Publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung (Colonia), n.º 166, del 12 de diciembre de 1848. La MEW no precisa si es de Marx o de Engels. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 6 (Berlín, 1959, pp. 125-127), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
*Colonia, 11 de diciembre. La contrarrevolución ha conseguido un nuevo aliado: el gobierno federal suizo.
Hace ya cinco días supimos, por una fuente absolutamente fiable, que los rumores difundidos últimamente sobre una proyectada invasión de Baden por los refugiados alemanes, sobre armamentos en la frontera y sobre una fabulosa batalla en Lörrach entre francotiradores y tropas del Imperio, que todos estos extraños rumores habían sido «pactados» por el partido Furrer-Ochsenbein-Munzinger,1 dominante en el Consejo Federal suizo, con el poder central del Imperio alemán,2 para ofrecer a dicho partido un pretexto para intervenir contra los refugiados y restablecer así un buen entendimiento con el poder del Imperio.
No comunicamos enseguida esta noticia a nuestros lectores porque no podíamos creer sin reservas en semejante intriga. Esperábamos una confirmación, y la confirmación no se ha hecho esperar mucho.
Ya llamó la atención que estos rumores no los publicaran los periódicos de Baden, que, estando sobre el terreno, tenían que ser los mejor y los primeros informados, sino los periódicos de Fráncfort.
Llamó la atención, además, que al Frankfurter Journal se le comunicara desde Berna ya el 1 de diciembre que el Consejo Federal había publicado una circular sobre los refugiados y enviado un comisario, mientras que los periódicos de Berna, varios de los cuales (el Verfassungs-Freund y la Suisse) están en relación directa con miembros del Consejo Federal, no dan la noticia hasta el 3.
Ahora tenemos por fin ante nosotros, en la Suisse, la circular a los gobiernos cantonales, y si antes podíamos dudar todavía de la adhesión de Suiza a la nueva Santa Alianza, ahora todas las dudas han quedado disipadas.
La circular empieza con los rumores sobre nuevos armamentos de los refugiados políticos y sobre una proyectada nueva invasión del territorio de Baden. Con estos rumores, que toda Suiza y todo Baden saben que son mentira, justifica las nuevas medidas extraordinarias contra los refugiados. Las resoluciones de la Asamblea Federal sobre el Tesino3 solo se mencionan para fundar la competencia, no la obligación, del Consejo Federal para estas medidas; al contrario, se reconoce expresamente la diferencia esencial entre la situación del Tesino y la de los cantones del norte.
Vienen luego las siguientes instrucciones:
alejar de los cantones fronterizos a todos los refugiados que tomaron parte en la expedición de Struve4 o que no ofrecen por lo demás garantías personales de conducta pacífica;
vigilar estrechamente a todos los refugiados sin distinción;
enviar al Consejo Federal y a todos los demás cantones fronterizos una lista de los refugiados comprendidos en el punto 1, y
dejar a la decisión del representante federal, doctor Steiger,5 las posibles excepciones al internamiento, así como seguir en general sus instrucciones.
A ello se añade el requerimiento de cumplir «estrictamente» estas instrucciones, pues de lo contrario, si fuera necesario desplegar tropas, los gastos correrían a cargo del cantón fronterizo correspondiente.
Toda la circular está redactada en un lenguaje áspero y sumamente ofensivo para los refugiados, y termina con estas palabras:
«Suiza no puede convertirse en punto de reunión de partidos extranjeros que desconocen hasta tal punto su posición en un suelo neutral y que tan a menudo pisotean los intereses del país que los acoge con hospitalidad.»
Compárese ahora este lenguaje amargo con el lenguaje de la nota del 4 de noviembre; piénsese que los rumores en que se apoya la circular son notoriamente falsos; que, según nos escriben hoy desde la frontera, el representante federal doctor Steiger ha terminado ya su inspección en el cantón de Argovia, contra el que más quejas presentaba el poder del Imperio, y ha encontrado que los refugiados en cuestión estaban internados desde hacía mucho y que allí no tenía nada más que hacer (está ya en Liestal); que la nota del 4 de noviembre afirma ya que la prensa suiza (por ejemplo, el Schweizer Bote, el Basellandschaftliches Volksblatt, la National-Zeitung, etc.) había demostrado hacía mucho que todos los cantones fronterizos cumplían hacía tiempo con sus obligaciones; piénsese, por último, que, tras una larga incertidumbre y tras las noticias más contradictorias sobre el cierre de la frontera, desde hace dos o tres días todos nuestros periódicos y cartas de Suiza coinciden en que no se aplica ninguna medida coercitiva contra Suiza, e incluso en que la orden de vigilar más estrechamente el tránsito de personas, dada a algunos puestos fronterizos, fue revocada ya a las 24 horas; piénsese en todo esto y dígase si las circunstancias no confirman hasta el más mínimo detalle la noticia que hemos dado más arriba.
Por lo demás, es sabido que los señores Furrer, Ochsenbein, Munzinger, etc., arden desde hace mucho en deseos de poner fin de una vez por todas a la «plaga de los refugiados».
Felicitamos al señor Schmerling6 por sus nuevos amigos. Solo deseamos que, si también él llegara alguna vez a Suiza como refugiado (cosa que bien podría ocurrir antes de que expire el mandato de tres años del actual Consejo Federal), estos amigos suyos no vayan a contarlo entre aquellos refugiados que «no ofrecen garantías personales».
Jonas Furrer (1805-1861), de Zúrich, presidente de la Confederación; Ulrich Ochsenbein (1811-1890), de Berna, y Josef Munzinger (1791-1855), de Soleura: miembros del primer Consejo Federal suizo, de tendencia liberal moderada. ↩
El poder central provisional creado por la Asamblea Nacional de Fráncfort en junio de 1848. ↩
Poco antes, el Consejo Nacional había decidido la expulsión de todos los refugiados italianos del Tesino; véase el artículo de Engels «El Consejo Nacional». ↩
El levantamiento republicano dirigido por Gustav Struve en Baden en septiembre de 1848, que partió de territorio suizo y fue aplastado en pocos días. ↩
Jakob Robert Steiger (1801-1862), político radical de Lucerna, presidente del Consejo Nacional, enviado como comisario federal a los cantones fronterizos del norte. ↩
Anton von Schmerling (1805-1893), jurista austriaco, ministro del Interior y presidente del ministerio del poder central del Imperio en Fráncfort hasta mediados de diciembre de 1848. ↩