Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 249, 18 de marzo de 1849 (Colonia), segunda edición (Zweite Ausgabe), pp. 2-3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.
Hungría.
* Los periódicos de Viena nos faltan otra vez esta noche. Confesamos que no sabemos explicarnos este desorden sin límites, que empeora cada día.
Por Breslau recibimos noticias de Pest hasta el 11 de marzo. Ni una palabra oficial del teatro de la guerra; en cambio, informes no oficiales magiares y austriacos que en lo principal coinciden por completo.
Que los imperiales han sufrido desde hace 14 días una derrota tras otra se pone de manifiesto cada día más. Por lo menos la mitad de los generales imperiales-reales austriacos han resultado ser unos perfectos zopencos, y el no menos torpe Windischgrätz los echa ahora del mando. Zeisberg ha desaparecido por completo; Karger y Deim, que se comprometieron en Szolnok, han sido sometidos a investigación; Wrbna, que según la correspondencia magiar tuvo la culpa principal de la derrota de los austriacos en Mezőkövesd, también habría sido sometido a investigación y, como se escribe desde todas partes, «ha caído en desgracia» y «en todo caso será jubilado».
Qué clase de victoria fue la supuesta victoria de Kápolna lo prueba la siguiente noticia de la Wiener lithographirte Korrespondenz:
«Según el informe del notario de Kápolna, que tuvo que encargarse del entierro de los caídos en la batalla librada allí, el número de muertos fue de 1500 por parte de los húngaros y de 4000 por parte de los imperiales.»
De los informes austriacos se desprende además que Schlick había acudido a Buda a un consejo de guerra y que él tomaría el mando del ejército del norte, el ban Jellachich el del ejército del sur, y que el mariscal de campo Windischgrätz se quedaría en Buda. Por lo visto, no se está del todo tranquilo sobre la posibilidad de mantener las dos capitales unidas.
Qué impresión causaron en Pest las últimas medidas de Windischgrätz sobre los billetes húngaros lo prueban las siguientes comunicaciones de la correspondencia magiar (Bresl. Ztg.):
«Los comerciantes de Pest querían celebrar una reunión para deliberar sobre esta medida, pero el príncipe Windischgrätz no permitió la reunión. La agitación en Pest era tan grande que el príncipe se vio obligado a enviar 40.000 florines, moneda de convención, en billetes austriacos pequeños para pagar a los obreros. También el Banco Comercial de Pest quería publicar una circular diciendo que seguiría aceptando los billetes húngaros, pero Windischgrätz le prohibió también a él aceptarlos. Por lo demás, la actual feria de San José de Pest es casi nula a causa de la confusión de los billetes, y en último término los más perjudicados son los comerciantes austriacos, que no pueden ni vender ni cobrar.»
Una nueva prueba de las medidas extraordinarias a que se ven obligados los imperiales para mantenerse siquiera donde ya están se encuentra en una ordenanza de Windischgrätz, dada en Buda el 10 de marzo, que impone a los nobles y a los burgueses, y después a las ciudades y municipios que se sumen a la rebelión, la carga de las requisas militares sin derecho a indemnización; a continuación, se obliga a costear la manutención de la tropa a aquellas categorías de la nobleza y de la burguesía que se hayan mostrado inactivas en favor de la causa imperial; pero aquí las requisas se hacen contra recibo, y queda reservado el derecho a indemnización. A una indemnización completa tienen derecho especialmente los habitantes fieles y leales; los causantes de daños quedan sujetos al secuestro de sus bienes.
Desde los comitados de Tolna y de Baranya informa la correspondencia magiar:
«El correo de Mohács ha vuelto ayer; Mohács y Pécs han sido ocupadas por los húngaros. En Pontale, en la orilla del Danubio del lado de Buda, ha entrado el general húngaro Perczel con 10.000 hombres. Pontale está a unas 8 millas de Buda. De Földvár, junto al Danubio, 400 soldados imperiales fueron expulsados por los campesinos de las aldeas. Del lado de Pest las operaciones avanzan despacio, y parece que el grueso de los húngaros se traslada a la orilla del Danubio del lado de Buda. A los húngaros debe de importarles mucho que Pest se libre de un bombardeo, y por eso tienen que dirigir su ataque principal contra Buda, tras cuya toma Pest caerá por sí sola.»
Que Pécs esté en manos de los magiares, así como que un fuerte cuerpo magiar se dirija a la orilla derecha del Danubio, es en todo caso una noticia que necesita confirmación.
De Komárom, la siguiente noticia (austriaca):
Para el bombardeo de Komárom se han llevado allí 6000 bombas de 60 libras; alrededor de la fortaleza se cavan zanjas de aproximación y se conduce agua a ellas para inundar las construcciones subterráneas de la fortaleza (!). La guarnición consta de 10 batallones. Los habitantes tienen que dar los víveres casi siempre gratis, porque no pueden cambiar los billetes de 100 florines de Kossuth con que se paga a la tropa.
Las «zanjas de aproximación» con las que se «inundan construcciones subterráneas» eran desconocidas hasta ahora, y tienen que ser un invento austriaco imperial-real completamente nuevo, igual que los famosos globos que deben bombardear Venecia.
De Transilvania se sabe la siguiente noticia, en todo caso muy dolorosa para el publicista rusófilo vecino:
«De Transilvania han llegado por rodeos informes hasta el 4 del corriente. Las ciudades de Brașov y de Sibiu tienen que hacer frente a un gasto diario de 1000 florines por el alojamiento de los rusos, por lo que ya se han quejado ante el general en jefe. Bem sigue todavía cerca de Mediaș, y Puchner está reducido a sus fuerzas de hasta ahora. Sin un considerable apoyo ruso (?) o una diversión desde el Banato (!), la pacificación de la desdichada Transilvania es impensable.»
¡Una diversión desde el Banato! ¡Como si los serbios no llevasen 6 semanas negándose a abandonar su tierra para salvar a los mercachifles flamencos del país sajón de Transilvania! Y aun cuando quisieran: ¡como si los 40.000 magiares del Mureș no les dieran ya trabajo de sobra!
Según afirma la Ostdeutsche Post, Dembinski habría dimitido por desavenencias con Görgei, y Görgei habría pasado a ser comandante en jefe en el Tisza. Esta noticia, que a lo sumo puede haber sido escrita en Pest el 10, parece puro rumor de estado de sitio, y no la confirma ni de lejos ninguna parte. La damos solo para ser completos.