Nota sin firma publicada en la Neue Rheinische Zeitung, núm. 218, del 10 de febrero de 1849; la MEW la recoge sin indicar cuál de los dos autores la escribió. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 6 (Berlín, 1959, p. 260), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

Del gran ducado de Weimar, 3 de febrero. Con esta fecha le escriben al Frankfurter Journal:

«Por fin se acercan los días en que nuestro primer jurado ha de pronunciar aquí su veredicto sobre los procesos políticos pendientes. Después de que se aplazara de semana en semana el comienzo de las vistas, ahora, según se oye, por fin se ha fijado definitivamente para el 15 del corriente. Las sesiones se abrirán con el proceso contra los dirigentes del partido demócrata detenidos aquí y en Jena en octubre del año pasado, el doctor Lafaurie, el candidato1 Rothe, el estudiante Amelung, el doctor Otto y el literato Jäde. Son casi los únicos, de los detenidos en masa en aquellos días, contra los que el fiscal ha podido encontrar materia para una acusación. La instrucción contra el literato Deinhard, de aquí, detenido también entonces, ha dado tan poco de sí que el fiscal, después de que Deinhard pasara dos meses en los insalubres calabozos de nuestro tribunal de lo criminal, ni siquiera ha podido dirigir una acusación contra él. El candidato Lange, de Jena, que también fue apresado entonces, tuvo en el calabozo de Weimar cuatro hemorragias y solo entonces fue llevado medio muerto a Jena, a casa de sus padres, donde poco después, tras haber sido interrogado allí de nuevo por el tribunal de lo criminal tres días seguidos, murió el 7 de enero de este año. Sin embargo, nuestros jurados se asombrarán cuando en las vistas, en lugar de los supuestos planes de alta traición tan difundidos y comentados, se les presenten los simples y mezquinos hechos en que se apoyan las acusaciones contra los mencionados.»

(En su próxima victoria, el pueblo, es de esperar, no será tan simple ni tan olvidadizo como en marzo como para dejar a todos sus verdugos en sus cargos y dignidades. Más bien se apresurará, como puede suponerse con bastante seguridad, a someter a toda la banda de funcionarios reaccionarios, y a la cabeza de ellos a los sanguinarios hipócritas de la ley, llamados también «jueces», a medio año de instrucción en cárceles pensilvanas2 y a emplearlos luego, para continuar la cura, en la construcción de ferrocarriles y carreteras.)

  1. Quien ha terminado los estudios universitarios (de teología, derecho o enseñanza) y espera plaza. ↩

  2. Cárceles según el sistema penitenciario de Pensilvania, de aislamiento celular completo de los presos. ↩