Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 267, 8 de abril de 1849 (Colonia), pp. 3-4; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

Hungría.

* Hoy tenemos noticias alegres. Los boletines de Bem que publicamos ayer se han confirmado hasta la última letra.

Bem ha expulsado de Transilvania a la guarnición rusa de Hermannstadt, ha aniquilado al ejército austriaco y avanza sobre Kronstadt. Puchner y sus generales han huido a Valaquia.

El 11 Bem había tomado Hermannstadt y había destrozado de tal manera a los rusos que solo 2.000 encontraron el camino a Valaquia por el paso de Rothenthurm. El resto, entre 2.000 y 6.000 hombres (las noticias se contradicen), fueron en parte muertos, en parte hechos prisioneros. El 12 y el 13 Bem los persiguió hacia el desfiladero.

Entretanto, el desdichado viejo Puchner se había puesto en marcha desde Mediasch para perseguir a Bem. Llegó ante Hermannstadt justo quince horas tarde y situó sus tropas en Frak, sobre el Olt, a un lado de Hermannstadt y de Rothenthurm. Bem expulsó entonces del todo a los rusos del desfiladero el 15 de marzo y el 16 aniquiló al ejército austriaco. El viejo y chocho Puchner, así como sus generales Pfärsmann, Gedeon y Schurtter, se salvaron también en Valaquia con tres compañías. El mando del cuerpo derrotado lo asumió el general de brigada Kalliany, que huyó con los suyos en gran desorden hasta Fogarasch, sobre el Olt, a 8-10 millas de Hermannstadt.

Bem ha fortificado el paso de Rothenthurm de tal modo que, según asegura, los rusos ya no pasarán. Después se ha vuelto enseguida contra Kronstadt y espera conquistarla en 3 o 4 días. Los rusos, que han dirigido inmediatamente cuerpos considerables contra Transilvania (se habla de 20.000 hombres con 50 cañones), llegarán probablemente tarde por el rodeo a través de Valaquia, y quizá Bem consiga todavía ocupar y atrincherar los pasos de Törzburg, de Tömös y de Boha (a 2-3 millas de Kronstadt) antes de que lleguen allí los rusos. Que cuentan con encontrar aquí una resistencia considerable y con éxitos muy inseguros se ve ya en que dirigen contra Transilvania un segundo cuerpo de ocupación a través de Bucovina.

La toma de Hermannstadt fue para Bem de una importancia incalculable. Allí estaban todos los depósitos de armas, de municiones y de víveres del ejército de Puchner. Todo ese material ha caído en sus manos, y un general de la insurrección tan hábil y activo como Bem, que sabe procurarse soldados con facilidad, sabrá sacar un partido excelente precisamente de esas armas.

Con la toma de Kronstadt Bem habrá completado la conquista de Transilvania. Promete que, en cuanto lo haya logrado, se dirigirá a Hungría con un ejército. Aunque los rusos, que lo emplean todo para vengar el revés sufrido, no le dejen llegar hasta el Tisza, al rápido Bem le será posible hacer una diversión en el Banato, y precisamente allí su presencia puede ser decisiva.

Para que no se crea que estas noticias, que por lo demás nos llegan de todas partes a la vez, son inventadas, damos las pocas y tristes líneas en que las comunica la propia Wiener Zeitung oficial:

«Según noticias de Bucarest, el Feldzeugmeister Puchner estaba el 19 de marzo en Rimnik (Valaquia). Bem ocupaba Rothenthurm, los rusos la cuarentena. Un correo procedente de Kronstadt trajo a Czernowitz el 26 de marzo la noticia de que el cuerpo de tropas imperial y real de Transilvania, tras llegar demasiado tarde para liberar Hermannstadt, se había retirado a Kronstadt para cubrir esta ciudad. El Feldzeugmeister Puchner, por enfermedad, ha entregado el mando de este cuerpo al general de brigada Calliany y se ha retirado él mismo con la comandancia general a Rimnik.

Los partes de la ley marcial sobre la entrada de dos columnas rusas por los pasos de Rothenthurm y de Törzburg eran, pues, completamente falsos. Por desgracia para la Kölnische Zeitung, no los habían publicado periódicos magiares, sino periódicos genuinamente imperiales. La «fanfarronería magiar», en cambio, se ha confirmado esta vez palabra por palabra.

Pasemos de Transilvania al Banato. Aquí los magiares de Szeged y de Theresiopel infligieron a los serbios graves reveses en Kanizsa, sobre el Tisza, el 16 y el 18. Después habrían penetrado en el Banato hasta Szenta y causado grandes estragos. A consecuencia de estas derrotas el patriarca ha vuelto a convocar la leva en masa en toda la voivodina. Las últimas noticias de esta zona (Semlin, 28) hablan sin embargo de una nueva victoria de los serbios sobre los húngaros, con la que los primeros habrían recuperado su anterior posición ventajosa.

Baja, en el bajo Danubio, sigue ocupada por una partida de insurrectos. El coronel Horváth recibió la orden de expulsarlos de allí, limpiar por completo la línea del Danubio y destruir para ello las embarcaciones de los insurrectos. Estas barcas piratas parecen ser la causa de que se haya denegado a la agencia local de la Compañía de Navegación a Vapor la solicitud de navegar por el tramo del Danubio hasta Esseg.

Pero Horváth ha vuelto sin haber conseguido nada. Al parecer no ha llegado más allá de Kiskőrös (a 8-10 millas de Baja).

Del Tisza sabemos hoy muy poco. Una columna austriaca que se había aventurado hasta Losonc fue sorprendida y aniquilada por completo por los honvéd. En un almacén imperial de pan junto a Gödöllő (a 3 millas de Pest) la lluvia ha echado a perder provisiones considerables. Cómo están las cosas aquí puede juzgarse por la siguiente lamentación de un corresponsal vienés del C. Bl. a. B.:

«Temo mucho este asunto húngaro y, si fuera ministro, no podría dormir tranquilo. ¿Le parecerá increíble si le digo que a Windischgrätz se le quita de hecho el mando? Las cosas han llegado al punto de que se han enviado al emperador, a Olmütz, los planos de la batalla de Kápolna para mostrar a plena luz la incapacidad del mariscal. Los oficiales ante Komárom han celebrado un consejo de guerra propio, y hicieron falta la energía de Welden y la probada confianza de las tropas en él para allanar tantas diferencias. Se espera que Welden vuelva esta noche, y mañana por la tarde podremos leer, pues, un informe sobre las operaciones en Komárom; deseo que sea favorable, pero no me atrevo a esperarlo.»

Una correspondencia litografiada de Viena informa de que Dembiński, aguas abajo de Pest, ha cruzado el Danubio con un cuerpo de ejército y amenaza Stuhlweißenburg. Lo dejamos en suspenso. Que cuerpos magiares cruzarían el Danubio en esta zona lo dijimos ya hace varios días; que amenacen Weißenburg es muy posible; pero si se trata de simples guerrillas o de cuerpos de ejército considerables no puede decidirse todavía. En todo caso cabe suponer que no los manda Dembiński; según las últimas noticias, este se encuentra con sus tropas considerablemente más al norte, en el Zagyva y en los montes Mátra.

El señor Welden ha traído del campamento ante Komárom un largo informe sobre las operaciones contra esta fortaleza que, pese a todas las frases y oscuridades deliberadas, no es nada consolador para los imperiales. Ni rastro de perspectivas de tomarla. Simple y seca enumeración de lo sucedido hasta ahora. Lo que sigue es un extracto:

Komárom fue rearmada en el verano de 1848, provista de cerca de 300 cañones y de víveres para un año por lo menos; en el mes de septiembre los magiares izaron allí la bandera rojo-verde-blanca y dieron el mando supremo al barón Jessenák. Todavía hoy la guarnición de la fortaleza se compone de las siguientes unidades: 6 compañías de Alexander, 2 compañías de infantería de Prusia, 8 batallones honvéd, 700 artilleros honvéd y 2 escuadrones de húsares austriacos pasados al enemigo. Todos los intentos de atacar la fortaleza con las enormes masas de tropas de Windischgrätz fracasaron; el cerco iniciado en enero durante el avance contra Leopoldstadt se abandonó por inútil, y solo hacia el 10 de marzo emprendieron los austriacos en serio un ataque. De Viena se enviaron material de asedio, artillería y unidades técnicas; pero en vano: el mal tiempo y los caminos intransitables impidieron tanto el transporte como el emplazamiento de los cañones. El 24 de marzo, desde el Sandberg, 42 cañones de 12 y de 18 libras, morteros de bombas y obuses abrieron un fuego mortífero contra la fortaleza. Los sitiados respondieron también con un fuego violento e intentaron sobre todo el 31 de marzo impedir la construcción de las baterías; ese día los sitiadores tendieron un puente sobre el Danubio en Nemes-Ders. El teniente mariscal de campo austriaco Simunich comenzó ese mismo día el cerco estrecho de Komárom; hizo marchar a las tropas en parte a lo largo del Váh, y tras su despliegue los puestos avanzados de los sitiados causaron daños considerables, sobre todo a la brigada Soffay, con un violento fuego de fusilería. — Los órganos oficiales, naturalmente, presentan como muy pequeño el daño que los húngaros causaron con su fuego, sostenido de las 10 de la mañana a las 4 de la tarde, a la unidad enemiga que había cruzado el Danubio. Al mismo tiempo avanzó también la brigada Veigl contra la cabeza de puente del Váh en 3 grupos, mientras el cuerpo volante de Cremeville formaba la reserva. El primer grupo avanzó contra Batföldre, que los húngaros habían incendiado; el segundo, contra el tejar fortificado; el tercero fue por la orilla izquierda del Danubio, pasando por Lisza, contra la torre de la pólvora, donde el fuego era más vivo. Las pérdidas del lado austriaco en esta operación fueron muy considerables. — Así, los lados occidental, septentrional y oriental de Komárom quedaron rodeados de una línea de fuego; desde el Sandberg, por último, 42 cañones batían la fortaleza y la cabeza de puente del Danubio. Por la noche cuatro piezas de 24 forzaron la cabeza de puente y batieron la fortaleza con balas rojas. En el curso del 1 de abril llegaron además 12 cañones pesados y dos morteros de 60 libras, que se desembarcaron frente a Nemes-Ders.

Lo único positivo que se desprende de este informe es que las trincheras del Palatino, que tantas veces se han dado por conquistadas por los imperiales, siguen en poder de los húngaros, así como la cabeza de puente del Danubio, y que de baterías de desmonte, y mucho menos de brecha, no puede hablarse todavía.

En Debrecen reina mucha alegría y buen ánimo. Bem ha enviado allí siete cañones rusos capturados, que han sido coronados de flores y expuestos en público. Según se dice, la Dieta de Debrecen ha sido convocada para el 15 de abril en Pest.

De Croacia ha llegado una noticia que apunta a una condescendencia peculiarmente repentina del gobierno imperial con los eslavos. Como se sabe, los eslavos del sur habían protestado contra la continuación de la dictadura militar en la frontera militar. La constitución otorgada declaraba que en la frontera todo debía seguir como antes. De ahí sobre todo el descontento de croatas y serbios, que veían así su país dividido en dos mitades contrapuestas. Ahora, cuando los eslavos son más necesarios que nunca, apareció de pronto en Zagreb, el 30 de marzo, el siguiente cartel:

«De fuente segura sabemos que todos los acuerdos de nuestra Dieta histórico-universal del año 1848, y en particular el artículo 26 relativo a la futura situación de la frontera militar, han sido confirmados por Su Majestad, nuestro joven emperador y rey Francisco José. A quién debemos lo principal de este giro tan favorable de las cosas, además de a la gracia del emperador, lo adivinará por sí mismo el corazón de todo verdadero patriota. ¡Eslavos del sur! ¡Queridos hermanos! ¡No desesperéis! Tendremos, pues, una patria, y por eso volveremos también a amar a Austria; entonces sanarán las heridas abiertas de nuestro pueblo, que le infligió la lucha en tantos campos de batalla por el poder y la gloria de Austria. Entonces, hermanos, será nuestra gloria haber colaborado con tanto valor en una nueva construcción en el sur de Europa, ocupando, como miembros de la libre morada de tantas naciones, el lugar que nos corresponde, y podremos exclamar de corazón, olvidando los dolores y las tribulaciones del pasado: ¡Viva el emperador-rey constitucional Francisco José! ¡Viva el favorito de la nación, el valiente ban Jelačić!»

Este cartel no llevaba firma alguna, pero se consideró que procedía del ministro Kulmer y que era semioficial. Los acuerdos de 1848 en cuestión exigían: la subordinación de la administración civil de la frontera militar a los ministerios correspondientes, de modo que al ministerio de la guerra solo le quedara la organización militar, y la limitación de la obligación de los fronterizos de servir fuera del país mediante la fijación de un contingente determinado, proporcionado al del resto de la monarquía. Hasta ahora, en efecto, también la administración civil de la frontera estaba encomendada a las autoridades militares, y todos los fronterizos de 16 a 60 años podían ser llamados al servicio activo fuera del país. Precisamente los fronterizos así reclutados fueron aquellos cuya masa decidió la guerra en favor de Austria en agosto en Italia y en octubre del año pasado en Hungría, en el Drava y en el Banato. Si el cartel de Zagreb no es un simple bulo austriaco imperial y real, con esto ha llegado a su fin la habilidad de sacar soldados de debajo de la tierra.

* Presburgo, 31 de marzo. Ayer Joseph Barta, de 32 años, casado, antes alguacil del comitado y últimamente sargento honvéd en la partida franca de Simonyi, fue condenado a la horca por participar en la rebelión armada y, por clementísima conmutación, ejecutado con pólvora y plomo.

* Ofen, 28 de marzo. Kohn y Grünecke (2 israelitas) y Brunner, comerciante de juguetes de Pest, han sido condenados a la horca por «intento de suministro de efectos de uniforme y de equipo a los rebeldes», y un tercer israelita, Spitzer, por participar en ese intento, a 8 años de trabajos de fortificación con grilletes pesados; pero la bestia de la ley marcial Windischgrätz ha indultado a Kohn conmutándole la pena por 12 años, y a Brunner por 8, de trabajos de fortificación con grilletes pesados, mientras que la sentencia de Spitzer ha sido confirmada sin más. Además, cada una de las comunidades judías a las que pertenecen cada uno de los 3 israelitas mencionados tiene que pagar al señor Windischgrätz, pronta e indefectiblemente, 20.000 florines de convención como multa por haber albergado en su seno a criminales tan terribles.