Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 266, 7 de abril de 1849 (Colonia), pp. 3-4; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

Hungría.

* Del teatro de la guerra no han llegado noticias nuevas en absoluto. Solo de Transilvania tenemos hoy dos boletines magiares, firmados por el propio Bem, que publica el Közlöny oficial de Debrecen:

«1. Cuartel general de Hermannstadt, 15 de marzo. En mi escrito del 13 del corriente tuve la satisfacción de informar de que había enviado un cuerpo contra el desfiladero de Rothenthurm (Vöröstorony) para cortar en lo posible las comunicaciones con Valaquia. Este cuerpo de ejército, sin embargo, no pudo avanzar mucho, porque todo el ejército austriaco estaba en Frek, separado del desfiladero solo por una loma, de modo que mis tropas, al avanzar, quedaban amenazadas en el flanco. No obstante, me he apoderado de ese desfiladero dando un rodeo, y no solo lo sostendré, sino que empujaré a la vez al enemigo hacia Kronstadt, desde donde solo con gran esfuerzo podría cruzar los Cárpatos si quisiera huir a Valaquia. Hoy mismo comenzaré estas operaciones. — Ayer los nuestros hicieron prisionero a otro oficial de estado mayor, el coronel Kopet. Los dos oficiales de estado mayor capturados antes se llaman barón Berger (teniente coronel) y Teichbert (mayor). — La toma de Hermannstadt nos ha sido de una utilidad inestimable: de todas partes nos llegan muchas armas, mientras que al enemigo se le ha cortado el nervio vital.» «2. Cuartel general de Rothenthurm (Vöröstorony), 16 de marzo. Mis operaciones de ayer para desalojar a los rusos del desfiladero de Rothenburg se han visto coronadas por un éxito tan feliz que esa misma noche, a las 11, expulsamos a los rusos de esa fuerte posición. El “15 de marzo”, aniversario de la libertad de los pueblos, no podía celebrarse de manera más digna. Esta tarde a las 5 los rusos han emprendido la más salvaje de las fugas, de cualquier manera. Cuatro generales austriacos, Puchner, Phärsmann, Gräser y Jovich, han huido a Valaquia con unas 3 compañías. Yo mismo he inspeccionado con mucho cuidado el desfiladero de Rothenthurm y he tomado tales disposiciones que difícilmente podrán los rusos volver a entrar aquí como enemigos. Otra parte de mi ejército la he enviado en persecución de los austriacos, que, según declaran los prisioneros de guerra, se han dirigido desanimados y en desorden hacia Kronstadt. Su fuerza principal está en Fogarasch, pero la retaguardia acaba de dejar Frek. El enemigo había volado tras de sí el puente sobre el Olt, lo que frenó durante algún tiempo la persecución enérgica. Ahora, restablecido el puente, continuaré la persecución con todo vigor. Espero tomar Kronstadt en 3 o 4 días, con lo que el ejército imperial austriaco quedará en parte aniquilado, en parte dispersado, y en todo caso incapaz de dañar la tranquilidad interior de este país. Tanto más fácil será entonces reducir a la obediencia a las bandas valacas que todavía aparecen aquí y allá. Posdata. Tras la toma de Kronstadt partiré enseguida hacia Hungría con un cuerpo de ejército.» (Como ya saben nuestros lectores, al general Bem no le salió bien la toma de Kronstadt.)

Hasta qué punto los revolucionarios de Pest se sienten alentados por los nuevos avances de los ejércitos magiares lo demuestra la siguiente correspondencia de la D. A. Z.:

* Pest, 30 de marzo. Al parecer existe aquí un comité secreto que está en contacto con el gobierno revolucionario de Debrecen. Cada día se encuentran en todas las calles muchos carteles impresos en lengua húngara, que contienen en parte boletines de guerra del gobierno de Debrecen y en parte también órdenes y decretos del mismo. La toma de Hermannstadt por Bem se conocía aquí por esos carteles ya el 22 de marzo. La policía sigue sin conseguir dar con la pista de esos depósitos secretos de despachos. Si se ha de creer un cartel de esos que ayer apareció repartido en innumerables ejemplares, el teniente coronel húngaro Gál ha tomado al asalto la fortaleza de Arad el 23 de marzo. El comandante imperial de la fortaleza, teniente mariscal de campo barón Berger, habría escapado sin embargo felizmente. — El ban, Feldzeugmeister barón Jelačić, vuelve a estar aquí. El plan de avanzar contra Szeged se ha abandonado. El teatro de la guerra se ha trasladado unas 40 millas más cerca de la frontera austriaca, y con ello se ha evacuado en favor de los magiares un territorio de unas 300 millas cuadradas. El ejército imperial está ahora en general reducido a la defensiva. Entre los oficiales se expresa también la convicción general de que sin refuerzos importantes apenas cabe pensar en una victoria decisiva. — La comunidad judía de aquí ha tenido que pagar ayer 40.000 florines de multa porque dos judíos de la ciudad fueron condenados por suministros a Debrecen. — El coronel Horváth avanza contra Baja, que los insurrectos han ocupado con 4.000 hombres. Su misión es limpiar la línea del Danubio y destruir las embarcaciones de los insurrectos.»

Según esto, pues, Jelačić, tras tres o cuatro arremetidas contra el Tisza, habría vuelto a Pest por quinta vez; y así como antes se encontró que en Szolnok no se podía pasar el Tisza y se marchó contra Szeged, ahora se encuentra que Szeged no se puede tomar. Estas retiradas repetidas son los «laureles» del «¡caballeroso ban Jelačić!» «¡Pobre Jelačić! ¡Pobre Kölnische Zeitung!»

El señor Welden ha dirigido a la guarnición de Komárom una proclama espantosa, que tras muchas palabras grandilocuentes contiene lo siguiente de positivo:

«En consecuencia, concedo todavía 12 horas de plazo para que cada cual pueda volver aún a las banderas imperiales y reales. Pasado este plazo, sin embargo, proseguiré la destrucción de Komárom mientras me quede un soldado valiente y mis cañones tengan munición. ¡Dios ayudará!» Ante Komárom, 26 de marzo de 1849.»

El rumor de que los rusos han entrado en Galitzia es desmentido categóricamente.

Los partes de la ley marcial dicen: de Hungría seguimos echando de menos noticias consoladoras (!!!).

Cartas de Jassy dicen que en Moldavia se hacen grandes preparativos para alguna guerra, sobre todo porque entran por todas partes tropas rusas en gran número y se espera de un día a otro al general Paskévich.

La N. Oderz. publica hoy un documento del antiguo palatino de Hungría, el archiduque Esteban, del que se desprende cómo la traición que ahora se lleva a la práctica contra Hungría estaba ya proyectada y preparada en marzo del año pasado. El documento dice así:

«Majestad: la situación de Hungría es en este momento tan crítica que cabe esperar de un día a otro el estallido más violento. En Pest reina la anarquía. Las autoridades han sido desplazadas de su esfera de acción por comités de seguridad, y —mientras el consejo de lugartenencia, bajo la enérgica dirección del conde Zichy, conserva al menos la apariencia exterior— la Cámara de la Corte se ha reducido casi por completo a nada. La nobleza (por el contexto posterior parece desprenderse que se refiere a la población rural, tanto más cuanto que la nobleza ya gozaba de derechos) se ha levantado en varios lugares para conquistar de hecho derechos.

En esta situación anómala y peligrosa todo el mundo espera su salvación de la inminente formación del ministerio responsable.

Aunque consideremos este plan una calamidad, la cuestión se plantea ahora así: ¿cuál es la calamidad menor?

Intentaré, pues, exponer brevemente los tres medios por los que únicamente espero poder conseguir todavía algo en Hungría. El primer medio sería sacar del país toda la fuerza armada, abandonarlo a la devastación completa y asistir pasivamente a los estragos y los incendios, pasivamente también a las luchas de la nobleza con los campesinos.

El segundo sería negociar sobre los proyectos de ley con el conde Batthyány (que ahora es el único héroe del pueblo; si vacilamos mucho, también su estrella podría declinar) para salvar todo lo que aún puede salvarse. Pero hay que saber de antemano qué se hará si este —en caso de no ver satisfechas sus pretensiones— dimitiera quizá.

El tercer medio, por último, sería dar enseguida licencia al palatino y enviar a Presburgo a un comisario real provisto de poderes extraordinarios, acompañado de una fuerza militar considerable, que, tras disolver allí la Dieta, marchara a Pest y siguiera llevando el gobierno con mano firme todo el tiempo que las circunstancias lo exigieran.

«Ante el primer medio, lo confieso abiertamente, yo mismo me espanto. Es inmoral, y quizá tampoco es decoroso que un gobierno abandone por completo a sus súbditos, de los que al menos una parte está bien dispuesta, y los deje como víctimas de todas las crueldades de una rebelión (!). Además, por el ejemplo dado a las masas brutas e indómitas, esto produciría el efecto más perjudicial en las demás provincias.

El segundo medio, en cambio, es bueno, y aunque en el primer momento tenga la apariencia de una separación, es sin embargo para el presente el único medio de conservar esta provincia; a condición de que los señores que se han de nombrar puedan ejercer una influencia completa sobre el movimiento interior, lo que ahora ya no puede afirmarse de antemano con plena seguridad. Con la llegada de tiempos más favorables se puede organizar de otra manera mucho de lo que ahora podría causar una separación. No sé si por vía de negociaciones decorosas con Batthyány y Deák no podría conseguirse algo, pero también solo a través de ellos, pues si deliberan en Presburgo hay que temerlo todo. Con todo, me permito, como fiel servidor del Estado, llamar la atención de Vuestra Majestad sobre una circunstancia importantísima: ¿qué sucederá si Batthyány, en caso de fracasar las negociaciones, estuviera dispuesto a jugárselo todo y a dimitir?

Aquí considero mi deber señalar, no para exagerar, sino conforme a la verdad, que para ese caso habría que estar preparados para poder hacer frente con fuerza armada a las manifestaciones que sin duda provocarían, a lo largo del Danubio y en la carretera de Presburgo a Viena, la juventud de Presburgo y una parte de la nobleza. En ese caso quedaría todavía el tercer medio, siempre que para aplicarlo no falten ni la voluntad ni la posibilidad. Este tercer medio tendría que aplicarse con mucha rapidez. Aquí surgen, sin embargo, cuatro preguntas:

a) ¿no falta dinero suficiente? ¿no existe, pues, la imposibilidad de enviar a Hungría una fuerza militar mayor, por la que entiendo al menos 40.000 o 50.000 hombres? O bien

b) ¿está esta fuerza a mano y puede concentrarse con rapidez? ¿Hay además

c) un comisario real así, dispuesto y apto para asumir esta tarea? Y por último,

d) ¿no hay duda alguna de que este medio basta para alcanzar el fin deseado?, ¿y de que más tarde, en invierno, no se llegará a un arreglo?, ¿y de que, al ver esto, las demás provincias hereditarias permanecerán tranquilas? ¿No se necesitará en Galitzia, en Italia, una fuerza militar mayor?

Si a todas estas preguntas, que desde mi propia posición no estoy en condiciones de juzgar, puede darse una respuesta favorable, según la cual la ejecución sea posible sin engaños y sin cálculos que más tarde resulten erróneos, no tengo nada más que observar contra su puesta en práctica, siempre que se intente el arreglo con el conde Batthyány y se consulte además a los dignatarios del país, a los que en todo caso habría que hacer venir.

Confieso abiertamente que, en el estado actual de las cosas, tendría que pronunciarme por la segunda vía, y no dudo de que también los dignatarios del país —aunque todavía no he hablado con ellos— son de la misma opinión. Solo de las opiniones del juez supremo del reino, Majláth, sé algo seguro.

Pero si Vuestra Majestad, según su sabio criterio, considerara más adecuado el primer o el tercer medio, sin duda Vuestra Majestad, conforme a las leyes vigentes y al uso hasta ahora seguido, me ordenará si en ese caso debo quedarme por ahora en Viena o si puedo ausentarme a otro lugar.

De Vuestra Majestad fiel y obedientísimo súbdito

Viena, 24 de marzo de 1848. Esteban, de su puño y letra.»

Nos ahorramos todo razonamiento ulterior sobre este documento, que de hecho se califica por sí solo. En el margen del documento original figuran las anotaciones autógrafas del archiduque Esteban: Expediatur. Stephanus 23 März 1848. y Kiads Marcz 24én 1848. (es decir, despachado el 24 de marzo de 1848.)

* De los periódicos llegados esta mañana tomamos además lo siguiente:

El pueblo de Aszód, en la carretera de Hatvan, a 4 millas de Pest, fue tomado por los magiares. Sin embargo, lo abandonaron ya al día siguiente para seguir avanzando en dirección a Nógrád y al Váh. Por la súbita aparición de Görgey en el Ipoly, las guerrillas eslovacas se han animado tanto que hacen correrías hasta la frontera de Moravia.

Götz y Jablonowski están en Waitzen. La noticia de que habían sostenido Eperies y Kaschau frente a Görgey era, pues, falsa. Todo el Szepes, más aún, toda la Alta Hungría vuelve a estar en manos de los magiares, y los imperiales solo ocupan las fronteras occidental y meridional, así como el territorio entre el Danubio y el Drava junto con los alrededores inmediatos de Pest.

«El ban Jelačić», dice el Beobachter de Pest (Figyelmező), «no solo es un héroe, sino también un profundo diplomático. En Kecskemét ha causado furor. Hizo venir a la banda de gitanos de Kőrös y de Kecskemét, recorrió la ciudad acompañado de las melodías húngaras más originales y con su comportamiento magiar entusiasmó de tal modo a toda la población que esta declaró: ¡aunque nos llevara al mismo centro del Tisza, le seguiríamos!!»

El ban Jelačić se muestra cada día más como payaso y don Quijote.

La A. A. Z. refiere el siguiente hecho, que puede valer de nuevo como prueba del carácter auténticamente revolucionario de la guerra de Hungría:

«Mientras el joven conde Esterházy tiene un mando en la fortaleza de Komárom y, si esta es tomada al asalto, morirá probablemente con la muerte del reo de alta traición, el viejo conde Esterházy, su padre, acaba de regalar a las tropas de asedio ante Komárom 160 cubos de vino para animarlas a asaltar la fortaleza.»