les prohíbe toda hostilidad contra Trieste!
La Asamblea Nacional alemana no podía comportarse con más cobardía de lo que lo ha hecho con este acuerdo. No tiene el valor de sancionar abiertamente la guerra de Italia. Tiene todavía mucho menos valor para prohibir la guerra al gobierno austriaco. En este apuro toma (y además por aclamación, para acallar con el griterío su miedo secreto) el acuerdo sobre Trieste, que en la forma ni aprueba ni desaprueba la guerra contra la revolución italiana, pero en el fondo la aprueba.
Este acuerdo es una declaración de guerra a Italia indirecta, y por eso doblemente vergonzosa para una nación de 40 millones como la alemana.
El acuerdo de la Asamblea de Fráncfort provocará una tormenta de indignación en toda Italia. Si a los italianos les queda algo de orgullo y de energía, responderán con un bombardeo de Trieste y con una marcha hacia el Brennero.
Pero la Asamblea de Fráncfort propone, y el pueblo francés dispone.5 Venecia ha pedido ayuda a Francia; tras este acuerdo, los franceses no tardarán en cruzar los Alpes, y entonces no pasará mucho tiempo antes de que los tengamos en el Rin.
Un diputado ha reprochado a la Asamblea de Fráncfort que está ociosa. Al contrario. Ha trabajado ya tanto que tenemos una guerra en el norte y otra en el sur,6 y que una guerra en el oeste y otra en el este se han vuelto inevitables. Nos encontraremos en la feliz situación de combatir a la vez contra el zar y contra la República francesa, contra la reacción y contra la revolución. La Asamblea se ha encargado de que soldados rusos y franceses, daneses e italianos se den cita en la iglesia de San Pablo de Fráncfort.7 ¡Y se dice que la Asamblea está ociosa!
Joseph Radetzky (1766-1858), mariscal austriaco, comandante en jefe en el norte de Italia; Ludwig von Welden (1780-1853), general austriaco que mandaba las tropas de reserva en el Véneto. ↩
Trieste pertenecía a la Confederación Germánica. La resolución se votó en Fráncfort el 20 de junio de 1848. ↩
La Dieta Federal (Bundestag), órgano de los gobiernos de la Confederación Germánica, que seguía existiendo junto a la Asamblea Nacional. ↩
Tropas irregulares de las fronteras militares del sur de Austria, célebres por su brutalidad. ↩
Juego con el refrán «el hombre propone y Dios dispone». ↩
La guerra con Dinamarca por el Schleswig-Holstein y la guerra de Austria en Italia. ↩
La Asamblea Nacional de Fráncfort se reunía en la iglesia de San Pablo (Paulskirche). ↩