Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 271, segunda edición, 13 de abril de 1849 (Colonia), pp. 3-4; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

* Tras una larga postración, la Kölnische Zeitung vuelve a levantar de pronto su cabeza bien mecida y dice:

«Tras una larga pausa, los austriacos han reanudado ahora sus operaciones, y el golpe que va a caer ahora será probablemente decisivo».

Así habla la Kölnische Zeitung, contemplando con gratitud los 40.000 rusos y los 50.000 austriacos que se han movilizado últimamente contra Hungría y que se han encargado expresamente para sacar a la Kölnische Zeitung del embrollo en que se ha metido con sus violentas operaciones militares en Hungría.

¡Pero la Kölnische Zeitung propone y Dembinski dispone!

Pocas horas después de que el buen periódico vecino, con un raro desprecio por la inutilidad de sus tres marchas triunfales sobre Debreczin, atribuyera al ataque austriaco una fuerza milagrosa tan «decisiva», llega aquí a Colonia la noticia «de que Dembinski ha derrotado a los austriacos en toda la línea y los ha hecho retroceder hasta los muros de Pest».

«¡En verdad, así es! ¡Es realmente así! ¡Me lo han escrito!»

El propio Windischgrätz no lo niega. Ha llegado el 34.º boletín; Windischgrätz se lamenta de la superioridad del enemigo, sobre todo en caballería ligera, que es decisiva en las llanuras húngaras, así como de la «numerosa artillería» de los magiares, y declara que quiere esperar refuerzos desde Pest. El boletín dice así:

Viena, 9 de abril. Las comunicaciones de Su Alteza el señor mariscal de campo príncipe Windischgrätz desde Pest, del 7 por la tarde, dan los resultados del gran reconocimiento ya mencionado anteriormente que el mariscal de campo había efectuado en persona los días 4 y 5 del corriente contra las tropas enemigas. Estas, en efecto, con unos supuestos 50.000 hombres, con una artillería considerable y especialmente fuertes en caballería, se habían desplazado desde Miskolcz hasta Mezö-Kövesd, al mando de Görgey y Klapka, en dirección a Gyöngyös, mientras su vanguardia, al mando de Dembinski, había avanzado hasta cerca de Hatvan. Fue esta la que el día 2 del corriente fue atacada por el señor teniente mariscal de campo conde Schlick y rechazada hasta Hort con pérdidas considerables de cañones y prisioneros. Otra partida de insurrectos se movía en la orilla derecha del Tisza, entre Szolnok y Jasz-Apathi, contra el general de artillería barón Jelačić.

El 3.er cuerpo del teniente mariscal de campo conde Schlick tenía su posición detrás del Zagyva, mientras que el primero estaba desplegado cerca de Tapio-Bicske. En esta situación, el mariscal de campo quiso convencerse personalmente de la posición y la fuerza del enemigo, y por ello llegó el día 4 a Gödöllö, adonde se hizo venir también a una parte del 2.º cuerpo de ejército, mientras su ala izquierda permanecía desplegada en Balassa-Gyarmath y Vad-Kert.

El reconocimiento efectuado mostró toda la fuerza del enemigo, que, suponiendo entonces un ataque, desplegó sus fuerzas principales primero contra el tercer cuerpo de ejército y por último contra el primero. Debían de ser aproximadamente cuatro cuerpos enemigos los que se habían reunido entonces ante Gyöngyös y Szolnok e intentaron atacar nuestro centro hacia Tot-Almas. Un movimiento del tercer cuerpo contra el flanco derecho del enemigo y un glorioso combate que, como ya se ha comunicado, sostuvo el general de artillería barón Jelačić cerca de Tapio-Bicske habían demostrado al mariscal de campo la superioridad del enemigo, sobre todo en caballería ligera, en un terreno completamente abierto, y por ello había dado la orden, para acercarse a sus reservas, que avanzan desde todas partes, de reunir el primer y el tercer cuerpo, así como el segundo, que hasta entonces había estado en reserva entre Waitzen y Pest, en una posición concentrada delante de Pest, de modo que esta ciudad quedara rodeada en un gran arco que se extiende desde Palotta y Keresztur hasta Soroksar.

Durante este movimiento, que el enemigo siguió con gran rapidez, lanzándose sobre todo contra el primer cuerpo de ejército, desplegado cerca de Isaszeg, mientras creía tener ocupado al tercer cuerpo, desplegado delante de Gödöllö, se llegó el día 6 hacia mediodía a un combate en el que la brigada Fiedler, reforzada por una sección de la división Lobkovitz, obligó al enemigo a emprender la retirada, que este intentó cubrir más tarde con un gran ataque de caballería de doce escuadrones; pero este también fue frustrado por un ataque de flanco de dos escuadrones de caballos ligeros de Kress y un escuadrón de coraceros de Max Auersperg, ocasión en la que se arrebataron al enemigo otros seis cañones y este dejó muchos muertos en el campo de batalla, pues el fuego bien dirigido de nuestra artillería causó estragos en sus filas. También el general de artillería barón Jelačić atacó vivamente al enemigo y ocupó después la posición que se le había asignado.

Su Alteza el señor mariscal de campo está decidido a esperar en ella los refuerzos que en este momento avanzan desde todas partes contra Hungría, y como su ejército está completamente concentrado, esto le da ocasión de operar en todas las direcciones con la fuerza que puedan exigir los acontecimientos.

Por desgracia, por falta de espacio, tenemos que aplazar hasta mañana el comentario a este edificante y, esperemos, último boletín de los imperiales.

Por hoy solo podemos añadir que, según las informaciones de la Bresl. Ztg., el ejército magiar mandado por Dembinski ha cortado en parte el cuerpo de Jelačić del grueso del ejército, y que lo mismo le habría ocurrido a una parte del cuerpo de Schlick. Mañana por la tarde sabremos hasta qué punto se confirman estas noticias. Pero lo cierto es que desde el comienzo de la campaña los imperiales no han sufrido aún dos reveses como el que les infligió Bem en Transilvania y el que les infligió Dembinski en Gödöllö. ¡Que les aproveche!