Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 269, 11 de abril de 1849 (Colonia), p. 3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.
Hungría.
* Que Bem es dueño de toda Transilvania ya no admite duda. Los austriacos, que se habían retirado a toda prisa de Hermannstadt hacia Kronstadt y la guarnición rusa de allí, no opusieron resistencia. Supuestamente «por falta de municiones» abandonaron también Kronstadt sin dar un golpe y se retiraron a territorio valaco. Allí habría unos 22.000 hombres, 3.000 caballos y 50 cañones, además de 8.000 rusos, y en la frontera de Besarabia con Moldavia otro cuerpo de 15.000 hombres que ya ha recibido la orden de cruzar el Prut. Así lo comunica la Wiener Zeitung.
Si estos datos de la Wiener Ztg. son exactos o no, lo dejamos en suspenso. Pero una cosa es segura: si son exactos, las fuerzas de Bem tienen que haber crecido enormemente para que haya podido expulsar a 25.000 austriacos con 50 cañones y a 6.000-10.000 rusos de una comarca tan rica en posiciones ventajosas como los alrededores de Kronstadt. A pesar de los rusos, pues, podemos estar tranquilos en cuanto a la suerte de Transilvania. Porque nadie se dejará contar que los imperiales tuvieron que huir «por falta de municiones», siendo Kronstadt su segundo depósito principal, junto a Hermannstadt.
Que la Wiener Ztg. da una cifra de tropas rusas en Valaquia cinco veces menor de la real se desprende de todos los informes llegados hasta ahora.
La correspondencia magiar de la N. Oder-Ztg. confirma, por boca de un testigo presencial, un sajón de Hermannstadt, lo que ya había comunicado la Breslauer Ztg. sobre la toma de Hermannstadt. Bem habría impedido a sus tropas todo exceso y prometido una amnistía general, con excepción de los que llamaron a los rusos. Pero estos ya habían huido.
Según una correspondencia de Cracovia del mismo periódico, las «noticias abrumadoras» que el cónsul imperial y real en Belgrado, el señor Mayerhofer, lleva a Viena serían que el gobierno turco ha protestado contra la intervención rusa en Transilvania, que se hace desde territorio turco, y se reserva a sí solo el derecho de intervenir desde su territorio.
Por lo demás, los propios partes imperiales y reales de la ley marcial admiten que Bem, lejos de estar amenazado en su posición, es más bien él quien amenaza Valaquia y Bucarest. Si las circunstancias hicieran oportuna una incursión allí, apelará a la revolución valaca reprimida y al orgullo de los turcos, herido por la entrada de los rusos. Las apetencias rusas sobre los principados danubianos y la alianza de los austriacos con los rusos han despertado ya de por sí entre los turcos considerables simpatías por la causa magiar.
En el Tisza, desde las noticias de ayer, no se ha producido ningún cambio en la posición de los dos ejércitos. Pero se acumulan las lamentaciones de los austriacos, y su situación parece cada día más apurada. En Pest habría unos 13.000 heridos y enfermos, y el ejército activo del Tisza se habría reducido a 45.000 hombres. Windischgrätz habría cedido el mando a Jelačić (?). En cambio, el valor y la fuerza de los magiares crecen de día en día. Están en un gran semicírculo alrededor de Pest, de Waitzen a Cegléd; sus cuerpos volantes hacen correrías hasta delante de Komárom y hasta la frontera de Moravia. Kossuth ha hecho emitir otros 15 millones de florines en billetes, con lo que ha cubierto los gastos de su ejército para otros 6 meses.
Los imperiales lo emplean todo para mejorar la situación del ejército del Tisza. De Komárom (donde habrían sucumbido ya 5.000 austriacos por enfermedades y en combate) ha marchado un cuerpo hacia Pest, y se ha abandonado el cerco estrecho; de Viena han partido 3 batallones, de Olmütz dos escuadrones de coraceros, un regimiento y un batallón de infantería. También en Moravia y en Galitzia se hacen grandes armamentos. A Lemberg quieren llamar a 10.000 rusos para que Hammerstein pueda por fin marchar a Hungría con toda la guarnición austriaca (véase en «Polonia»). Los mejores oficiales del ejército de Radetzky, el teniente mariscal de campo barón Hess, el general Benedek y Mayerhofer, han sido llamados a Hungría; ¡y a pesar de todo, la esperanza de éxito de los austriacos es tan débil que quieren «comenzar en serio las operaciones en Hungría solo en mayo»!
En el sur las cosas están igual de desagradables para los imperiales. Se vuelve a hablar, es cierto, de la victoria de los serbios en Szenta y de las crueldades de rigor que cometieron después. En cambio, los lazos entre serbios y austriacos están ahora tan rotos que para estos últimos hay que temer lo peor.
«El teniente mariscal de campo Rukavina ha declarado de nuevo categóricamente que los tres regimientos fronterizos del Banato y, en lo que se refiere a la administración interior, también los tres comitados de Temes, Krassó y Torontál deben obedecer incondicionalmente sus órdenes; de lo contrario se vería obligado a tomar las medidas más severas contra los contraventores. Esta declaración y la tibia intervención del estado mayor provocaron en grado sumo la indignación de la población, y el patriarca, tras esforzarse en vano por ganar de nuevo a Rukavina para la causa nacional, se vio obligado a enviar ayer al correo Jovan Nedeljković ante Su Alteza el príncipe Windischgrätz con la petición de que le mandara 20.000 fusiles para armar a los serbios útiles y diera instrucciones a los generales Rukavina y Theodorović de proceder con más sinceridad en favor de la causa nacional serbia; de lo contrario, se vería en la desagradabilísima situación de tener que tratar con los magiares. Se mira el futuro con angustia.»
Así escriben desde Semlin a periódicos austriacos.
También en Galitzia han vuelto a irrumpir los magiares. La Wiener Ztg. escribe:
«Una partida de 800 insurrectos húngaros ha asaltado la aldea de Brzywka, del círculo de Sambor, situada junto a la misma frontera húngara, se ha llevado todo el ganado y después se ha retirado. El sacristán, que quería dar la alarma tocando la campana, fue muerto a tiros por los insurrectos.»