Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 270, 12 de abril de 1849 (Colonia), p. 3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.
* En el teatro de la guerra no ha ocurrido nada. Los imperiales han celebrado en Pest un gran consejo de guerra y han decidido mantenerse a la defensiva durante las próximas cuatro semanas y atraer entretanto refuerzos (¡se habla de 50.000 hombres!). Los magiares, sin embargo, se han mostrado tan provocadores que Windischgrätz no ha podido dejar de enseñarles una vez más, pese a esa decisión, los dientes que ya le bailan. El 4 de abril avanzó hasta Gödöllö, a 3 millas de Pest, y allí ha instalado su cuartel general. La Ostdeutsche Post deduce de ello que se avecina una batalla. Cerca de Hatvan, y también cerca de Czegled, se dice haber oído cañonazos; lo que haya ocurrido allí sigue siendo, sin embargo, completamente desconocido.
Con motivo de un bando difundido hace poco por los insurrectos, según el cual el papel moneda de Kossuth ha de considerarse moneda legal y debe aceptarse bajo pena de ser tratado conforme a la ley marcial, el gobierno vuelve a inculcar la invalidez y la falta de valor de esa moneda, y advierte muy especialmente contra la aceptación de los nuevos billetes de 10 florines emitidos por Kossuth, pues no solo quedan sujetos a confiscación, sino que también quienes los tengan en su poder incurren en una pena.
Baja, que por un momento había caído en manos de los imperiales, ha sido recuperada por los magiares. En general, estos parecen hacer progresos importantes en el Banato. Ya pueden los austriacos difundir todos los rumores de consejo de guerra que quieran, como que Szegedin ha sido tomada y está en llamas: sus propios periódicos tienen que desmentirlo y reconocer que en la Baczka (entre el Danubio y el Tisza) los magiares hacen progresos importantes.
Comorn es bombardeada con violencia, pero ¿de qué sirve eso contra una fortaleza en la que todos los edificios están a prueba de bombas? Hace poco, para mostrar su desprecio por los cañones imperiales, la guarnición hizo pasear por la muralla a un hombre en bata y gorro de dormir blanco, que se puso a quitar el polvo de la muralla con el mayor esmero con un pañuelo blanco. Las balas de cañón imperiales silbaban por todas partes, pero el bonachón húngaro no se dejó perturbar en absoluto en su interesante ocupación.
De Transilvania, nada nuevo. Un parte de consejo de guerra asegura que los rusos han irrumpido con fuerzas superiores y han vuelto a arrebatar a los magiares la posición que acababan de conquistar. Pocas veces se ha mentido con tanta desvergüenza. Otro afirma, por el contrario, que Bem ha llegado ya al Tisza y ha contado que Transilvania está segura y que ha dejado allí 20.000 hombres para ocupar el país y los pasos. Lo uno es tan falso como lo otro. Bem tiene toda Transilvania y sigue allí, y dentro de unos días quizá tenga todo el territorio hasta el Danubio y el Prut.