Escrito por Friedrich Engels en Colonia el 5 de mayo de 1849 y publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 291, del 6 de mayo de 1849. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 6 (Berlín, 1959, pp. 471-472), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

*Colonia, 5 de mayo. Persiste el rumor de que el domingo, con ocasión de los congresos de distrito de los distintos partidos, se quiere otorgar de nuevo a la buena ciudad de Colonia el estado de sitio.

Por toda clase de pequeños preparativos de la autoridad militar se ve que esta, desde luego, se prepara para todas las eventualidades. Más aún. Se toman medidas que tienen toda la apariencia de querer provocar disturbios.

¿O por qué, si no, se ha permitido de repente a «mi glorioso ejército», para gran asombro de los propios soldados, quedarse fuera de los cuarteles hasta las diez de la noche en lugar de hasta las nueve?

Se habla también otra vez de detenciones. Lo creemos con mucho gusto. Las ganas de hacerlas existen desde hace tiempo. Se sabe además que una vez ya, mediante detenciones así, el plan de provocar disturbios tuvo pleno éxito.1

Lo repetimos: es de la mayor importancia que los demócratas, y en particular los obreros de Colonia, hagan todo lo posible para que mañana no se dé a los poderes ansiosos de estado de sitio ni el más mínimo pretexto tras el que puedan esconder sus golpes de fuerza.

Quien está amenazada en primer lugar por los últimos golpes contrarrevolucionarios es la burguesía. La burguesía ha convocado el congreso de las ciudades. Déjesele a la burguesía el honor de la primera palabra. Espérese a ver qué acuerdan estos señores el martes. Estamos convencidos de que más de un buenazo demócrata quedará muy decepcionado con los resultados de este pomposo «congreso de las ciudades».

Es un hecho: si el estado de sitio llega antes del martes, el congreso de las ciudades no se celebra, y nadie se alegrará más que precisamente los señores que lo han convocado.

Si los obreros se dejan arrastrar mañana a tumultos, no harán más que sacarles las castañas del fuego a la burguesía y a la vez al gobierno. La cuestión es si quieren dejarse utilizar para eso en un momento en que la guerra civil está a las puertas en toda Alemania y en que quizá pronto se les dé ocasión de presentarse con sus propias reivindicaciones.

  1. Alusión a las detenciones de dirigentes obreros de Colonia del 25 de septiembre de 1848, que llevaron a levantar barricadas aquel mismo día y, al siguiente, el estado de sitio. ↩